El mayor spoiler en la historia de los siete Reinos

Nicolás García, fanático (como muchos de los lectores) de A Games of Thrones, pone en foco el fuerte final de la temporada.

El mayor spoiler en la historia de los siete Reinos

La sexta temporada de A Game of Thrones terminó con una situación que dice mucho sobre la evolución de la saga. La revelación más esperada no ocurrió en la pantalla, y mucho menos en los libros de George Martin. Fue en el sitio corporativo de HBO, la cadena que emite y produce la serie. Allí, en un entreverado árbol genealógico, se da a conocer el verdadero padre de Jon Snow: una de las cuestiones centrales de la obra, y uno de los tópicos preferidos entre los fans. Un spoiler enorme, en realidad, ya que el último episodio posterga cuidadosamente esta definición.

Sí se confirmó en el capítulo final lo que ya era un secreto a voces. Snow no es el hijo bastardo de Lord Eddard Stark sino su sobrino, hijo de la malograda Lyanna Stark. A través de las visiones del pasado de otro Stark, Brandon, vimos como Lyanna agonizaba tras dar a luz, y le pedía protección para el recién nacido a su hermano. Con la lealtad y sentido del deber que años después (y, lamentablemente, cinco temporadas antes) le costarían la cabeza, Eddard "Ned" Stark adoptará al niño, como fruto de una aventura en medio de la guerra. Pero el susurro de Lyanna en su lecho de muerte elude nombrar explícitamente al padre de Snow.

En los libros, este episodio ni siquiera ha sido escrito aún. Como Martin no pudo completar los últimos tomos de la saga según los tiempos de la TV, acordó con los productores y guionistas David Benioff y D.B. Weiss que la serie desarrollaría las líneas generales que Martin ya tenía planteadas. Pero sin el respaldo de los textos ni la supervisión del autor, que prefirió no estar involucrado.

La ausencia de Martin se hizo sentir a lo largo de esta sexta emisión. La narración fluída de las primeras temporadas construyó personajes inolvidables como el propio Ned Stark, el furibundo Robert Baratheon o toda la odiosa y/o brillante casa Lannister. (Con excepción del desabrido, tibio primo Lancel, que años después vino a terminar con un feo tattoo en la cara, diseñado por el Gran Gorrión).

Los guiones, basados en los libros, reflejaban las ambiciones y pujas humanas de un modo realista y complejo, como las grandes novelas del Siglo XIX. Pero con la narración atractiva y precisa de la tradición estadounidense de Steimbeck, Carver o John Irving. Los dragones y los muertos vivos parecían hasta poco verosímiles en esta ficción sobre la sociedad, con su mirada descarnada sobre los poderosos y su cariño por "los lisiados, los bastardos y las cosas rotas" (título de un capítulo y de una línea de Tyrion Lannister).

De hecho, algunas de las situaciones más feroces de la saga se inspiraron en hechos históricos, como el "Red Wedding" -la masacre de los Stark durante un casamiento, perpetrada por Walder Frey- o la relación incestuosa entre los hermanos Cersei y Jaime Lannister.

Hasta el año pasado, cuando George avisó que no había terminado los últimos tomos en el plazo convenido, y que prefería quedar mal a escribir mal. Y nos dejó solos. Se descompensó la química, o la relación de fuerzas, entre la maquinaria de la tele y el formidable autor con barba en lugar de cuello, más parecido a una de sus creaciones que a un intelectual.

Así, los capítulos de la sexta temporada quedaron a merced de la pericia de cada director. Hubo varios desparejos y algunos geniales (¡la Batalla de los Bastardos, de Miguel Sapochnik!). Pero en general, la superabundancia de líneas narrativas y despliegue de escenarios opacó a la narración de historias, y se perdieron muchos de los brillos característicos de la serie. (La relación entre Brianne y un enamorado Tormund es una honrosa excepción).

Los cultores de la saga seguimos durante seis años, semana a semana, cada uno de los capítulos del intrincado universo de Westeros y regiones vecinas, para conocer los destinos de los leales Stark, los Targaryen de ojos extraños y los rústicos Wildlings (varios de los mejores personajes vinieron de más allá del Muro: Ygritte, Tordmund, Mance Rayder). Y en particular, el devenir del melancólico Jon Snow, desde Winterfell (Invernalia) hasta la Guardia, con breve paso por la muerte, golpiza al desagradable Ramsay y proclama como "the King In the North" incluidos.

Atamos cabos, tejimos teorías, malogramos reuniones sociales hablando de las susodichas teorías. Al centro de las cuales estaba la genealogía de Jon Snow y cómo se revelaría. Para tener que enterarnos a través de la página de HBO. Una injusticia poética.

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21 de julio de 2018 | 16:44
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