opinión

El día que extrañamos las garrafas

Las tarifas del gas siguen siendo el tema de todos los días y los malos ratos hacen extrañar, y aunque usted no lo crea, a los momentos en que todos dependían de la garrafa.

Cuando mi amigo Roberto había respirado tranquilo por los amparos y la anulación de las resoluciones del Ministerio de Energía, la extraña conferencia de prensa de Frigerio y Aranguren lo volvió a poner nervioso y como loco llegó corriendo a solicitar lo mismo que muchas personas en el país. Un manual o una explicación certera de lo que habían intentado anunciar los funcionarios. Lamentablemente, no la encontró.

Por eso, ayer al ver a funcionarios y militante del partido gobernante "timbreando" para, junto con escuchar, explicar medidas que tomó el Gobierno nacional, me quedé pensando por qué hemos llegado a esto.

La cuestión es, y como decía un profesor de cálculo que tuve en la Universidad en mi etapa de estudios de ingeniería, "cuando usted no entiende es porque no le interesa, porque es muy burro o porque yo directamente explico muy mal". Entonces si fue necesario salir a las calles a explicar medidas del Estado no es porque no nos interesen, porque las tarifas a todos nos tienen atentos. Tampoco es porque seamos muy burros, porque cuando uno mira para el lado los otros están tan colgados como vos. Por descarte, la cuestión es que alguien explicó muy mal algo que "en teoría", era la buena noticias que todos esperábamos.

En ese análisis surge, y para felicidad de muchos que vuelven a sacar la voz, la confirmación de que más allá de que tengas razones técnicas, cuando querés aplicar una medida sensible, no podés dejarlo en manos de alguien que no tenga muñeca política. De ahí que muchas personas, como mi amigo Roberto, se desanimen y por momentos, entre puteada y puteada, deseen cortar el caño y volver a la vieja y nunca bien ponderada garrafa.

garrafa social 3


Cuando llegué a la Argentina y me hablaron de la preocupación por las garrafas en el invierno me llamó la atención, porque en Chile las garrafas son otra cosa, son las damajuanas, esos botellones de vino que dan provisión extra large a aquellos aficionados a "empinar el codo", como se dice al otro lado de cordillera.

Entonces conversando con Roberto no sabía si quería dejar todas las preocupaciones y lanzarse al alcohol, o dar un pasito atrás y pensar en cocinar y calefaccionar  como en sus tiempos más difíciles.

-¿A cuántos metros cúbicos equivale una garrafa de 1o kilos? - me preguntó.

-Según don Google son 13 metros cúbicos aproximados -contesté.

-Cuando yo era más pobre (porque aún dice que sus cuentas le dicen que lo es), usaba cuatro garrafas en el mes para sobrevivir. Tenía menos problemas y no me encontraba con sorpresas. Si siguen jodiendo corto el caño y vuelvo a la garrafa -dijo molesto.

La novela interminable del gas hace pensar en cualquier forma para evitar que el pago de un servicio sea un condicionante para la vida diaria, pero también es importante considerar que la novela afecta al 60% de la población, porque hay más de 16 millones de personas en el país que aún viven de la garrafa y ven como "los locos del gas natural" salen a las calles con sus ollas a reclamar por el costo del futuro.

Con ese panorama, muchos pueden pensar y creer -y en medio de una situación que se produjo por una falta de muñeca política y la herencia de las malas gestiones energéticas de años- que lo anterior no era tan malo y que es una opción volver. Pero no, el problema no es la forma del servicio (que debería llegar a toda la población y no discriminar), sino las personas que están detrás y los que, justificando todo con la mala gestión K avanzan con medidas como si todo fuera una cuestión de números y no de personas.

Se lo dice alguien que se crió en un país donde el gas siempre llegó en garrafas y la calefacción era con estufas a parafina (kerosene) que tu vieja te mandaba a comprar a la estación de servicio en un bidón de cinco litros. Lo curioso es que el país del que te hablo es el mismo que ahora envía a través de la cordillera el gas que vos y yo usamos en nuestras casas.

Estos días hacen a muchos extrañar las garrafas, por eso es necesario que se tomen medidas a la altura de los problemas, que no son menores, pero sin golpear tan duro a una población que sueña con un futuro mejor, pero que en el miedo y la falta de confianza en sus autoridades, mira de reojo las cosas que se supone ya se están dejando atrás.

Opiniones (1)
18 de junio de 2018 | 09:40
2
ERROR
18 de junio de 2018 | 09:40
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Soy usuario de garrafas vivo en zona rural donde jamas llegaran las redes y en invierno sigue siendo difícil conseguir garrafas hoy la distribuidora oeste gas recibe 600 familias por día en sus puertas y se da el lujo de restringir la entrega a 20 x día y no hay propano gas de tubos de 45kg como se calienta la gente talando olivares abandonados de productores quebrados q debieron migrar a otra actividad. Hay una crisis estructural de nuestra economía regional si los q tienen red se pasan a garrafas todo empeorara, hay q tomar medidas reales para cada sector de consumidor y los q tienen poder adquisitivo q paguen 100% de la tarifa.
    1