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Chile y el legado de Marcelo Bielsa en la Roja

El sentir y actuar del entrenador argentino aún perdura en un equipo y en una sociedad que se reinventó gracias a su pasión, sabiduría y honestidad.

Chile y el legado de Marcelo Bielsa en la Roja

Por estos tiempos la Selección chilena de fútbol vive unos de los mejores momentos de su historia, o acaso el mejor. La Roja tuvo su gran momento en su propio Mundial, allá por 1962 en el que se quedó con el bronce tras caer en la semifinal ante Brasil, equipo que se consagraría con un Pelé lesionado por segunda vez. Luego llegaron momentos difíciles para el pueblo transandino y, en varias oportunidades, debió escuchar las competiciones por radio. La Copa del Mundo de 1998 en Francia pudo ser un quiebre para este Seleccionado que, de la mano de Nelson Acosta como entrenador, del Bambán Zamorano y Marcelo Salas, se metía entre los mejores 16 equipos del certamen. Brasil volvería a ser el verdugo, con un Fenómeno Ronaldo que se adjudicaría el Botín de Oro pero no el campeonato.

Luego llegaría una época de sequía de 12 años en la que Chile no pudo posicionarse entre las 32 mejores selecciones del mundo. De ahí en más, se metió en la conversación gris que divide a los chicos de los poderosos. En Sudáfrica 2010 y con Marcelo Bielsa como gran mentor de un cambio de mentalidad, no sólo en el fútbol sino en la sociedad chilena, la Roja comenzaba a ser respetada por más de uno. Superó la ronda de grupos en la que se encontraba, por ejemplo, quien iba a ser más tarde el campeón del mundo, España. En octavos de final se cruzó nuevamente con Brasil. Fue derrota 3 a 0, aunque el resultado pasaba a ser algo anecdótico.


El cambio estaba hecho. La huella había quedado marcada a fuego por el argentino, que se convertía en uno de los más grandes técnicos de esta Selección de todos los tiempos.

Más tarde sería el tiempo del Bichi Borghi comandando la mayor, pero sería Jorge Sampaoli quien llegaría a dirigir la Copa del Mundo de Brasil 2014. Chile jugó una fantástica primera fase, ganándole y eliminando al campeón del mundo, a la España de Vicente Del Bosque.

Adivinen quién fue el adversario en octavos de final. Brasil. En su propia casa, el anfitrión superó a Chile con tiros desde el punto del penal tras igualar en los 120 minutos. Mauricio Pinilla tuvo en sus pies, cuando no quedaba más tiempo, la posibilidad de cometer la catástrofe futbolística de casi 200 millones de brasileños. La pelota estalló el horizontal y luego los disparos desde los 12 pasos harían lo suyo para que el pentacampeón del mundo accediera sin muchos merecimientos a colarse entre los ocho mejores.

La hazaña de Chile y de Jorge Sampaoli no se consumaba, pero algo se avizoraba.

Un año después, Chile recibió a 12 selecciones para su propia Copa América. Y esta no se le escaparía al dueño de casa. Lamentablemente, para nosotros, la consagración se daría en el Estadio Nacional de Santiago y ante la Argentina de Messi, que ya conocía la derrota en una final, un año atrás, en Brasil y ante Alemania. Chile se alzaba en aquella fría tarde de junio con el primer título a nivel continental en sus más de 100 años de historia.

Aquel legado de Marcelo Bielsa de hace casi dos lustros hoy perdura, ahora comandado por Juan Antonio Pizzi y con la chance de volver a repetir aquella historia de Santiago, para que las luces del planeta fútbol se vuelvan posar sobre aquel ofrecimiento maravilloso de un Loco lindo.


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22 de agosto de 2018 | 05:03
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