opinión

Periodismo: el garante de una democracia más participativa y deliberativa

Luego de las últimas elecciones, hay un murmullo instalado en la prensa sobre un nuevo clima de época en lo que hace al funcionamiento del sistema democrático y coincido con la mayoría de los periodistas que, a través de sus columnas y dichos, transmitieron la idea de que vienen etapas de mayor diálogo, participación ciudadana y una relación entre poderes del Estado más equilibrada.

Celebro y me nutro del periodismo que desde su rol interpela al sistema político, lo analiza y es fuente de información. Ahora bien, muchas veces me pregunto si los periodistas se interpelan así mismos sobre el importante e imprescindible rol que juegan en la consolidación y mejora cualitativa del sistema democrático o bien si tienen la oportunidad de hacer de éste un tema de debate y agenda, más allá de los apuros circunstanciales de la urgencia mediática.

Desde el Coloquio sobre el Centenario de nuestra Constitución de 1916, realizado en febrero, hasta la semana pasada (en la que asistí a la ponencia de tres periodistas en la Legislatura de Mendoza, en vísperas del bicentenario de la Independencia) he notado que somos muchos los que pensamos que estas fechas de centenarios y bicentenarios y coincidimos en que no debe ser sólo una efemérides más. Las mismas, son tomadas como un desafío a reflexionar. Hace doscientos años, tanto a nivel provincial como nacional, hubo gente comprometida con principios e ideas, marcaron un hito en la historia y cambiaron definitivamente el rumbo. Hoy, como protagonistas del ahora, me pregunto si cumplimos nuestro rol, en este momento histórico, con ese mismo compromiso con el desarrollo de generaciones futuras.

La libertad de expresión, de información y de comunicación son metaderechos que deben custodiar la democracia. El artículo 11 de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano refiere a la libre comunicación de pensamientos y opiniones, como uno de los derechos más preciados del hombre, “todo ciudadano puede hablar, escribir e imprimir libremente”; el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos estableció que cada individuo “tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión, este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras por cualquier medio de expresión” ; nuestra Constitución Nacional no sólo hace suyos tratados internacionales que custodian estos derechos después de la reforma del 1994, sino que fue concebida con el germen de la libertad:artículo 14 CN “los habitantes de la Nación tienen derecho a publicar sus ideas sin censura previa”, de igual modo lo toma nuestra Constitución Provincial en su artículo 11. Sin embargo, la vigencia de estos marcos normativos, no impidió, en los últimos años, que estos derechos fueran vulnerados y con ellos el desarrollo pleno de nuestra democracia.

En nuestro país, fue sancionada la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en reemplazo de la Ley de Radiodifusión 22.285 de 1980 que fuera elaborada durante un gobierno de facto. Como algunos recordarán, me opuse a esta norma. Lamenté, tal cual expresé en el recinto como Diputada Nacional, que el trabajo colectivo plasmado en los principios de libertad de expresión y Estado Democrático de Derecho fueran usados por el oficialismo con fines de construcción de poder y que esta ley presentara una gran divergencia entre los fines que postulaba y los medios que usaba para lograrlos. Un esfuerzo casi dilapidado estando aún fresca la angustia del manejo de los medios de comunicación en las épocas de la dictadura militar. Una ley que podría haber sido ejemplar, terminó presa de una dinámica ilegítima e irrespetuosa de los procedimientos, carente de cualquier ética política y respeto institucional, que conjuntamente con los cuantiosos recursos volcados a publicidad oficial, terminaron fracturando al periodismo, a los medios, a la ciudadanía y censurando a los que pensábamos diferente al relato oficial. Sin embargo, creo que la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fue un primer paso hacia el debate del rol de los medios, el periodismo, las nuevas tecnologías y su contribución al sistema democrático que debe continuar y especialmente en Mendoza, y “a mendocina”.

Desde la Vicegobernación que hoy ejerzo, pretendo una Legislatura abierta a los debates que promuevan un mejor funcionamiento de nuestras instituciones democráticas desde la participación, la transparencia y calidad institucional. En este sentido, creo que hay uno que es ineludible y es el del ejercicio de la prensa libre e integrada a las nuevas tecnologías de comunicación, disponiendo de un mejor acceso a la información pública; menos sometida al circunstancial interés de la instalación mediática y alejada de la presión de la pauta oficial. Todos nos hemos tenido que adecuar a estos tiempos de los 140 caracteres; sin embargo, a pesar que la tecnología vence brechas, acerca distancia y tiempo, también pone en riesgo la calidad de los contenidos y la profundización de debates esenciales que nos permitan responsabilizarnos de los problemas del presente con vistas a un mejor futuro.

Es por eso que en el Día del periodista -y para que no sea sólo una efemérides- los invito a mirar la realidad del sistema que viabiliza la libertad de expresión, información y comunicación en Mendoza; a respetar la Constitución y los derechos allí plasmados y también, a hacerlos efectivos con leyes que reglamentan su ejercicio. Ante este desafío, se abre una gran oportunidad y es el de promover desde el periodismo, su visión crítica y aguda de la realidad.

Sin dudas, iremos construyendo un cambio cultural que alumbre una democracia más deliberativa y mucho más participativa, que contribuya con el logro de una ciudadanía con mayor nivel de compromiso. Creo que este es el camino ideal para que la democracia rinda sus frutos y promueva una sociedad más justa, humanizada y solidaria. A esa tarea, en su día, los invito. 

Opiniones (1)
21 de junio de 2018 | 21:56
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21 de junio de 2018 | 21:56
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  1. Menos mal que existe el periodismo serio, sino vos compras casas a 0,0000001 centavos. Si no fuera por el periodismo, seguias mintiendo. Caradura
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