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La Liga Maravillosa: superhéroes a medias

Los creadores de "El guardián de los libros" retroceden casilleros con su nuevo espectáculo. La débil estructura narrativa, algunas desprolijidades en la puesta y la floja factura de producción; conspiran contra el resultado final de esta propuesta.

La Liga Maravillosa: superhéroes a medias

A la hora de elegir un espectáculo infantil para llevar a los niños en vacaciones de invierno, en la nota de opinión sobre la notable Lo que esconden los sombreros, yo ayer sugería chequear el elenco al que pertenece la propuesta antes de preparar la salida en familia. Pues bien, dicha estrategia puede fallar. En este caso, los responsables de la bellísima El guardián de los libros, descienden unos cuantos escalones con su nueva propuesta, La Liga Maravillosa.

La premisa argumental de la obra es tan simple como atractiva, pero la autora y directora (Jorgelina Jenon), desaprovecha el potencial del material que tiene entre manos. La acción transcurre en Ciudad Maravillosa, una metrópolis azotada por unas hermanas villanas, que con una suerte de loción fertilizante están transformando a los niños en adultos. Allí entra en acción la liga de superhéroes conformada por Splash, Chica Burbuja, Doble Porción, Flechazo y la Mujer Invisible. La misión de ellos consiste en poner las cosas en orden, y devolverle la infancia a los chicos devenidos en grandes.

El elenco, integrado por actores de gran oficio, carga sobre sus hombros con dignidad los numerosos desaciertos de este espectáculo. Un espléndido Adrián Sorrentino interpreta a Juan, un nene que tras atravesar el maleficio de las villanas, despierta una mañana transformado en un señor. Sorrentino canta cada vez mejor, y regala una exquisita escena de tap junto a la dupla maligna de este relato. Sin embargo, su conflicto está esbozado de manera dispersa y se extraña una mayor presencia de su personaje sobre el escenario.

Adrián sorrentino la liga maravillosa

De izquierda a derecha: Claudia Racconto, Adrián Sorrentino y Luisina González. Foto: Yanina Di Munno.

Luisina González y Claudia Racconto ofrecen una buena performance en los roles de Bon y Say, pero su carácter de malvadas resulta demasiado lavado e ingenuo. Ninguna historia de superhéroes puede funcionar si el villano no está bien trazado. Jorgelina Jenon ya había acusado cierta limitación a la hora de delinear al malo del asunto en su anterior texto, El guardián de los libros.

El equipo se completa con actores de probada trayectoria y eficacia. Darío Martínez (Splash), David Laguna (Flechazo), Rodrigo Navarro Sardá (Doble Porción) y Verónica Alsina (Chica Burbuja); aportan oficio y carisma, pero más allá de algunos gags y momentos de brillo, navegan en un guión que no les hace justicia.

Pulgar hacia arriba para las excelentes canciones, con letras de Claudia Racconto, y música de Marcelo Mocayar, Chelo Altamirano y Marcos Vera. El CD con la banda de sonido de La Liga Maravillosa está a la venta a la salida de cada función.

La liga maravillosa elenco

De izquierda a derecha: Darío Martínez, Rodrigo Navarro Sardá, Adrián Sorrentino, David Laguna y Verónica Alsina. Foto: Yanina Di Munno.

Más allá de la falta de solvencia narrativa, es en la puesta en escena y en la producción donde se encuentran los puntos más débiles de este espectáculo. La escenografía de Soledad Temporin desacierta en la elección de trabajar con paneles móviles, que intentan reproducir los códigos estéticos del cómic. La dificultad de los actores a la hora de manipular estos paneles, y algunos cambios que se van adosando sobre ellos, ensucian la fluidez de movimiento en el escenario. A esto se suman detalles, como el de un banco con rueditas en el que una y otra vez se desplaza Splash, un mobiliario muy de oficina que no se integra estéticamente al restante marco de fantasía.

La liga maravillosa darío martínez

Darío Martínez. Foto: Yanina Di Munno.

También hay algunos baches en los nexos entre escenas, que más allá de una eventual imperfección técnica, obedecen a cierta falta de organización narrativa. A esto se suma la desprolijidad en el pase de micrófonos de mano entre los actores en escena. Un show de estas características, que incluye coreografía durante las canciones, debería contar con algún tipo de microfonía con manos libres. El vestuario de Yanina Di Munno tampoco termina de dar en la tecla, ni en la búsqueda del look kitsch de los superhéroes versión retro, ni en la sofisticada caracterización que tienen hoy este tipo de personajes.

Por último, lo que resulta más llamativo es la floja factura de producción. Teniendo en cuenta el buen nivel al que nos tiene acostumbrados Nicolás Hemsy, aquí el resultado final no está a la altura de un producto profesional, que se presenta con funciones a a sala llena y con sostenida publicidad en televisión. Seguramente, el equipo creador de La Liga Maravillosa logrará recuperar el brillo perdido. Ya lo demostraron con El guardián de los libros. Será cuestión de estar expectantes a su próximo desafío.

La liga maravillosa


Ficha: 


La Liga Maravillosa

Funciones de lunes a viernes a las 17. Sábados y domingos: 16 y 18.

Teatro Tajamar (Avenida San Martín 1921, Paseo Alameda).

Entrada: $100 (con un libro de regalo)

Elenco:

Adrián Sorrentino (Juan)

Darío Martínez (Splash)

Verónica Alsina (Chica Burbuja)

Rodrigo Navarro Sardá (Doble Porción)

David Laguna (Flechazo)

Claudia Racconto (Say)

Luisina González (Bon)

Participación especial: Matías Talesnik.

Dirección y Guión: Jorgelina Jenon.

Producción General: Nicolás Hemsy.

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20 de junio de 2018 | 13:11
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