opinión

El paroxismo de la homofobia y su instrumentalización

El paroxismo de la homofobia y su instrumentalización

El ataque perpetrado en The Pulse, la discoteca gay de Florida, pone brutalmente de manifiesto una forma de homofobia que creíamos de otros tiempos. Ciertamente, desde siempre ha existido en Occidente una homofobia permanente que ha pasado de la norma religiosa, a la norma jurídica y más tarde a la norma clínica. El homosexual fue así perseguido por la religión, el derecho y la medicina durante siglos. El trasfondo teológico que permite leer la masacre de Orlando toma hoy la forma del terrorismo islámico pero tiene raíces comunes con la tradición judeo-cristiana. Así, el Antiguo Testamento sentencia: “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; indefectiblemente ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre” (Levítico 20:13), San Pablo en el Nuevo Testamento dice : “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9). La historia de Sodoma y Gomorra es común a la tradición monoteísta incluido el Islam. El Corán reza asimismo: “Si dos de los vuestros la cometen, castigad a ambos severamente” o “matad a aquellos que cometieren el acto de Loth”

Contrariamente al mundo Grecorromano, las civilizaciones monoteístas se caracterizan por la condena de la homosexualidad, sin embargo las mismas han sido atravesadas por periodos de tolerancia. En la poesía y la literatura clásica del mundo árabe se celebra con frecuencia el amor entre hombres, en las Mil y una Noche podemos leer "entonces vi salir de la barca, en medio de los esclavos, a un anciano venerable, tan flaco y encorvado por los años y las vicisitudes, que apenas tenía apariencia humana. Este jeque llevaba de la mano a un joven hermosísimo, moldeado realmente en el molde de la perfección, rama tierna y flexible, cuyo aspecto hubo de cautivar mi corazón y conmover la pulpa de mi carne."

El principal enemigo del integrismo islámico es dicha cultura musulmana que coincide con el mundo antiguo occidental en lo que Foucault dio en llamar el Ars erotica. La discoteca The Pulse representaba la forma de vida que los integristas odian, era a la vez un lugar de diversión, un espacio militante frecuentado por gays, lesbianas, transexuales, Drag Queens, travestis, latinos, gays musulmanes…. El Pulse se llama así en homenaje a John Poma, que murió de sida en 1991. Su cofundadora y copropietaria es su hermana, Bárbara, que quería con esa palabra, 'Pulse' ('Pulso') imaginar que el corazón de su hermano seguía latiendo.

Los homosexuales son junto con los judíos, los principales enemigos del estado islámico que pone en escena la condena a muerte de la forma más atroz. Muchos de los Estados que dicen luchar contra ISIS, como Arabia Saudita, castiga con la pena de muerte la homosexualidad compartiendo así la misma violencia homófoba. Ironía de la historia, muchas de las normas que penalizan la homosexualidad en el mundo árabe son fruto del colonialismo inglés y no de la tradición musulmana. La homofobia social y de Estado (la casi totalidad de los países de la liga árabe castiga la homosexualidad) se extiende como un cáncer en el mundo árabe y los jóvenes musulmanes que desprecian, acosan y agreden a gays y lesbianas ignoran que de esta manera están destruyendo una tradición secular que ha permitido acoger a muchos homosexuales occidentales en países como Túnez o Marruecos cuando la persecución era implacable en Europa.

La demagogia de muchos hombres y mujeres políticos de Occidente ha instrumentalizado la lucha contra la homofobia que se convierte en un combate contra la minoría musulmana. Curiosamente se trata de los mismos políticos de extrema derecha que han militado contra la igualdad de derechos para las personas LGTBTI y que dicen hoy querer proteger a dicha minoría contra la barbarie musulmana. Esta es la trampa que nos tiende el estado islámico y en la cual no debemos caer: hacer creer que el Islam es consustancialmente contrario a la homosexualidad. Ciertamente lo es pero ni más ni menos que el judaísmo o el cristianismo (bajo todas sus formas católica, protestante, ortodoxa). Así, como dichas religiones han sido atravesadas por movimientos críticos de dentro y fuera de las mismas, muchos intelectuales, muchas mujeres feministas musulmanas y asociaciones LGBTI árabes están hoy día luchando por la igualdad en el seno de su propia tradición como lo han hecho y siguen haciendo millones de gays, lesbianas, bisexuales, trans, travestis, intersexos del mundo occidental para atacar o hacer evolucionar las interpretaciones católicas, protestantes, evangélicas, ortodoxas y judías de la homosexualidad.

Las principales víctimas del estado islámico y de las teocracias islámicas son los musulmanes que aspiran a la libertad y en particular la minoría LGBTI. La puesta en marcha de una estrategia internacional de lucha contra la homofobia en los países árabes debe en primer lugar escuchar a las víctimas para saber cómo intervenir eficazmente. Del mismo modo, es necesario que el derecho de asilo fundado en la orientación sexual sea realmente respetado para que los pedidos de protección política sean tratados seriamente por los jueces de nuestras democracias y permitan así resguardar la vida de los cientos de miles de personas LGBTI (musulmanes, judíos, cristianos, ateos…) provenientes de países árabes que golpean a la puerta de nuestros Estados supuestamente gay friendly.

(*) Daniel Borrillo. Profesor Universidad Paris II. CERSA CNRS.

Opiniones (0)
20 de abril de 2018 | 18:39
1
ERROR
20 de abril de 2018 | 18:39
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Aguas color Malbec
    17 de Abril de 2018
    Aguas color Malbec