opinión

Cartas

El revival de un género literario: CFK a Lázaro, el Papa a la ciudad y al mundo, Servini al presidente de la FIFA, Massa a Macri. ¿Vuelven los papiros? Suspiros en puño y letra.

Del latín charta, y este del griego χάρτης chártēs.

1. Papel escrito, y ordinariamente cerrado, que una persona envía a otra para comunicarse con ella.

2. Despacho o provisión expedidos por los tribunales superiores.

3. Cada una de las cartulinas rectangulares que, cubiertas con una cara uniforme y otra con dibujos determinados, se usan en distintos juegos de azar.

4. En un restaurante o establecimiento análogo, lista de platos y bebidas que se pueden elegir.

5. Hoja escrita de papel o pergamino. 

Hay más cartas escritas de las que efectivamente fueron enviadas, es decir, de las que llegaron al destino proclamado desde su primera línea. Extraña particularidad la de esta forma literaria antigua que, en la política argentina, parece ser la última moda. Escribir cartas, de puño y letra, en el siglo XXI, no deja de ser un asunto atractivo.

La carta más reciente que se atribuye a la escena política, al parecer, surgió de la mente de una "abogada exitosa", la ex presidente, la señora Fernández. No se trata de una carta de amor en el sentido clásico. No hay nostalgia por el remitido, no hay exaltación por los buenos viejos tiempos ni tan siquiera un "te extraño". CFK debe tener mejor verso que prosa, a juzgar por el lenguaje empleado. Y Lázaro que, pese a todo, no levanta ni anda.

El caso de lazaro baez 2182906w620

Por el contrario, se trata de un frío y cauteloso resumen de preguntas, advertencias y cuidados jurídicos. De este tenor:

"Quién asignó los abogados? Los abogados se presentaron frente al fiscal y al juez? Apelaron todas las recusaciones de los mismos? Llevan la causa al día? Los abogados tienen relación con Stiuso? (...) Tener cuidado todo abogado y/o profesional que se acerque a la familia ya que no sabemos de qué lado viene. Por parte de los abogados anteriores (Medrano) hubo una mala gestión hacia el magistrado por lo cual empeoró la situación. Tener cuidado con el fiscal ya que tiene amigos en común con Stiuso. La familia tiene alguna estrategia? Los está asesorando en Río Gallegos?".

Carta francisco

Francisco, desde el Vaticano, en donosa caligrafía.

Otra flamante apelación al género epistolar en estas horas ha sido transitada por el Papa Francisco, en misiva dirigida a Monseñor José María Arancedo, Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. Aquí ya vemos una pluma más caliente, casi humana, preocupada por la justicia más que por lo judicial.

Francisco vuelve a ser un poco Bergoglio al manifestar que "recuerdo conmovido los 7 de agosto en Buenos Aires. La Misa en el Santuario de Liniers y luego el recorrido de la cola de la gente hasta el Estadio de Vélez. Saludar, escuchar, acompañar la fe de ese pueblo sencillo".

La carta llega como antesala a las peregrinaciones que produce la celebración religiosa de San Cayetano. Francisco exige en el tono de los sindicalistas que le hicieron 13 paros generales al presidente Alfonsín: "Pedimos pan y trabajo", exclama desde el Vaticano. Y agrega: 

"El pan es más fácil conseguirlo porque siempre hay alguna persona o institución buena que te lo acerca, al menos en Argentina donde nuestro pueblo es tan solidario (...) Pero trabajo es tan difícil lograrlo, sobre todo cuando seguimos viviendo momentos en los cuales los índices de desocupación son significativamente altos. El pan te soluciona una parte del problema, pero a medias, porque ese pan no es el que ganás con tu trabajo. Una cosa es tener pan para comer en casa y otra es llevarlo a casa como fruto del trabajo. Y esto es lo que confiere dignidad", explica.

Como buen jesuita, el jefe de estado no elude la política y reivindica la Triple T: "Trabajo, esa T (que junto con las otras dos T: Techo y Tierra) está en el entramado básico de los Derechos Humanos", escribe. Dios nunca es el responsable en la distribución de la riqueza. El final de la carta concluye con un "Fraternalmente, Francisco", una forma clásica y elegante para rematar una correspondencia afectuosa. 

Carta massa

Sergio Massa escribe cartas con tics de correo electrónico, con copia. Inquietaría a Sartre y a los escritores epistolares.

Sergio Massa, del que nos hemos enterado que mantuvo reuniones con Máximo Kirchner en un campo del camporista Wado de Pedro (quien ya ha negado haberse reunido en Olivos en tiempos de la señora Fernández, con Lázaro y el juez Casanello y seguirá negando como parte de su actividad legislativa), también ha mostrado inclinaciones por las cartas.

La más rimbombante es la que escribió al presidente Macri, pero con copia al ministro de Energía, el cuestionadísimo Juan José Aranguren, en la que se refirió a las políticas de tarifas en servicios como electricidad y gas. El líder del (¿opositor? ¿opositor a medias? ¿oficialista un poco?) Frente Renovador mantuvo ese equilibrio obligatorio al que se ha confinado: reparó en los millones de argentinos perjudicados por el tarifazo y reconoció que la nueva administración se había encontrado con una situación de "colapso" en materia energética.

Más que una carta íntima o secreta, Massa se monta en la velocidad del género para dar a conocer una posición pública. Los remitentes son imaginarios aunque les hable a millones. No tienen domicilio pero sí rostros. Es lo que haría un youtuber. Las cartas de Massa serían despersonalizadas aunque de bien público.

Carta infantino

La jueza María Romilda Servini, para no ser menos, hace poco más de un mes, también envió una carta. El destinatario era exacto: el mandamás de la FIFA, Gianni Infantino.

Servini utiliza la gramática jurídica sin salirse una palabra de lo técnico. Los escritos de los jueces carecen de poesía e, incluso, de la ambiguedad propia de aquello que no se dice, lo que no se escribe pero sí quisiera decirse. Los relatos judiciales pretenden la exactitud, el máximo rigor, acaso como los que apasionan a poetas como Borges o Joseph Brodsky, pero ya sabemos que es una pretensión absurda.

En la carta Infantino era invitado -formalmente, desde luego- a una audiencia en los Tribunales de Comodoro Py, ante un detalle de las imputaciones dictadas en la causa por "presunta defraudación con los fondos que el Fútbol Para Todos (FPT) otorgó a la casa madre del fútbol argentino". 

Saraza, mucha saraza, en un asunto que interrumpe el perfume de "El jardín de las delicias" pintado por el kirchnerismo más cuadrado y cínico del que se tenga memoria. Si la pintura de El Bosco es una de las obras de arte que mayores enigmas ha planteado en siglos, el dinero público utilizado por el kirchnerismo en el fútbol argentino es todo lo contrario: sobran evidencias de cajas negras, privilegios, discrecionalidad y agujeros asombrosos.

Groucho

Groucho Marx escribía cartas clásicas y no tan clásicas.

Una de las cartas que no puedo olvidar es la que redactó Groucho Marx, en épocas donde se escribían miles y miles durante una vida. Era una forma habitual para comunicarse, presentarse, conocerse. La misiva de Marx estaba dirigida a los dueños del cine. Se trataba de defender una de sus mejores películas, "Una noche en Casablanca". Se la escribió a Jack y Harry Warner, en 1946. Verán: 

"Queridos Warner Brothers. 

Al parecer hay más de una forma de conquistar una ciudad y de mantenerla bajo el dominio propio. Por ejemplo, hasta el momento en que pensamos en hacer "Una noche en Casablanca", no tenía ni idea de que dicha ciudad perteneciera exclusivamente a ustedes. Sin embargo, pocos días después de anunciar nuestra película recibimos su largo y ominoso documento legal en el que se nos conminaba a no utilizar el nombre de Casablanca. 

Parece ser que en 1471 Ferdinand Balboa Warner, su tatarabuelo, al buscar un atajo hasta la ciudad de Burbank, se tropezó con las costas de África y, levantando su bastón, las denominó Casablanca. 

Sencillamente, no comprendo su actitud. Aun cuando pensaran en la reposición de su película, estoy completamente seguro de que el aficionado medio al cine aprendería oportunamente a distinguir entre Ingrid Bergman y Harpo Marx. No sé si yo podría, pero desde luego me gustaría intentarlo".

Atte.

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24 de mayo de 2018 | 17:05
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