opinión

Reportaje

El libro "La Cuba de Fidel" ingresa a la categoría de clásico, con su re-edición medio siglo después que el reportero gráfico Lee Lockwood pasara una semana junto al entonces nuevo líder.

1. Trabajo periodístico, cinematográfico, de carácter informativo.

2. Conjunto de fotografías sobre un suceso (reportaje gráfico).

Hay que empezar por el inicio y esto empieza así: con una muerte, la del fotorreportero estadounidense Lee Lockwood. De muy chico (nacido en 1932) abrazó la fotografía como esas pasiones legítimas. Igual, cuando creció, se recibió como licenciado en Literatura Comparada, en la Universidad de Boston. Le serviría para escribir con claridad, más tarde, libros de investigación en un mundo que va del fin de la Segunda Guerra Mundial al apogeo de la Guerra Fría.

El libro más famoso de Lockwood fue el que escribió producto de sus encuentros con Fidel Castro. Decir encuentros es minimalismo, ya que fue una maratón de una semana junto al líder de la revolución más antigua del continente. Fueron siete días que ya son parte de la mitología del periodismo. Cuba había iniciado el camino propuesto por Fidel apenas 6 años antes. El Che Guevara ya había sido presidente del Banco Nacional de Cuba y había estado al frente del Ministerio de Industria y tres años antes, a fines de junio de 1962, la Unión Soviética y Cuba decidieron instalar misiles atómicos en la Isla para evitar una posible invasión de Estados Unidos.

Lee Lockwood, en esa instancia, se propuso hacer un reportaje con el hombre fuerte de La Habana. Tenía sus motivos. Había pisado la Isla en los últimos días de reinado de Fulgencio Batista. Y con su cámara asistió a uno de los momentos bisagras en la política mundial. Estar allí, en el lugar y en el momento justo, le valió una década de acceso sin precedentes a Fidel Castro. Y a cualquier parte del país. La mirada de Lockwood estuvo inspirada por su curiosidad. En esta supuesta ingenuidad no sorprende que Castro lo haya adoptado y entregado facilidades insólitas, no sólo para un periodista, sino para un ciudadano americano.

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 Lockwood y Castro, 1965.

Lockwood escribe, correcto, ordenado, se le entiende fácil. No es menor pero tampoco es fascinante. Distinta es la valoración cuando habla y piensa como reportero gráfico (¿todavía existirán estos tipos o se los llevó puesto el género 2.0? ¿existen? ¿vivos? Susana debe saberlo).

El ojo del fotógrafo, medio siglo después, es maravilloso. Así de simple. Intenso y relajado, singular y profundo. Más allá de lo testimonial, lo documental, su mirada contagia una pasión y todo un misterio, que con el tiempo se agiganta: el face to face con uno de los tipos más brillantes de la política de América en el siglo XX. "Fue un tiempo fabuloso", anota Lockwood. Y no hay motivo para no creerle.

Real fidel

La charla de 7 dias, al igual que la Revolución, no paró un segundo.

Barack Obama pisa La Habana, marzo de 2016. Es el primer presidente norteamericano en volcar el curso de la historia, al menos la de los últimos 88 años entre ambos países. Mientras veo las imágenes de un Fidel iracundo, el icono del ideal revolucionario de un mundo que ya no existe (para bien o para mal) llega una noticia, impensada hace medio siglo, hace cinco años, hace cinco minutos:

Esta semana Estados Unidos autorizó a ocho aerolíneas comerciales norteamericanas a realizar vuelos a La Habana

Lo anunció  el secretario de Transporte Anthony Foxx. Los vuelos hacia La Habana despegarán desde aeropuertos de Atlanta, Georgia; Charlotte, Carolina del Norte; Houston, Texas; Los Ángeles, California; Newark, Nueva Jersey; Nueva York, y Fort Lauderdale, Miami, Orlando y Tampa, en Florida. Según el Departamento de Transporte estadounidense, los servicios se asignaron a las ciudades que tienen poblaciones con importante presencia de emigrados cubanos y centros importantes de tráfico aéreo".

Ni siquiera el Fidel más optimista hubiera pensado este epitafio.

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En mi gusto es más aceptable el político que deviene militar, que al revés.

De su paso por la Isla, el reportero afirma: "No nos gusta Castro, por lo que cerramos los ojos y mantenemos abiertos nuestros oídos. Sin embargo, si realmente es nuestro enemigo, si es tan peligroso para nosotros como se nos dice que es, entonces debemos saber tanto de él como sea posible".

El pragmatismo de la mano de la inteligencia evita mayores comentarios. En definitiva, el trabajo de Lockwood era el de todo tipo con buena leche: ¿vamos a enfrentar al monstruo? Ok. ¿Cómo es? ¿Qué hace, que piensa? ¿Será un monstruo? En el periodismo eso suele ser bien visto. Ni te preocupes si te dicen que sos de izquierda, derecha, gay, antisemita, loco o marginal. Así funcionaban las cosas. Supongo que así deben funcionar. Lo clásico en cualquier caso siempre es moderno.

El ojos de video tape tenía 78 años cuando falleció, en Weston, Florida. Su hermana Susan se encargó de explicar que la diabetes lo había fulminado. El fotógrafo independiente, que también estuvo en Corea y Vietnam, en las épocas picantes, nunca pudo saber más que la negación casi histérica de su país ante el fenómeno Cuba. 

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Fidel está "redactando" una carta. Locación: Isla de Pinos. Castro y Celia Sánchez, su secretaria y amiga íntima, en la casa de retiro del Comandante. 

De día, cuando no andaba por ahí haciendo algún recado para Fidel, ella se solía sentar en el porche con las piernas encogidas, llenando un cuaderno de bocetos arquitectónicos para un restaurante que estaba diseñando y que se iba a construir cerca de Varadero

La reedición del texto llega en un momento de aires fenomenales en las relaciones bilaterales. Pero para que este trabajo sea aún más recomendable debe decirse que incluye 200 fotografías inéditas. El lado B, en consecuencia, de un líder al que se ha gozado y sufrido, casi en idéntica proporción.

La editora de este coloso, Nina Wiener, afirma: "Es una obra que se centra en una de las más extraordinarias entrevistas de todo el siglo XX a un líder mundial activo".

En su primera edición el autor escogió 100 pequeñas imágenes en blanco y negro. Ahora, el color y el formato dan una nueva perspectiva. "Una conversación con Castro es una experiencia extraordinaria y, hasta que te acostumbras, de lo más desconcertante. Es uno de los conversadores más entusiastas de todos los tiempos", sostiene Lockwood, en el prólogo.

Fidel

Fino y exigente bebedor desde siempre, el Comandante. Quien puede dar testimonio es Enrique Pescarmona. Debe ser el único mendocino que posee cartas de Fidel escritas de puño y letra.

Una declaración de entonces hoy es casi una condena para el cubano más famoso de todos los tiempos. Según el fotógrafo, en aquella extensa conversación, y cuando apenas llevaba seis años como primer ministro de Cuba, Fidel calculaba que sería dirigente del Partido Comunista solo "unos años más". Y peor aún: "Si quiere que le hable con sinceridad, trataré de que sea el menor tiempo posible. Creo que todos nosotros debemos retirarnos relativamente jóvenes, y no lo propongo como un deber, sino como algo más: como un derecho". 

Algo falló. O la tentación fue mayor. Misterios de los trópicos, tal vez. Probablemente a Fidel también le haya gustado la pachanga

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Opiniones (2)
19 de agosto de 2018 | 18:34
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19 de agosto de 2018 | 18:34
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  1. ladobueno pero vos reconocés valeroso que el autor tenga desapego de pasiones y al parecer vos no estás intentando desapegarte de tus pasiones. Más allá de estar o no de acuerdo con Fidel Castro, realmente existen pruebas reales de lo que estás diciendo? pregunto si no será más una estrategia para desacreditar aún más su imágen. Saludos
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  2. La verdad que leer esto me produce una doble reacción. No puedo dejar de admirar el excelente trabajo del Sr. Lee Lockwood, de quien no conozco mas que este libro, esta hecho con profesionalismo y un desapego a las pasiones digno de un hombre de buena madera.- Pero.. pero los comentarios que incorpora el Sr. Runno molestan sobre manera, teniendo en cuenta que estamos hablando de la dictadura mas humillante que existe todavía, lamentablemente, en Latinoamerica.- Fidel Castro, este nefasto personaje que nos ocupa, no solo elimino al mas puro estilo dictador facho a todos los opositores al regimen, no solo traiciono al pueblo cubano, sino que en su afan de quedarse en el poder indefinidamente se saco de encima, o sea traicionando, a todos quienes aquellos se opusieron a algun capricho de él. Hasta eliminó al mismo Guevara por pedido de Nikita Kruschev, quien lo difinió al guerrilero argentino como un "loquito peligroso", o usted tiene alguna duda Sr. Runno, traiciono y elimino a todo colaborador que no se ajustara a su regimen o para salvarse el pellejo, como por ejemplo al General Antonio de la Guardia en en 1989, un militar de carrera que se jugo por la revolucion desde el primer día. Tambien podemos nombrar a Camilo Cien Fuegos, a Huber Matos.- Señor Runno describalo con las palabras que corresponden Fidel Castro es un bastardo dictador
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