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Güemes, o el silenciamiento de la tradición heroica

Güemes, o el silenciamiento de la tradición heroica

Durante muchos años, la figura del General Martín Miguel de Güemes ha tenido una presencia subsidiaria en la historiografía de las luchas por la independencia y liberación de nuestro país. Silenciado por algunos, negado por otros, aquellas apariciones del Héroe Salteño eran siempre en carácter subalterno, si se quiere, en los mejores casos, de un buen escudero.

Hoy, derivado de un debate que por momentos se tornó difuso entre la valoración del personaje y las políticas del feriado; su figura cobra actualidad mediática y su nombre comienza a ser conocido, sobre todo para las nuevas generaciones. No entraremos aquí en las discusiones respecto de la validez de los feriados o de la proliferación de los mismos; sino que celebramos que, aunque sea en ese marco, apareció la posibilidad de, para quienes están interesados en la reivindicación de fondo de Güemes, aparezcan condiciones para ello.

Desde mi opinión, construida a través del recorrido bibliográfico y de numerosas visitas a la región salteña y aledaños, la gesta independentista hubiese sido imposible sin esa triada fundamental conformada por San Martín, Belgrano y Güemes; citación esta que, por lo menos para mí no es jerárquica, sino que los coloca en una igualdad de nivel, ya que el uno no habría sido posible sin los otros.

Con la restitución de Fernando VII y el retorno absolutista caracterizado en el ¡Vivan las cadenas! los incipientes avances liberadores del cono sur entraron en una retirada pronunciada, sobre todo en el recorrido descendente desde Lima hacia el hoy norte argentino. En ese contexto, fue vital para lo que vendría con posterioridad el accionar generoso y heroico de Güemes, Belgrano, e innumerables héroes anónimos que dejaron todo en pos del sueño libertario. Recordemos si no, la gesta del éxodo jujeño, dejando su propia tierra arrasada como freno al contraataque realista.

En el caso de Güemes, además, se destacó como un estratega militar, usando a su favor la geografía del lugar, y dando una sostenida presencia a la guerra de guerrillas como mecanismo defensivo de la frontera norte, constituyendo a su vez una fuerza armada con potente simbolismo para la lucha psicológica. La adopción del nombre “Los Infernales” demuestra una conocimiento del manejo propagandístico aplicado a los escenarios de combate, destinado a minar el espíritu del adversario, al nivel de la tradición de las grandes fuerzas militares de la historia mundial.

Por último, no deja de llamar la atención que en un contexto de la historia reciente caracterizado por una reivindicación de fechas y personajes de corte nacional y popular, y con la matriz de recuperación de la soberanía (conmemoraciones del éxodo, día de la soberanía), no se haya avanzado en el justo reconocimiento a la figura de Güemes. Entiendo que en el caudillo salteño aparece una serie de características incompatible con sucesos que aparecen en la actualidad y que actuaron como elemento para su silenciamiento: su condición ética y moral.

Güemes sin dudas fue uno de los primeros exponentes de la tradición nacional, popular y soberana EN SERIO, decidido a poner su fortuna y su cuerpo al servicio de los intereses colectivos; y a la defensa plena de los intereses de nuestro país, lejos de todo chauvinismo; amoralidad y corrupción.

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18 de julio de 2018 | 16:25
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