opinión

200 años de Independencia y la redefinición de la palabra "Libertad"

200 años de Independencia y la redefinición de la palabra Libertad

 Las fechas “redondas” y los aniversarios son una oportunidad para hacer un balance, tanto sea en la vida de una persona como en la de una institución, más aún en la de un país. Si esa fecha es además un bicentenario, la motivación y la oportunidad, son aún mayores.

Podemos en estos días, pensar los 200 años de independencia argentina desde Mendoza con dos ópticas distintas. Una, más histórica y desapasionada, haciendo foco en nuestros próceres, Tomás Godoy Cruz y Juan Agustín Maza, nuestros diputados de aquel entonces. Otra, más actual, haciendo hincapié en qué implica buscar la libertad hoy y qué significa la independencia para Mendoza. Propongo un camino mixto, abrir un debate entre los mendocinos aprovechando la fecha y bajo una consigna: ¿qué demandas asumirían hoy Godoy Cruz y Maza?, ¿qué llevarían de Mendoza a Tucumán y qué expresaría la voz mendocina en un Congreso por la independencia si ese Congreso fuera hoy?

En 200 años ciertamente mucho ha cambiado el país, y una manera de ver ese cambio, es notar cómo mutó el concepto de libertad. De aquella libertad esencialmente política, colectiva y patriótica, una libertad que implicaba el inicio de una construcción soberana, hemos llevado al concepto de libertad a áreas, escenarios y actores no abarcados en ese entonces.

Hoy la libertad es en términos individuales la posibilidad de llevar una vida digna, de prosperar por propios medios, de imaginar, proyectar y hacer sin dependencias y limitantes. Hoy libertad es tener plena capacidad de decidir qué, cómo y cuándo bajo criterios individuales y en un marco de reglas equilibradas y equivalentes para todos.

Tanto como la “libertad”, los mendocinos hemos cambiado significativamente en estos 200 años y así como Godoy Cruz y Maza viajaron durante meses para llegar a Tucumán y hacer historia, hoy Mendoza tiene que, con la misma lógica, hacer el ejercicio de pensarse como si nuestras decisiones de hoy sentaran base de la provincia por 200 años más.

En mi opinión, tres principios deben definir la libertad a la mendocina en 2016.

Primero, la planificación de una economía sustentable. Desde hace 20 años, los mendocinos nos enfrascamos en el pobre e inconducente debate de “minería sí o minería no”. Mientras tanto, nos perdemos el tren -que ahora intentamos recuperar-, de la generación de energías limpias, el aprovechamiento de los saltos de agua en la red de riego, la enorme cantidad de horas de sol y zonas de viento aptas para generación de energías renovables y cada día más redituables económicamente; allí hay una veta de progreso fenomenal para una provincia que debe salir del pantano de un debate paralizante.

Segundo, la reconstrucción de los medios legítimos de ascenso social. Nuestro Gobernador se tuvo que imponer un objetivo austero pero esencial para la educación de Mendoza: que los chicos aprendan a leer, escribir y hacer las operaciones matemáticas básicas. Es esencial que sobre esta base construyamos una escuela realmente formadora, que estimule la creatividad y proporcione las herramientas necesarias para innovar, producir y construir en un mundo cada día más exigente. La innovación determinará si nos subimos al tren del siglo XXI, y no hay innovación sin buena educación.

Tercero, la diversificación de los vínculos físicos de Mendoza con el país y el mundo. Mendoza ha perdido en los últimos años el liderazgo cultural de Cuyo. Los vínculos que hoy tenemos con Chile a través de la Cordillera, y con las otras provincias del país a través de rutas y vías, no variaron demasiado, no se modificaron en un mundo que demanda, se redefine a partir de la comunicación, la reducción de costos de transporte y la accesibilidad. Mendoza debe volver a pensarse como parte de un país que regresa al mundo luego de aislarse durante años de manera soberana en un acto de necedad.

Si hoy Godoy Cruz y Maza partiesen a Tucumán, irían desde Mendoza con esa idea, la libertad de hoy, se mide en capacidades, en las posibilidades de ejercer derechos de manera soberana. La libertad de Mendoza pasa por construir sustentabilidad económica, ascenso social sostenible, y una vinculación con el mundo eficaz; sobre esos pilares Mendoza recuperará prosperidad y liderazgo regional, y desde allí aportaremos significativamente a 200 años más con una patria libre, soberana y sustentable.

Opiniones (2)
20 de junio de 2018 | 19:06
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20 de junio de 2018 | 19:06
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  1. La historia de hace 200 años hablan de la grandeza de los hombres de aquella época. Hoy los politicos no paran de chamullar porque carecen de obran que hablen de lo que son.
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  2. Para redefinir la palabra "libertad", debemos entender el vocablo "esclavitud": Con fecha 28 de mayo de 1652, el procurador Pedro Gómez recibe la noticia que se ha desatado una epidemia de viruela y sarampión en Tucumán y Buenos Aires, y otra en San Juan de la Frontera de chabalongo y tabardillo. La autoridades del Cabildo de Mendoza nombran al Alcalde de la Santa Hermandad, Manuel Rodriguez de Ocampo, para que controle el ingreso de carretas y si encuentra algún infectado que lo deporte a 6 leguas de la ciudad; bajo pena de multa pecuniaria si es español y, si es negro, mulato o indio, se le den 200 azotes y se le quite el pelo. (Actas Capitulares de Mendoza, Tomo 3, Página 18). Es posible inferir que el suceso pasó hace 364 años y que no tiene relación directa con la actualidad, no es así, ocurre a diario y es más actual de lo que creemos. El documento nos revela el costado más pervertido del ser humano y debela en cada línea lo más putrefacto de la mente humana. Nuestro país fue construido sobre cimientos manchados de sangre y estructuras plagadas de injusticias, que dieron como resultado un país de "sometidos y privilegiados". Los latigazos de ayer son los decretazos de hoy y los dietazos de hoy son las leyes del ayer. El 9 de julio de 1816, el Congreso Nacional proclamaba la existencia de una nueva nación libre e independiente de España y otras Naciones: "Las Provincias Unidas de Sudamérica"; si tomamos esta frase como un mero formalismo y sólo lo circunscribimos a un hecho que es del pasado y, como tal, no lo tenemos en cuenta en el presente, y mucho menos como una forma de vida para el futuro, significa que en realidad no somos libres, sino que, seguimos siendo esclavos de un poder extranjero o, aún peor, de uno nacional, que convive entre nosotros y que -impuso, impone e impondrá- sus reglas de juego para manipularnos por siempre y para siempre jamás. El 16 de julio de 1816, el gobernador San Martín le escribía una carta al diputado Godoy Cruz: "Mi amigo apreciable; el 9 llegamos a esta, es decir en compañía de Cruz Vargas y Vera. Nuestro viaje bien penoso por los fríos excesivos. Es increíble lo mortificado que estoy con la demora del Director; la primavera se aproxima y no alcanza el tiempo para lo que hay que hacer. Ha dado el Congreso el golpe magistral, con la declaración de la Independencia. Sólo hubiera deseado que al mismo tiempo hubiera hecho una pequeña exposición de los justos motivos que tenemos los americanos para tal proceder, esto nos conciliaría y ganaría muchos afectos en Europa. En el momento que el Director me despache, volaré a mi ínsula cuyana; la maldita suerte no ha querido el que yo me hallase en nuestro pueblo para el día de la celebración de la Independencia. Crea Usted que hubiera echado la casa por la ventana". San Martín y el Ejército de los Andes o Belgrano y el Ejército del Norte, defendían a nuestra Nación con sables y lanzas; la lucha sigue: "ejerciendo nuestros derechos y cumpliendo con nuestras obligaciones", estas son las armas que hoy tenemos para defendernos de aquellos que le hacen daño a nuestra Patria. Feliz Día de la Independencia. Me gustó la nota, muy buena. Saludos.-
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