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Permitidos: al fin un poco de desenfado

El director de "Vino para robar" y "Sin hijos" da rienda suelta a una comedia de gags desmesurados. Un entretenimiento eficaz que fluye con ritmo sostenido y una pareja protagónica con sobrado oficio y carisma.

Permitidos: al fin un poco de desenfado

Hacer comedia no es cosa fácil. Y menos aún en el cine argentino industrial, donde este género tiene una larga tradición que se divide entre lo clásico y lo fallido. El costumbrismo, ciertas pretensiones de mensaje solemne, y un humor que deambula entre el lugar común y la contención; son algunas de las características más frecuentes de las comedias de factoría nacional. Permitidos viene a refrescar el panorama con una fórmula que si bien no reinventa el asunto, al menos logra sacudir sus convenciones.

Al frente de este subidón está Ariel Winograd, director de títulos como Cara de queso, Mi primera boda, Vino para robar y Sin hijos. En los últimos diez años, el realizador ha explorado el territorio de la comedia, adicionando certeras pinceladas de romance y acción. En esta oportunidad, se anima a subir la apuesta de desenfado, dando rienda suelta a una batería de gags desmesurados. El resultado es una película burbujeante de comienzo a fin. Un entretenimiento eficaz que fluye con ritmo sostenido y una lograda química entre sus protagonistas.

En lo que va de 2016, el cine nacional ya estrenó al menos dos artefactos cuyo desarrollo no logró superar el escueto disparador propuesto en cada trailer. Uno de esos engrendros se llamó Me casé con un boludo, el otro fue El hilo rojo. Afortunadamente, Permitidos no se agota en su gancho promocional: una pareja que se da el "permitido" de tener un affaire con un objeto de deseo inalcanzable. Mateo (un Martín Piroyansky que se reafirma como el antihéroe más querible del cine argentino actual), está obnubilado con la belleza de la estrella Zoe del Rio (Liz Solari). Mientras que Camila (una Lali Espósito a todo motor carismático y algunos explosivos desbordes), apuesta por el elogiado actor Joaquín Campos (Benjamín Vicuña). Que ambos logren concretar su encuentro con su amor platónico no es el meollo del asunto. Las situaciones más desopilantes de esta comedia pasan por la incontrolable exposición de la vida privada en las redes sociales y los programas de chimentos. Un desliz de infidelidad es algo que toda pareja puede sentarse a charlar, pero la cosa se complica cuando la trifulca queda a merced de la siniestra mirada pública.

Permitidos lali espósito benjamín vicuña


Ariel Winograd acierta en no contaminar su comedia con mensajes o bajadas de línea, y nos zambulle en la irrefrenable vorágine de situaciones absurdas por las que atraviesan sus personajes. Por el tinte escatológico y exagerado de la mayoría de los gags, se podría decir que Permitidos es heredera del estilo de la Nueva Comedia Americana. Pero no sólo eso. Al atravesar los protagonistas unos cuantos pasajes desmesurados, sobre un trasfondo social caótico; esta película podría tener también una suerte de conexión con el cine de Álex de la Iglesia. Sin llegar a llegar a la genial mixtura de acidez y desmadre del director español, Winograd se las ingenia para redondear una historia juguetona en la que se filtra un suculento combo de frivolidad y miserias.

Que esta propuesta no tenga mayores aspiraciones que la de ser un buen divertimento, no significa que estemos hablando de un producto estéticamente descuidado. La dirección de fotografía del talentoso Félix Monti, responsable de la imagen de títulos como Mi primera boda, El secreto de sus ojos, La niña santa y La historia oficial; da en la tecla justa de esa textura entre luminosa y kitsch, que se ha transformado en la quintaesencia de toda película romántica.

Permitidos (Lali Espósito y Martín Piroyansky)


Por último, ninguna comedia recibe su certificado de gracia si sus personajes secundarios no funcionan. Más allá de los eficaces Solari y Vicuña, también brillan Gastón Cocchiarale y Anita Pauls (interpretando a la pareja amiga de los protagonistas); y por sobre todo, ese huracán llamado Maruja Bustamante (dramaturga, actriz y directora de vasta experiencia teatral), aquí interpretando a Soledad, la fan psicótica del personaje que encarna el galán chileno.

Permitidos es mucho más que un vehículo de lucimiento para la figura del momento, Lali Espósito. En su debut protagónico, la princesa pop de la escena nacional vuelve a dar muestra de su potencial e indiscutible carisma. Todavía no cumple 25 años y ya es una estrella, algo que el periodismo vernáculo no está dispuesto a terminar de aceptar. Winograd, Piroyansky y Espósito lo hicieron. La comedia comercial del cine argento se asoma al desenfado. Y a juzgar por el debut en primer lugar de la taquilla, podrá darse el gustito de ir por más.

Permitidos / Argentina / 2016 / 106 minutos / Apta para mayores de 13 años / Dirección: Ariel Winograd / Con: Lali Espósito, Martín Piroyansky, Benjamín Vicuña, Liz Solari, Maruja Bustamante, Gastón Cocchiarale, Anita Pauls y Pablo Rago.

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20 de junio de 2018 | 13:15
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