opinión

Papa

Del cultivo milenario, de su producción en el Valle de Uco y Malargüe, al número uno del catolicismo en el siglo XXI. Y el acto de amor cristiano del humorista Guillermo Moreno. Amén.

 Del quechua papa.

1. f. Planta herbácea anual, de la familia de las solanáceas, originaria de América y cultivada hoy en casi todo el mundo, con tallos ramosos de 40 a 60 cm de altura, hojas desigual y profundamente partidas, flores blancas o moradas en corimbos terminales, fruto en baya carnosa, amarillenta, con muchas semillas blanquecinas, y raíces fibrosas que en sus extremos llevan gruesos tubérculos redondeados, carnosos, muy feculentos, pardos por fuera, amarillentos o rojizos por dentro y que son uno de los alimentos más útiles para el hombre.

Del lat. tardío papa o papas, y estos del gr. πάπας pápas 'sacerdote', 'obispo', también 'papá'.

1. m. Sumo pontífice romano, vicario de Cristo, sucesor de san Pedro en el gobierno universal de la Iglesia católica, de la cual es cabeza visible, y padre espiritual de todos los fieles.


La papa es América. Cuando llegaron los primeros expedicionarios europeos dieron con ella y rápidamente la adoptaron en sus comidas. Fue lo primero que los viajeros científicos trasladaron en sus incursiones, para intentar desarrollar su cultivo en Europa. Con los siglos, esta planta conoce variedades y plantaciones en casi todo el mundo. Es difícil evitarlas en cualquier dieta y varios platos de la gastronomía más sofisticada la sirven, con más o menos protagonismo.

En Mendoza son más de 5 mil hectáreas en las que se cultiva este milenario alimento. El Valle de Uco concentra casi el 70 % de la producción, sin olvidar el polo que se localiza en Malargüe. No es una industria con demasiada prensa, acaso por prejuzgarse su carácter de poco fashion. Sin embargo, es una actividad que define todo un universo, incluso porque la papa producida en Mendoza suele ser negociada en otras regiones del país. Y como toda economía regional hoy intenta escapar de la trampa crónica que dominó la política regulatoria del kirchnerismo: lo que era vendido “para todos” acotó los mercados, así como la producción y la calidad. Cuando alguien dice “para todos y todas”, la economía sonríe: seguro que es negocio para pocos.

Cuando alguien dice “para todos y todas”, la economía sonríe: seguro que es negocio para pocos.

Además de estas consecuencias en las políticas que sumaron un nuevo fracaso en el sistema productivo argentino, hoy, quienes participan en este rubro padecen el alto costo en fletes para su distribución. Pero la peor noticia es que en los últimos años cayó la superficie sembrada: hay mil hectáreas menos que en 2013, sin ir más lejos. A lo mejor el vivaracho Moreno podría explicar esta transformación casi a la venezolana de nuestra economía. Lengua no es lo que le falta, sino más bien ideas. Aunque insiste, como si el fracaso no hubiera sido tan suficiente para desaparecer resortes históricos de la economía nacional.



Justamente Guillermo Moreno fue de los pocos ex funcionarios -con cierta gravitación, allá lejos y hace tiempo-, que sabía muy bien de qué se trataba esto que alguien de la iglesia argentina fuera ungido como jefe máximo del Vaticano.

Pero ni su influencia ni su fe alcanzó para convencer, tiempo antes, a Néstor y Cristina de la inconveniencia de pelearse con Jorge Bergoglio. Moreno ni siquiera pudo contagiar o disciplinar a Horacio Verbitsky, una vez sucedida la conmoción cuando Bergoglio devino Francisco, el primer papa latinoamericano en la historia, el papa con pasado militante en Guardia de Hierro, esa rama del peronismo que en los años de plomo aborrecía la violencia y más aún las luchas armadas. Queda el testimonio a contramano de la historia de “Carta Abierta”. Un dislate más. Nada demasiado excéntrico a esta altura. El video parece del programa humorístico de Diego Capusotto. Pero era muy en serio.


El papa Francisco, a poco de tomar los hábitos, se enroló en las filas de los jesuitas, lo que siempre es una declaración de principios, más ante los grupos de poder que conforman el Vaticano, el Opus Dei, por caso. Mario Puzzo, el gran escritor italiano, solía decir que la Iglesia era el partido político más viejo del mundo. En la serie de películas "El Padrino", en especial en la última, lo hizo más evidente.

Los jesuitas intentaron un esquema al margen de la oficialidad de la iglesia. Su obra en el Paraguay, el paraíso en la tierra, inquietó a los poderosos de entonces.

Fueron expulsados de las misiones que establecieron en medio de la selva, incluso en el actual territorio de Argentina y Bolivia. Se hicieron fuertes en aquellos confines pero no lo suficiente para resistir el poder dominante.

La papa es América, dije antes. Y el Papa también. Ecuménico en el mundo aunque no tanto en el país. Salomónico en conflictos de difícil resolución global, demasiado simplista en la política doméstica. Viajero por nuestro continente, esquivo en el confín del mundo. Simpático con los de su credo, austero con los no tan convencidos.

Se insiste en que el papa Francisco es peronista. Me cuesta pensar que una ideología tan vacía de contenido, tan necesaria de actualización y en especial de definición ideológica, más allá de lo sentimental, sea el sustento argumental de la acción espiritual de Francisco. Pero a veces pienso que sí, que es peronista, en el sentido que declara por izquierda pero las cuentas del Vaticano las maneja la derecha más ortodoxa, la más rancia.

Francisco ha convertido al Vaticano, para los argentinos, en una especie de balneario religioso.

Y desde allí, como si estuviera en el exilio, mete mano en la realidad de su país, con todo el derecho que le cabe a cualquier argentino. El asunto es que Francisco no es un ciudadano más. Sus movimientos repercuten, aún a su pesar, en lo más profundo de una sociedad que, ante todo, lo respeta en su rango de líder mundial.

Ya no importa si siendo Francisco promueve derechos que cuando era Jorge Bergoglio atacaba, como el caso de matrimonio igualitario y la tenencia de hijos en parejas del mismo sexo. Posiblemente la suya sea una evolución, lo que se celebra en personalidades tan decisivas en su tiempo.

Rodrigo Fresán escribió hace tiempo en algún relato o novela: “Dios no existe pero es un gran personaje”

Francisco, en cambio, sí existe. Y va camino a ser un gran personaje. Restaría saber si es capaz de salir de la trampa de la Argentina de la que también fue víctima. Por ahora, eso ni siquiera Dios lo sabe.

Opiniones (4)
19 de junio de 2018 | 08:11
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19 de junio de 2018 | 08:11
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  1. A esta altura y con todo lo que ha hecho, dicho y personajes deleznables que ha recibido, comienzo a sospechar qué habrá tenido que ver éste, con la única renuncia en tantos siglos, años de un papa.- Éste es capaz, de cualquier cosa.-
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  2. Mi diccionario informa PAPA = PANQUEQUE
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  3. Sofista, el que argumenta con el único objetivo de ganar la discusión en cualquier temática que se le presente. No necesita probar lo que argumenta porque sus escuchas coinciden con él en el limbo de las creencias sin fundamentos. Tuvo que condenar a Sócrates a la cicuta porque le cuestionaba sus falacias y lo mostraba tal cual era.
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  4. IMPECABLE Don Runno.
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