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La vigencia de las PASO

La vigencia de las PASO

 El Sistema de Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) apareció en el concierto electoral argentino como un modo de ordenar un escenario caracterizado básicamente por el caos, cierta anarquía organizativa, y prácticas discutibles como las leyes de lemas y las colectoras electorales que conducían a alianzas con distinto grado de explicitación y en variados tonos de grises.

Por distintas causas que van desde cuestiones socio económicas generales hasta aspectos intrínsecos a las organizaciones políticas (sobre todo aquellas más tradicionales) el viejo modelo de participación electoral fue mutando sin que se definieran reglas claras que diera curso coherente a esas transformaciones fácticas.

La alternativa de las PASO, entonces, irrumpen para intentar cubrir ese vacío y avanzar en un mínimo de organización coherente intentando fomentar la participación a conciencia de la ciudadanía, y pretendiendo poner en crisis algunas prácticas clientelistas al interior de los regímenes partidocráticos que fueron provocando cada vez más un retroceso de las representaciones minoritarias.

Con esta convicción, en 2014, la actual vicegobernadora de Mendoza, Ing. Laura Montero, con el patrocinio letrado de quien suscribe, presentó una acción de Inconstitucionalidad en contra del Decreto 2075/14 por el cual el Poder Ejecutivo Provincial suspendía los efectos de la Ley 8.619, de aplicación de las PASO en Mendoza, en particular en lo que atañe al financiamiento de campañas publicitarias por parte del Estado. Esta situación se resolvió a través de un acuerdo de partes con el Poder Ejecutivo que permitió destrabar el conflicto y aplicar las PASO en la Provincia.

Más allá de las críticas particulares que se puedan realizar, lo cierto es que hasta ahora las PASO han resultado de utilidad en términos generales; aunque como en toda experiencia novedosa surge la necesidad de fortalecerlas y aplicar las reformas útiles para ello, de acuerdo a las prácticas concretas transitadas.

En este sentido, desde el Gobierno Nacional se adelantó en estos días que se pretende proceder a aplicar reformas a las PASO en dos aspectos: el carácter “Obligatorio”; y el alcance de la condición de “Abiertas”. Al respecto, de la misma manera que entendemos que es preciso perfeccionar el sistema; nos surge la duda de si son éstas las modificaciones necesarias y si avanzar en ellas no significa una tácita anulación del espíritu de las PASO.

De acuerdo a informaciones periodísticas que se anclan en supuestas declaraciones de algunos funcionarios y legisladores nacionales vinculados al PRO, la propuesta de eliminación de la obligatoriedad se relaciona con la cantidad de procesos electorales que se vivieron en 2015, y afirman: "No se puede obligar a la gente a votar cuatro veces al año. Además, en el mundo las elecciones primarias son optativas, no compulsivas" (La Nación 22/05/2016). Y sobre la condición de Abiertas, de acuerdo a lo publicado por Diario de Cuyo sobre declaraciones del secretario de Asuntos Políticos, Adrián Pérez, funcionario encargado de confeccionar el proyecto de ley, “la intención es el voto opcional para afiliados e independientes, con el objeto de impedir la intervención de los afiliados de un partido en la interna de otra agrupación partidaria”.

A partir de estos datos consideramos que esta propuesta no resulta conveniente para el fortalecimiento del sistema político y electoral de nuestro país; y encierra grandes riesgos de un retorno a modelos obsoletos que provocaron una consolidación de la no renovación de cuadros al interior de los partidos políticos tradicionales dado que se atenta contra la representación de las minorías; y se promueve la concentración de la representación y acumulación del Poder en aquellos sectores sociales minoritarios particularmente interesados en acceder al Poder Estatal, ya sea Ejecutivo o Legislativo.

Desde nuestra posición valoramos particularmente la posibilidad que las PASO dan a cada ciudadano, afiliado o no, de poder participar en la selección de aquellos candidatos que considere más idóneos para ejercer la función pública, a partir de presupuesto que superada la confrontación electoral, el ejercicio del rol de funcionario implica la aplicación de políticas públicas de alcance universal, no sectorial. Reconducir a un afiliado a la posibilidad de elección sólo al interior de la fuerza en la cual se encuentra afiliado implica a pensar que en cada fuerza política se construyen patrones ideológicos inmutables y absolutos, al tiempo que atenta contra el libre albedrío. También consideramos que el argumento de la intromisión de un afiliado de una fuerza en otra es relativo, ya que eso presupondría una capacidad de movilización orgánica tan fuerte que permitiría a un determinado dirigente reconducir un caudal de votos muy importante para modificar el rumbo de esa elección; al tiempo que impediría que esos afiliados, que buscarían perjudicar al otro, pudieran votar al candidato propio que pretenden fortalecer…suena como muy rebuscado. E Improbable si se progresa a que cada partido político de lugar a la resolución del disenso interno en elecciones abiertas.

Por otro lado, también valoramos altamente el carácter de obligatoriedad, ya que es el mecanismo que en sociedades con culturas cívicas con cierta debilidad y con una fuerte asimetría social respecto del acceso a bienes materiales y simbólicos (por ejemplo el nivel educativo); posibilita, aunque sea desde lo imperativo, que la toma de decisiones tenga una participación más amplia, y no se termine cumpliendo, incluso en lo formal, la voluntad de un grupo minoritario con fuertes intereses en la conducción estatal. Rápidamente pensemos que si en un sistema obligatorio hay cerca de un 30 por ciento de ausentismo; ¿cuál sería ese ausentismo en un modelo no obligatorio?

Por supuesto que creemos que la sucesión de elecciones actuaron en 2015 como un inconveniente. Y mucho más en provincias como Mendoza en donde se llegó a 9 elecciones en un año. Pero ese escenario no fue provocado por las PASO sino por la decisión de intendentes y del gobernador de ese periodo de aplicar desdoblamientos electorales, que lo mismo podría existir sin sistema de Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, como ya ocurrió. Tal vez el avance se encuentre en ordenar estos aspectos, y no aplicar medidas que conduzcan a un retroceso a escenarios que mostraron su agotamiento.



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22 de junio de 2018 | 15:15
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