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Mendoza, en el centro de un nuevo escenario regional

Mendoza, en el centro de un nuevo escenario regional

 La sociedad comercial que la Argentina selló con el Reino Unido a fines del siglo XIX fue -para muchos referentes liberales de aquel entonces y de ahora- uno de los pilares que llevaría al país a ubicarse en un podio de desarrollo compartido con las principales potencias del mundo. En la Argentina del centenario, el país superaba a Canadá y Australia en población, PBI nacional y PBI per cápita. Gradual y prolijamente, el país consiguió desviar ese rumbo económico y aún más, llevar a millones de personas a la pobreza.

Las razones que explicarían el éxito de este sistema comercial con el Reino Unido han sido ampliamente abordadas por analistas de todo tipo. Además de la complementariedad comercial, convergen factores políticos, internacionales y coyunturales. Lo real es que el país nunca volvería a ostentar los mismos niveles de prosperidad, y la decadencia económica posterior iría también acompañada de una especie de incapacidad estructural para instalar modelos de desarrollo de largo plazo.

El escenario exterior del bicentenario propone una realidad ciertamente distinta. Con un mundo en plena globalización, nuevas posibilidades surgen para aquellos actores que logran comprender cabalmente su rol dentro de un sistema internacional complejo y cambiante. Ahora, uno de los aprendizajes de los ‘90 sugiere que esto no sucede automáticamente, y menos aplicando recetas importadas. Para lograr esta inserción es necesario lograr un consenso político interno sólido y simultáneamente poner en marcha un plan de Estado para la inserción internacional.

El nuevo gobierno nacional pareciera tener la intención de redefinir entonces la inserción internacional de la Argentina en el Mundo. Si bien este consenso político interno parece aún lejano, el gobierno de Macri ya dio algunas señales inconfundibles respecto a cuál es la dirección que se propone definir en materia de política exterior. En el plano regional, se destaca la decisión expresa de acercar a la Argentina a los países que integran hoy la Alianza del Pacífico: Chile, Perú, Colombia y México, los países de la región más altamente diversificados desde lo comercial y que mejor desempeño económico han mostrado en los últimos años.

Simultáneamente, en el ámbito del MERCOSUR, pareciera que comienza a cristalizar la comprensión de que el bloque no está mostrando los resultados esperados y deja cada vez más en evidencia la insolvencia del discurso de reivindicación integracionista instalado por los líderes del eje bolivariano durante los últimos años. Curiosamente, lejos de conseguir la integración entre estos dos grupos de países, estos líderes sembraron la desconfianza y una confrontación ideológica inútil a juzgar por los resultados.

Esta comprensión no necesariamente convoca a los países del MERCOSUR a revisar su compromiso político con el proyecto de integración. Nadie habla de dar marcha atrás. Se sabe que existen cuestiones técnico-arancelarias que deben ser sinceradas -y tal vez aquí radique el desafío más importante para los parlamentarios del Mercosur-. Pero además comienza a crecer un nuevo debate ciertamente interesante: ¿Podría hoy el Mercosur encontrar una sociedad beneficiosa con los países de la Alianza del Pacífico? ¿Podrían acaso estos dos bloques articular un sistema comercial cooperativo que vincule la producción agro-industrial con las crecientes demandas asiáticas?

La intención de avanzar en esta dirección no reside únicamente en el discurso: La Argentina ya consiguió 1500 millones de dólares por parte del BID para la construcción del túnel de Agua Negra en San Juan. Asimismo, se anunciaron inversiones para relanzar el tren que une Salta con Antofagasta. A esto hay que sumar que, por estos días, el país participará como observador en la cumbre de la Alianza del Pacífico que se realizará en Santiago de Chile, y el Presidente Macri ya confirmó su asistencia. El mensaje es contundente.

Curiosamente, o como una muestra más de la notable sincronía que muestra los países latinoamericanos, casi todos los gobiernos del Mercosur parecieran sentirse ahora seducidos por la Alianza y su proyección comercial hacia Asia.

No es una novedad que en los últimos años Uruguay haya insistido –infructuosamente- con la idea de diversificar sus acuerdos comerciales, siempre fracasando ante la oposición de sus socios mayores. Brasil mostró estar dispuesto a caminar por una cornisa institucional para terminar con una anemia económica insoportable para muchos y acaba de nombrar a un canciller de alto perfil liberal. Sin su líder carismático, con tasas de inflación prehistóricas y con un barril de petróleo fuertemente devaluado, el rumbo de Venezuela parece ser el más trágico de la región. Todo mientras sus colegas andinos crecen a ritmos muy razonables y gozan de una estabilidad política extraña para la tradición regional.

Si este giro se produjera, todas las luces de este nuevo escenario regional pondrían a Mendoza en un lugar estratégico privilegiado, tal vez parecido al que la Argentina supo aprovechar en el mundo en otras épocas. Su condición natural de polo logístico del corredor bi-oceánico se agranda incalculablemente y nos obliga a muchos a preguntarnos si Mendoza no debería, al igual que la Argentina, discutir un proyecto colectivo de inserción que pueda consolidar una función local dentro de un sistema internacional. La intuición de muchos de nosotros es que la disposición natural es una gran ventaja, pero esta debe ser precipitada e impulsada a través de una estrategia política, local y sistemática.

Mendoza no será irremediablemente el puente entre el MERCOSUR y la Alianza del Pacífico, a pesar de lo que sugieran sus condiciones naturales. Mendoza deberá ganarse ese rótulo a fuerza de audacia política e inteligencia para interactuar no solo con el Gobierno Nacional, sino con todos los actores que participarán en la construcción de este nuevo esquema de inserción internacional para la región.

(*) Germán Moyano. Área de Cooperación Internacional. Secretaría de Gobierno. ciudaddemendoza.gov.ar

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24 de mayo de 2018 | 15:41
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