opinión

La cara del cambio: un Gobierno transformador

La cara del cambio: un Gobierno transformador

 Cuando hace seis meses Alfredo Cornejo asumió la gobernación de Mendoza, la provincia estaba económicamente quebrada e institucionalmente deteriorada. Ocho años de gestiones llenas de improvisación y desmanejos, habían dañado hasta lo más profundo a los mendocinos: estábamos emocionalmente disminuidos.

Seis meses después, la gobernación de la provincia pasó de ser caracterizada por la desidia a ser respetada por la austeridad; de ser criticada por las desprolijidades, a ser reconocida por la previsibilidad. Mendoza cambió en seis meses y cambió en lo profundo.

Al iniciar la gestión de Cornejo, el presupuesto provincial era determinado y condicionado por las paritarias, que a su vez, estaban sujetas a la voluntad de gremios que aunque representativamente cuestionados, eran políticamente avasalladores. Durante estos 180 días, no sin tensiones y discusiones, las negociaciones salariales se sometieron a la realidad provincial, y equilibrar la delicada situación financiera primó ante demandas entendibles pero incumplibles.

A su vez, el gobernador inauguró una nueva etapa en las relaciones entre el Gobierno Nacional y Mendoza. De la sumisión absoluta y acrítica, Mendoza pasó al acompañamiento con matices, exigiendo derechos propios y colaborando en la recuperación del país. En menos de medio año, dos grandes resultados dio esta estrategia: primero, el fallo de la Procuración de la Nación donde se reconoce que Mendoza debe percibir el 100% de las regalías por los Nihuiles; segundo, el reciente acuerdo por el que Mendoza recupera el 15% de los recursos coparticipables que, ilegalmente, quedaban en manos de la Nación.

La relación de confianza, respeto y acuerdos que estableció Cornejo con el Presidente Mauricio Macri, se trasladó a la de la Provincia con los 18 intendentes. En lugar de concentrar recursos y aprovechar el poder político para construir poder económico, Cornejo acordó con los jefes comunales la distribución equitativa de fondos para obras en los departamentos. El federalismo, tantas veces declamado desde la oposición, se convirtió en un principio vector de una gestión transformadora.

Pero además de cuestiones políticas o económicas, Cornejo apostó por cambios profundos en las áreas más sensibles de la Provincia: educación, salud y seguridad.

Metas concretas: que los chicos aprendan a leer, hacer operaciones básicas de matemática e interpretar textos; que los docentes recuperen autoridad, dignidad salarial y un ámbito de trabajo saludable. Estos objetivos en materia educativa parecen modestos, pero teniendo en cuenta cómo estaba la educación mendocina, son revolucionarios.

En materia de salud, está en marcha una reforma que ahorrará recursos, unificará criterios y ordenará administrativamente la salud pública.

En materia de seguridad, se sancionó una ley que apunta de lleno contra uno de los problemas más relevantes del sistema: la reincidencia y el descontrol en el ingreso y salida de delincuentes. Como prometió en campaña, Cornejo endureció los criterios para la ejecución de las prisiones preventivas.

El Gobierno de Cornejo se resume en dos conceptos: orden y transformación.

En estos primeros meses, los esfuerzos se centraron en ordenar una provincia que estaba administrativamente desquiciada, para poder en adelante transformar un Estado que durante mucho tiempo hizo de la deficiencia su carta de presentación y de la desvergüenza un modo de gestionar.

Mendoza ya recuperó orden y autoestima y se encamina a recuperar el liderazgo regional que nunca debió perder. El cambio, en esencia, es transformar la decadencia imperante en desarrollo económico, orden político y equidad social.

Hace seis meses nos gobernaba la desazón, hoy gobierna la expectativa; Mendoza se parece más al lugar en que los mendocinos queremos vivir, en que los empresarios desean invertir y los trabajadores pueden progresar.

Opiniones (3)
24 de mayo de 2018 | 15:42
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24 de mayo de 2018 | 15:42
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  1. está cagada de la cabeza, pobre piba!!! se nota cuando tienen plata y miran desde arriba al laburante, al clase media, a los humildes...algun día todo vuelve, ojala no tengas que ver la miseria en un hijo tuyo piba, ojala no te toque la angustia de un sueldo de mierda con 35 años de servicio...ojala te parta un rayo caballa
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  2. evidentemente esta chica Claudia najul no vive en mendoza... En que parte de "que los docentes recuperen autoridad, dignidad salarial y un ámbito de trabajo saludable" entra aumento salarial de miseria... ir a trabajar enfermos para cobrar un sueldo miserable que les permita llegar, al menos, al 15 de cada mes... ser victimas de la violencia física y psíquica por parte de la sociedad, y lo que es peor aun, ser bastardeados, pisoteados, denigrados, por el estado... trabajar en escuelas que se caen a pedazos y con aulas superpobladas... etc, etc, etc... Claudita, un consejo... no seas tan obsecuente!, mira alrededor tuyo con ojos objetivos y bajate del globito amarillo que te estas yendo al carajo y no te has dado ni cuenta!!!!!
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  3. Esta mina que escribe es una más de las mediocres que escriben en los medios por un choripán del gobierno, todas las afirmaciones que hace las presenta como ciertas y no pasan de ser opiniones que dá la sensación que se las han pasado escritas desde una secretaría general del gobierno o de algúb ministro inútil de los que son cómplices del chuqui, Yo lo único que le veo de transformador es el manejo descarado del depotismo, la marcada postura déspota, el atgopello inconstitucional de las normas existentes, la desvergonzada entrega del Partido a la ultraderecha.
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