opinión

¿Por qué un chileno celebra el 9 de Julio?

Más allá de las cuestiones que intentan separar a los pueblos, estas fechas muestran que estamos relaciones hace más de doscientos años. Además, celebro algo que en Chile ni siquiera se marca en rojo en el almanaque.

 ¡Qué lindo es celebrar la independencia! En todos los sentidos esa palabra marca la vida de las personas libres, desde el momento en que se nace en un país que se forjó en torno a la valentía y la decisión de sus héroes. Por eso, y porque como chileno nunca la celebré, me permito participar de la fiesta más especial para todos los argentinos, como un residente que eligió esta tierra y que ve en estas ocasiones que la grieta se hace más pequeña y es posible pensar en un país mejor.

Pero para ir al grano, me sumo a la celebración porque -aunque usted no lo crea- en Chile, lugar donde nací y tengo mis raíces, no se celebra y ni siquiera es un feriado dentro del calendario. Lo peor es que si usted le pregunta a mis compatriotas, lo más probable es que el 90% -o quizás más- ni siquiera sepan cuándo se firmó la independencia, tampoco donde y la confundan con la fiesta que en septiembre llena de gente la Plaza Chile.

Es que a diferencia de lo que sucede acá, en Chile se marca la Primera Junta Nacional de Gobierno (algo así como el equivalente a la Revolución de Mayo) como la única fiesta patria, mientras que la firma de la independencia pasa desapercibida incluso en las escuelas y muchos libros. En el vecino país se celebra el 18 de septiembre de 1810, el primer paso hacia la libertad como la única fiesta nacional, pero se pasa por alto lo que sucedió en febrero de 1818.

Mientras se disfruta del verano y se compran regalitos por San Valentín, el 12 de febrero (el equivalente al 9 de julio) pasa sin pena ni gloria, sin feriado y sin reconocimiento. La jura de la independencia chilena fue el 12 febrero de 1818 y seguramente si le consulta a un amigo trasandino, es muy probable que no tenga idea que fue así.

De ahí que me guste celebrar el 9 de julio, porque es justo que se reconozcan todos los momentos históricos y no pasen al olvido.

Pero el detalle de olvidar una fecha tan importante va de la mano con una cuestión de fondo que sucede en Chile y que puede explicar la rivalidad y el escaso reconocimiento, por ejemplo, que se hace de la figura del general José de San Martín. Tal como cuenta un escritor trasandino, Jorge Baradit, en sus libros "La historia secreta de Chile 1 y 2", los episodios históricos se cuenta de acuerdo a la visión de algunos, son textos editados que se saltan muchos detalles.

El mismo Baradit comentó un detalle clave para el caso de San Martín y es la admiración que tenía Augusto Pinochet por la figura de Bernardo O'Higgins y, de la mano de él, también del general San Martín. Entonces, muchas personas relacionaron en las últimas década del siglo pasado ambas figuras con la del dictador, lo que hace un flaco favor a sus imágenes históricas.

Por eso no es de extrañar que en los libros de historia la figura del general pase a un segundo plano, detrás de la de O'Higgins (su aliado y considerado padre de la patria) e incluso de las de los hermanos Carrera, a quien muchos chilenos ven como los reales padres de la patria.

Por eso, mientras la historia nos une como pueblos hermanos, a veces se olvida que todos los procesos fueron tan cercanos como necesarios el uno del otro y se pasan por algo cuestiones fundamentales, como la carta de independencia, que en Chile se logró el 12 de febrero de 1818 y se firmó en la ciudad sureña de Talca.

Sin embargo, y como ya comenté, no aparece ni siquiera como un feriado, a diferencia del 18 de septiembre que tiene fiesta larga y "regada" y que incluso se suma al 19 de septiembre, fecha en la que se celebra el Día de las Glorias del Ejército. Y aunque parezca increíble, hasta hace algunos años, el 11 de septiembre, fecha del golpe militar contra Salvador Allende, era feriado, pero no así nuestro día de la independencia.

Destaco entonces el valor que se le da a cada fecha y a las tradiciones en Argentina, porque son las que finalmente recuerdan lo que son los cimientos sobre los cuales se levanta una nación, esos que son los únicos que pueden hacer que a pesar de los malos momentos, las crisis y las grietas, siempre exista la esperanza de un futuro mejor.

Así las cosas, y aunque seguro a alguno no le gustará la idea, me quiero sumar a la celebración de este 9 de julio, pensando en esta tierra que elegí para vivir y que espero sea la misma donde nazcan y crezcan mis hijos. ¡Viva la Patria! ¡Feliz 9 de julio y feliz bicentenario!

Opiniones (3)
27 de mayo de 2018 | 14:34
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27 de mayo de 2018 | 14:34
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  1. Gracias.
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  2. Muy buena tu nota seria bueno que la publicaras en Chile.
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  3. Me gusto tù nota, un abrazo fuerte compatriota.
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