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La alegría no es sólo brasileña

La apertura de Rio 2016 ya marcó la historia de los Juegos Olímpicos, en medio de un Brasil convulsionado política y socialmente.

La alegría no es sólo brasileña

 Anoche, en el mítico Maracaná, quedaron inaugurados oficialmente los primeros Juegos Olímpicos celebrados en Sudamérica, motivo más que suficiente para entrar en la historia. Brasil se preparó especialmente para este evento que, al igual que la Copa del Mundo de 2014, contó con fuertes críticas por el dinero invertido ya que, para muchos, podía destinarse a los sistemas de salud o educación.

Copacabana es uno de los sitios más característicos de la "Ciudad Maravillosa" y, en consecuencia, uno de los que más movimientos registra por estos días, tanto de los locales como de los foráneos, y el comienzo de los Juegos no fue ajeno a nadie. De primera mano, se pudo ver tres facetas de Rio de Janeiro.

La primera de ellas vinculada a lo político. Un importante movimiento de agrupaciones políticas, sindicales y sociales se manifestó en contra de Michel Temer, actual mandatario brasileño. 

Bajo la consigna "Fora Temer" hicieron conocer su descontento por la forma en la que bajaron del poder a Dilma Rousseff, llegando a calificar tal proceso como un golpe de Estado, y hasta obligaron a cambiar parte del protocolo de los JJOO: en primer lugar, el recorrido de la Antorcha Olímpica debió ser cambiado en uno de sus tramos para evitar las protestas; en segundo, los minutos de participación de Temer en la Ceremonia inaugural fueron drásticamente reducidos; y, finalmente, el escueto discurso presidencial para inaugurar oficialmente el evento fue abucheado y silbado por la gran mayoría del público brasileño del Maracaná.

La segunda cara del comienzo de la cita olímpica mostró algunos descuidos de la organización. A la hora de retirar tickets en las boleterías oficiales, las ventanillas habilitadas no discriminan entre quienes ya compraron su ticket por internet y aquellos que llegan con la ilusión de encontrar las últimas entradas para algunos eventos. Así, varios espectadores que sólo deben retirar su pasaporte, pagado previamente con tarjeta de crédito, tienen que soportar bajo el sol una espera de más de dos horas para realizar un trámite que no demanda más de cinco minutos.

Finalmente, y a pesar de los dos aspectos ya mencionados, no se puede obviar que Rio 2016 comenzó con la alegría característica de los brasileños, pero que esta vez no fue exclusiva. En la vigilia de la inauguración, los cariocas coparon las calles de su ciudad únicamente para ver pasar la Antorcha Olímpica, bajo un espíritu de absoluta camaradería en la que incluyeron a los extranjeros presentes sin hacerles sentir ningún dejo de rivalidad, ni siquiera folclórica.

Y en la noche misma del viernes, además de la gente que asistió al Maracaná, los turistas coparon los bares para disfrutar de la Ceremonia Inaugural por TV y vivir una experiencia maravillosa. Cerveza en mano, con camisetas de Australia, Argentina o Uruguay, el tan mentado espíritu olímpico logró romper con todas las barreras idiomáticas y culturales para que varios grupos de desconocidos se fundieran en abrazos fraternales a la espera de unos Juegos que prometen seguir siendo históricos.

Por todo esto, y por lo que está por venir, en Rio de Janeiro la alegría no es sólo brasileña

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24 de mayo de 2018 | 17:09
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24 de mayo de 2018 | 17:09
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