opinión

Egoísmo: la mala prensa de una sana virtud

Necesita ser reconsiderado en su significado, demostrando su utilización positiva y el verdadero sentido de dicha expresión.

Egoísmo: la mala prensa de una sana virtud

Por Carina Saracco y Mauricio Girolamo

carinasaracco@gmail.com

mauriciogirolamo@gmail.com

Generalmente definir a alguien como "egoísta" ha sido considerado como un adjetivo peyorativo, descalificador y negativo; sin embargo, ésta ha sido una mala e injusta prensa de un término que necesita ser reconsiderado en su significado, demostrando su utilización positiva y el verdadero sentido de dicha expresión.

Solemos escuchar frases del estilo: "es un egoísta y no puede pensar en otros", "no soporto lo egoísta que es" o "es tan egoísta que no reconoce espacio para otro". Perece que el término egoísta, está asociado a pensar sólo en uno mismo como recortado de la relación con los demás o, al menos, en no dar crédito a lo que pasa a nuestro alrededor. Si así lo consideramos, estamos errando el camino, dejando de lado la importancia, virtud y necesidad de ser egoístas.

Quizás parezca un tanto llamativo considerar que el egoísmo pudiese ser algo "bueno" en nuestra existencia. Pero si miramos del otro lado del prejuicio, podremos ver las bondades de éste concepto.

Primero que nada,no hay que confundir el egoísmo con egocentrismo. Este último término es el que hace referencia a la idea de que todo gira en torno a la situación y circunstancia de una persona. Es decir, la persona se siente el centro de él y de los demás, como un planeta y sus satélites. Son ese tipo de personas que no dejan de hablar de ellos y dan poca importancia a los temas que los demás quieren comentar. Tienden a ser sumamente vanidosos, llenos de un amor propio, y con poco o nulo sentido de acomodarse a ser parte de un grupo o con incapacidad de ponerse en el lugar del otro en una relación. Más bien, quieren acaparar la atención y se aburren frente a la palabra de los demás.

En cambio, egoísmo es otra cosa muy diferente. Es parte constitutiva de la buena autoestima. Es amor propio. Es estar conectados con nuestro interior, con nuestra individualidad y hasta podemos decir nuestra identidad. Y es justamente cuando estamos profundamente conectados con nuestros sentimientos, que podemos estar en sintonía con el resto de la gente. Puedo conmoverme con la realidad de un amigo que sufre por amor. Puedo ser solidario con ese niño con carencias y ayudarlo en sus necesidades. Puedo acercarme a un hermano y darle una mano porque no la está pasando bien. Es decir, sólo cuando algo toca el corazón de "mis afectos", de lo que "a mí me importa", de lo que "a mí me llega", es que puedo ponerme en acción y hacer por los demás. Puedo hacer, porque eso que le hace bien a ese niño, a ese hermano, a ese amigo, "me hace bien a mí". Y así nos hacemos bien mutuamente.

Solo de manera egoísta, un adolescente que se encuentra en la encrucijada de la elección de su carrera universitaria, podrá hacer una genuina y original elección. Mirándose hacia sí mismo y diferenciándose de los "mandatos sociales y familiares". Dejando de lado lo que "se espera de él". Considerando que el bienestar futuro estará mediado por aquello que le apasione, le guste, le interese y motive, permitiendo el desarrollo pleno de "su" persona.

La idea que nuestros sentimientos estén a flor de piel, es el camino más directo a desarrollar el egoísmo sano. Ese aspecto del ser humano que hace que seamos más sensibles a las realidades de aquellos que nos importan y sentimos cercarnos. Es un elemento esencial, un componente imprescindible a la hora del encuentro con los que queremos. Si no, yo no estoy allí. Si no, no puedo acercarme, al menos, de manera real, sincera, sentida y en consonancia con "mi" entorno.

Por todo esto, practicar el egoísmo sano, es la condición esencial del contacto con el mundo. De manera contradictoria a la creencia popular, cuando algo me conmueve y vibro internamente, salgo al encuentro, desde lo auténtico de mi ser, yendo de adentro hacia afuera a ponerme a disposición de la realidad queme rodea. Lejos de quedarme encerrado en mí mismo, el egoísmo sano me abre la puerta a mirar a los demás desde lo más interno. A dar un abrazo desde mi individualidad. A dar una mano desde el contacto conmigo mismo. A ser solidarios desde un altruismo cargado y desbordante de afecto. A recordar que lo que le sucede a mis seres queridos, me toca, me llega y me emociona.Constituyendo esto, el punto de partida de las acciones más comprometidas con el prójimo. 

Opiniones (1)
25 de junio de 2018 | 13:51
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25 de junio de 2018 | 13:51
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  1. egoísmo (fuente: Real Academia Española) Del lat. ego 'yo' e -ismo. 1. m. Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás. Egoísmo es eso, y es MALO. Una saludable autoestima es lo que se necesita, que no tiena nada que ver cpon el egoísmo.
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