opinión

Frazada

El viernes cientos de mendocinos se agruparon en #frazadazo. Antes de comenzar la perfomance una medida judicial los dejó más helados. Mundo extraño. Aplazaron los aumentos del gas.

Del cat. flassada.

1. f. Manta peluda que se echa sobre la cama.

Peludo sí que ha sido el festejo de una crisis, digamos que más temporal que otras tantas. La más reciente de las corrientes frías del otoño-invierno 2016 cobijaron a grupos de mendocinos bajo el calor de la frazada, núcleo y símbolo de una protesta social más creativa que la de explotar petardos, y tanto menos ofensiva que la de herir o matar animales. Hay de todo en el ingenio popular. Sucedió el último viernes.

El #frazadazo fue convocado por una organización que, en los papeles, fue inscripta como no gubernamental. Se trata de otro espacio de la sociedad civil, estamento que se ubica al tope en los rankings de credibilidad en este país de incrédulos. La razón primera era darle mayor calor a una protesta que ni siquiera mantiene el fuego interno de la lucha y sus luchadores. Es que delante del frío, del aire polar, de las inclemencias del tiempo, el aumento en las tarifas de servicios como el gas y la electricidad, dejan pasmado a más de uno. Tieso y tiritando, como gorgoteos en la agonía.

Si es verdad que los opuestos se atraen, como lo explica la teoría del magnetismo más aceptada, pese al traspié afectivo entre el diputado José Ottavis y la asesora Vicky Xipolitakis, en este caso, y por estos días, el frío es bastante frío y el calor es calor, como la nostalgia del paraíso, corriente tórrida entre las vidas humanas. El fenómeno paradojal es que pese a la cólera e ira que provocan los aumentos en servicios básicos (y en los menos básicos, claro), la repuesta haya sido la de arroparse aún más. Tal era la consigna de la protesta organizada por la asociación de consumidores Protectora.

La reunión se organizó frente a la Legislatura. Conviene referirse a este predio. Algunos exageran –o no- al respecto de este emblema urbano. Afirman que muy pronto obtendrá un premio de Greenpeace o de organización ecológica similar por ser uno de los edificios que mayor frío emiten hacia la atmósfera, lo que alienta el combate contra el calentamiento global. Insisten que tal virtud se debe al escaso movimiento que proponen sus ocupantes, al traquetear vacilante de sus actuales inquilinos, a su nula o más bien bajísima producción. Sería un gran premio, sin dudas, para esta Mendoza del siglo XX que supimos conseguir. Es probable que la Legislatura pueda convertirse en un glaciar, luego en una privilegiada Reserva Natural y, más tarde, quien sabe, en un más que correcto sitio para emplazar un nuevo zoológico (el más agradecido con el traslado sería el oso Arturo, a esta altura tan o más bajoneado que Ciurca a la hora de festejar triunfos electorales durante 2015).

Para algunos observadores (voyeurs), el #frazadazo escondía algún ánimo de características sensuales o decididamente eróticas. No pocos creen que todo es lícito si el objetivo es, al fin, calentarse. Y si es de a muchos, mejor todavía. En ese sentido, la reunión resultó fría-fría. Y ni siquiera algún movimiento involuntario llegó al clímax de lo tibio: cada manifestante llevaba su propia frazada y te miraban mal si relojeabas alguna para compartir, de pura onda. Con el precio del gas, la solidaridad parece esfumarse. Incluso algunos de los presentes, que habían declarado donar su manta peluda luego del cierre del acto, metieron la cabeza entre los pliegues de su frazada y silbaron como ilusa distracción. Y se rajaron tal vez a la cama, que había quedado huérfana en esta revolución gasífera.

Antes, se divisaron a varios tipos que llevaban banderas argentinas, quizá por tratarse de un manto sagrado al hervor de toda épica. Aunque, por la calidad de las telas con las cuales se venden, se convierten más en colador que stopper de ventiscas heladas. Estos hombres hablaban de fútbol, ya que ese es el tema vital entre los embanderados cuando juega la selección argentina. El más veterano del grupo miraba de vez en cuando al resto de los manifestantes. Fue oportuno ese ojo de águila para cancherear como el más futbolero de su tribu. Decía que Martino debía aprender lo de la frazada corta, la que introdujo el entrenador brasileño Tim en la década del 60, cuando dirigió y se coronó con San Lorenzo campeón del 68. Cuando dijo San Lorenzo varios se acordaron de Tinelli, entre risas que eran las de hienas. Insistía, sin embargo, este DT frustrado: Si te tapas bien los pies quedan los hombros al descubierto. Y si te abrigas hasta la nariz, te quedan los pies helados. La frazada, como los buenos equipos, nunca debe ser corta. Alguien gritó “Viva Perón” y descendió la temperatura.

Quizá eso sea el peronismo, la PyME que siempre se cree irremediable, a veces apocalíptica, autodefinida como maldita. Quizá no sea más que una frazada corta, como cualquier otro movimiento social en el mundo. O como el más nuevo partido político de Argentina, al que podrá decirle de todo, menos que no lo derrotó con la legalidad de la democracia. Es que, se sabe, entre fantasmas, no ha de pisarse la sábana. O la frazada, en este caso.

Para que este #frazadazo no fuera una reunión tan en vano (nada peor para el invierno que malgastar energías), antes de comenzada una muy cuyana lucha contra el imperialismo de Halloween y sus influencias demoníacas, la jueza federal Olga Pura de Arrabal había suspendido el tarifazo del gas, por un plazo de 90 días. Posiblemente ya en la alborada de la primavera el hashtag de una nueva reunión en este estilo salga de las siguientes opciones: #Toples #HiloDental o #Musculozaso. 

Ampliaremos, amigos.

Opiniones (2)
19 de junio de 2018 | 17:45
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19 de junio de 2018 | 17:45
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  1. El frio lo sienten los que votaron por cambiemos ,que los envolvieron con promesas y ven una realidad que los entumece,aconsejan a la gente a apretar el cinturon y el el gobernador aciendo promesas de austeridad el 1 de mayo y hoy los diputados con mayoria de cambiemos en las camaras se aumentan el sueldo a $ 78.000 y a los docentes y empleados del estado le s tiran migajas y los amenazan con item ,
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  2. Una nota que aburre. Ideal para leerla en la cama, evita el alplax.
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