En foco

Mendoza tiene magia: solo tenés que encontrarla y vivirla

Un momento exquisito que vos también podés vivir: de eso se trata esta columna. Volvete un poco loco con estos pibes: te va a hacer bien.

La columna de hoy sigue rebatiendo esa frase menduca que dice que "en Mendoza no pasan cosas nuevas", pues cada vez más me convenzo del error de esa aseveración. Los videos de esta nota -¡miralos todos!- dan fe de esto.

Esto se trata de un puñado de locos, chicos que van por la vida como quieren ser. Chicos que sortearon obstáculos, dudaron, saltaron de aquí para allá, se llenaron de ideas y proyectos, y encontraron finalmente concretaron uno en su lugar en el mundo. 


Les voy a contar una certeza que tengo desde muy chico: siempre pensé que el arte era algo difícil de entender, complejo, elevado. Y que su mundo estaba lleno de gente muy culta pero también de snobs, chantas y caraduras amantes de las luces y las figuraciones.

Pero conforme al avance en el trabajo de periodista, entendí al mismo tiempo que muchos hechos artísticos han sido y son mágicos. Me ha pasado que un cuadro, una escultura, y una canción me han hecho llorar de emoción, y eso solo puedo explicarlo pensando que son poderosos, que hay magia en ellos. ¿O acaso no te ha pasado que escuchando música, sentís que tu soledad, de repente, se puebla? 


De hecho, un hermoso privilegio de mi trabajo en radio es conocer siempre música nueva, y comunicarla. Todo este introito en la nota fue para contar que el otro día alguien invitó a "Cambio de aire" -uno de los programas de la mañana de MDZ Radio en el que participo- a "Les Fous" -"Los locos", en el idioma galo-, un grupo bastante nuevo de mendocinos, formado por Mariana Troncoso en voz, Leandro Riolobo en guitarra, Bruno Riolobo en contrabajo, bajo y banjo; y Gabriel Marquet en percusión y flauta. Cantaron en francés. Era justo el día en que se produjo el atentado en Niza. Y me conmovieron.

Contaron al aire que esa noche tocarían en el teatro "Las sillas", que está muy cerca de mi casa. Suspendí lo que tenía pensado hacer -era viernes-, invité a una productora radial "siempre lista", y a la noche partimos a verlos.


Enloquecí. Me enamoré. Los amé. Me convertí en fan. Y ahí me critiqué a mi mismo por mi dureza: muchas veces, ser snob es un trampolín que te permite conocer nuevos mundos y enriquecer tu vida con bellezas inexploradas. ¿Con qué derecho decimos "¿qué hacés vos escuchando a los Redondos de golpe, si siempre te gustó el pop?" o "¿desde cuándo te gusta la ópera, si sos un cumbianchero?". Los chicos de "Les Fous" tienen su repertorio en francés, e hice bien en suprimir el primer pensamiento que me embargó -"Uh, seguro que los van a ver viejas y chetos/as que van a hacerse los 'viajados' y los sofisticados"-.  

Les pregunté de dónde salieron, cómo se conocieron, y Mariana Troncoso, la bella Voz del grupo, me contó que la música coral los reunió en el 2014. "En ese momento, se estaba organizando un concierto sinfónico. Yo cantaba en el Estudio Vocal Universitario junto a Leandro, y Bruno y Gabriel fueron convocados para el ensamble instrumental: Bruno con el contrabajo y Gabriel con el oboe", dice.


"Hablando con Bruno y Leandro encontramos en común la música de Zaz, la cantante francesa, y nos gustó la idea de arrancar con este proyecto; con Leandro en guitarra, Bruno en contrabajo y yo en la voz", sigue Mariana. "¡Pero al segundo ensayo nos dimos cuenta que nos faltaba percusión! Los chicos conocían a Gabriel y sabían su habilidad con 'la percu', así que lo convocamos, y en diciembre de 2014 hicimos nuestra primera presentación, en Furrer, el bar de un amigo en Blanco Encalada", resume la Troncoso.

¿Y por qué hacer música francesa? ¿Es más "cool", más elegante cantar en francés? ¿La idea era "hacerse los diferentes"? "¡Ni ahí! Todo nació porque tenemos en común el gusto por la música de Zaz, y casualmente Mariana habla francés porque vivió allá un tiempo y le fascina el idioma", me explica Gabriel.


Y parece que de esa reunión y de esos encuentros nació esta combinación perfecta: los chicos son excelentes músicos, amantes del jazz y del swing; y Mariana tiene un don con el idioma y el canto. "Desde el primer ensayo conectamos... ¿qué más se puede pedir?", me dice pícara Mariana.

Creo que mi fascinación por ellos se produjo porque, sin dudarlo, no hay ningún grupo parecido en nuestra provincia. Me intrigó saber cuáles eran sus cantantes, sus músicos preferidos; y de quiénes reciben la inspiración para cantar y tocar. Me contaron que vienen de distintas influencias: música clásica, celta, tango, y fundamentalmente el jazz y el swing.


Hablando de esos dos últimos ritmos, el jazz y el swing, aclaran que tanto la música contemporánea (Chris Botti, Cyrille Aimée, Norah Jones, Eric Clapton Esperanza Spalding, Jean Luc Fillon, por ejemplo), como los clásicos de la década del ´30 al ´50 (Django Reinhardt, Dizzie Gillespie, Stan Getz, Ella Fitzgerald, Louis Armstrong, Ray Charles, Charly Christian, entre otros) los vuelven locos.

Les fous 5

"La verdad es que coincidimos en la música de Zaz y Edith Piaf, y la tomamos para ponerle nuestro sello. La idea a futuro es tener nuestras composiciones y quizás algunos otros clásicos reversionados, y creemos que vamos por buen camino", me dicen antes de despedirse.

Lo cierto es que yo sentí magia esa noche. Me acordé de amores y de viajes. Me transporté. Me emocioné. Me enternecí. Todo eso, con un puñado de músicos mendocinos que la están peleando, y a cinco cuadras de mi casa.

¿Mi consejo? Estén atentos a "Les Fous": van a seguir tocando y los van a deslumbrar en cada presentación.

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23 de mayo de 2018 | 01:23
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