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Seriamente, ¿el nuevo Código Civil y Comercial puede ser la causa de que el 30 % de las parejas que piden turno al Registro Civil decidan no casarse?

Las expertas en derecho y, entre ellas, una de las autoras del nuevo Código Civil, corrigen afirmaciones erroneas publicadas por Clarín.

Seriamente, ¿el nuevo Código Civil y Comercial puede ser la causa de que el 30 % de las parejas que piden turno al Registro Civil decidan no casarse?

La nota aparecida en diario Clarín el 2/7/2016 titulada “El 30% de los casamientos se suspende a último momento” culpa al nuevo Código Civil y Comercial de esos desistimientos tardíos. El subtítulo afirma que “los expertos” sostienen que los novios “pegan el faltazo sin aviso al enterarse de que el nuevo Código Civil les plantea decidir qué bienes serán gananciales y cuáles no”.

¿Cuáles son las fuentes de esta información? ¿Quiénes son los expertos? ¿Qué afirman?

La primera fuente es la declaración del director de uno de los cientos de registros civiles del país que dice: “Imaginamos que la causa es el nuevo Código Civil”.

La segunda es la del Presidente del Colegio de Escribanos de la Capital Federal, a quien se le pregunta por el régimen de separación de bienes (novedad que incorpora el Código Civil) y responde: “No conozco a nadie que lo haya hecho. La realidad es que no se hace. La gente lo irá incorporando lentamente”. “Es extraño, porque parecía que poder separar los bienes desde el principio iba a solucionar futuros problemas económicos, pero es al revés, se ve como un obstáculo”.

Aparentemente, lo que imagina la primera (no se casan porque se les informa sobre el régimen de bienes) se contrapone a lo afirmado por la segunda (no conoce matrimonios que haya optado por el régimen de separación).

La tercera es la de un profesional de uno de los tantos centros de ayuda psicológica que hay en la Ciudad de Buenos Aires quien sostiene: “¿Qué sentido tendría casarse habiendo hecho previamente una separación de bienes? (…) “Sí -dice Rivadeiro-, es como si el acto del casamiento se vaciara de contenido”.

El título y el contenido de la nota exigen puntualizar algunos aspectos para abordar la cuestión con seriedad y responsabilidad social.

Fijemos el punto de partida: El nuevo código civil y comercial, al igual que la casi totalidad de los códigos del llamado mundo occidental (con excepción de Cuba y de algunos estados de México) permite ahora elegir entre el régimen de comunidad (similar al que teníamos hasta el 1-8-2015 como régimen único y forzoso) y el de separación de bienes, que con un piso de valores solidarios referidos a los alimentos, la protección de la vivienda y la posibilidad de eventuales compensaciones, dispone que ninguno de los cónyuges participará al otro de lo ganado durante la vida del matrimonio. Se trata de una opción; a nadie se obliga a organizar su vida bajo el régimen de separación; más aún, si los cónyuges nada dicen, la ley presume que se han casado bajo el régimen de comunidad.

Más allá de esta aclaración, la pregunta es: ¿Las personas se casan exclusivamente por dinero? ¿Contraen matrimonio sólo los que tienen bienes o piensan adquirir importantes cantidades en el futuro?

b) Hace tiempo que el matrimonio, como hecho social, está en franca revisión, independientemente de lo que dispone una ley que aún no ha cumplido su primer año de vida. Al contraer matrimonio, en el siglo XXI, las personas razonan de modo diferente al que lo hacían en tiempos pretéritos.

Culpar al nuevo Código Civil de los desistimientos implica, como mínimo:

(i) Observar la complejidad social de modo simplista y unilateral.

(ii) Banalizar la cuestión, desde que se llega a una conclusión con base en testimonios no siempre coincidentes, surgidos de un mismo territorio (la ciudad de Bs As).

(iii) Caer en lo que se pretende evitar: vaciar de contenido el matrimonio, al presumir que la decisión de contraer matrimonio está centrada en el régimen de bienes, cuando, como es bien sabido, hoy y siempre, casarse compromete un cúmulo de sentimientos que exceden el ámbito jurídico, como compartir un proyecto de vida en común, re-pactar continuamente modos de concebir las relaciones de pareja; consolidar vínculos de afecto.

Finalmente, si fuese cierto que el 30 % de las personas se arrepienten por causa de la posibilidad de optar por el régimen de separación de bienes, contrariamente a lo que la nota en cuestión dice, el nuevo Código Civil es una excelente herramienta para evitar matrimonios basados en decisiones meramente patrimoniales, que como se puede presumir, tendrían poca vida.

En definitiva, el código civil y comercial reafirma que el matrimonio es mucho más que un proyecto económico.

Habrá quien afirme que los que participan de este concepto son cada vez menos. Pero esto excede al Código Civil y Comercial, instrumento que sólo regula los derechos y deberes que se derivan del acto matrimonial fundado en el principio de libertad y autonomía, es decir, permitiendo que cada pareja diseñe el proyecto de vida en común como quiera o pueda. 

Opiniones (4)
18 de junio de 2018 | 22:22
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18 de junio de 2018 | 22:22
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  1. justicieromendoza. No estás viviendo en el país que define la Constitución argentina. Aquí hay libertad y lo que vos proponés es imposición de voluntad o de apreciación de la realidad. Nadie está obligado a pensar como vos. Eso es lo que defiende el Código Civil. La libertad de elegir, decidir y pactar, sin interferencia del Estado. Eso es más que bueno, a no ser que seas un inquisidor de siglos pasados. La religión no tiene nada que hacer en las normas de vida en común. Vos podés vivir como quieras, el Código te lo permite, entonces ¿por qué le negás a otros a vivir como ellos quieran y los querés obligar a que vivan como vos querés? Eso es un pensamiento totalmente perimido. Nadie te tiene que molestar a vos para que puedas elegir con libertad la forma de vivir y pensar. Lo mismo tenés que hacer con los demás. No molestés.
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  2. Este tema de los bienes gananciales me parece super avanzado y vanguardista .El casamiento nos guste o no ,es revisable . Antes la gente vivía 40 años y morían . Hoy con las espectativas de vida , queda desactualizado . Opino que el contrato de matrimonio debería tener fecha de caducidad y las partes ,ver si se renueva o no. Sino que quede extinguido . El que tuvo suerte lo felicito ,pero porque los que no tuvieron suerte deben someterse a algo indefinido e incluso a un perjuicio económico . En ese aspecto lo veo light al Codigo ,no previó la caducidad como algo moderno .
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  3. El Código Civil es una maravilla . Al fin salimos del rejunte y mescolanza que teníamos con el Esbozo de Freitas y vaya a saber cuantas fotocopias más de Velez Sarsfield .Para esa época vaya y pase ,pero necesitabamos un Código como el actual . De todas formas Alvin Tofler el futurista ,predijo que la familia como se la conoce en el futuro tiende a desaparecer . Lo cual no está demasiado errado.
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  4. La verdad es que el nuevo régimen matrimonial es un mamarracho. No le importa preservar el vínculo ni proteger la unidad familiar, tan necesaria para el desarrollo psicológicamente sano para los hijos. Curiosamente, se le da más importancia al régimen patrimonial que al vínculo matrimonial. SE pueden divorciar al día siguiente de haberse casado pero, si hicieron un convenio del régimen patrimonial, no lo pueden cambiar hasta pasado el año... La fidelidad es sólo una obligación moral (???) Creo que estas "eminencias jurídicas" deben rever su ideología y no permitir que la misma empape sus opiniones técnicas ya que los resultados son nefastos. El derecho puede transformar una obligación moral en legal pero no puede imponer obligaciones morales precisamente porque si son solo morales no son exigibles legalmente....Dra. Kemelmajer: DEFIENDA LA FAMILIA!!!!!!
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