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Los líos del taimado

Los líos del taimado

La opinión pública viene siendo testigo de las polémicas generadas por la interacción del pontífice católico romano con numerosos referentes políticos y sociales de nuestro país. Es que el papa taimado (1) ha dado prevalencia al costado político de su figura a diferencia del teócrata que le precedió.

Desde la visita del presidente Macri al Vaticano, calificada de fría, pasando por un rosario enviado como obsequio a una dirigente social detenida en Jujuy, la trascendencia pública que le dieron los medios a un hecho banal como fue la visita de una referente del asistencialismo porteño - y su no entrevista con el pontífice -, hasta el polémico encuentro con la líder de uno de los organismos de derechos humanos más significativos del país, puede observarse la repetición de una costumbre política naturalizada por no pocos dirigentes, como es, la crónica dependencia emocional, política e intelectual, con los prelados católicos en general y, a partir de su designación, con el papa en particular.

Es un hecho que la dirigencia política en el sentido amplio del término - salvo aquellos que ideológicamente tienen muy claro cuál es el lugar que debe ocupar la iglesia católica en la sociedad -, padece la inveterada incapacidad de prescindir de la opinión de la jerarquía eclesiástica, actor político que sólo persigue satisfacer sus propios intereses en nombre de una mayoría de creyentes/practicantes inexistente.

Independientemente de las motivaciones personales y políticas de Bonafini, la reunión con el papa fue otra muestra de aquella dependencia y que los especialistas no se cansan de advertir.

Al respecto, Fortunato Mallimaci sostuvo: ‘Todas las investigaciones nos indican que la mayoría de los argentinos creen a su manera, no respetan los dogmas ni la mayoría de las doctrinas de la iglesia; estamos ante una sociedad donde se quiebra el monopolio católico, que va hacia una sociedad mucho más pluralista. Y sin embargo tenemos una sociedad política que sigue creyendo que esa institución religiosa tiene un poder simbólico al cual los actores no pueden negarse ni mucho menos enfrentarse. Con la designación de un papa argentino, esto se incrementa, pero se incrementa lo que ya existía, porque tampoco la designación de Bergoglio en el Vaticano hizo que se llenaran de fieles las parroquias ni de sacerdotes los seminarios. ¿Quién está interesado en construir una sociedad donde haya autonomía entre lo político y lo religioso, entre lo institucional católico y de otras religiones y el Estado? Nadie. ¿Cómo es posible que la dictadura sea condenada e investigada y que toda la legislación que nos dejó sobre la institución católica siga igual desde 1976 hasta hoy?” (2).

Parafraseando al propio Francisco, tenemos una sociedad que fomenta la esquizofrenia política y sus efectos no son otros que la clericalización del estado y una sistemática y continua lesión a la laicidad, garantía imprescindible que asegura el respeto a la igualdad y libertad de conciencia, sin privilegios para nadie.

1. Líos políticos: el taimado clericaliza la clase dirigente

En apariencia, Francisco está en contra de la clericalización y ha hecho referencia puertas adentro de la institución que preside. En ese sentido ha dicho: ‘El clericalismo lleva a la funcionalización del laicado; tratándolo como ‘mandaderos’, coarta las distintas iniciativas, esfuerzos y hasta me animo a decir, osadías necesarias para poder llevar la Buena Nueva del Evangelio a todos los ámbitos del quehacer social y especialmente político’ (3).

Pero el pontífice argentino es un campeón de la demagogia. Dice una cosa y hace otra. Critica el clericalismo que padece su institución pero no ha modificado un milímetro el modelo monárquico/sacerdotal que impera en aquella. Todo el andamiaje, estructura y organización, ideología y dogmas del catolicismo romano son clericales. Y eso mismo proyecta al estado argentino, con el beneplácito de no pocos dirigentes, incluidos los de la coalición neoliberal Cambiemos.

En el caso puntual de Bonafini, el lío se los armó a los numerosos funcionarios de la colación gobernante que se declaran públicamente católicos y para quienes la actitud del papa peronista fue desconcertante y hasta desleal.

2. Estado argentino clericalizado

Para Joan Bada, en el clericalismo la fe y la religión se utilizan como instrumento de poder, ‘religión y política se entrecruzan y la Iglesia se vale del Estado, o del poder político, para reafirmar un sistema de poder eclesiástico, o el Estado, o el poder político, se vale de la Iglesia para afianzar el sistema de gobierno o las situaciones político-sociales’ (4).

La definición puede aplicarse perfectamente a la situación política que vive nuestro país. Ejemplos en 2016 sobran:

a) Firma del ‘Pacto de San Antonio de Padua’, documento que consta de diez puntos, donde un grupo de nueve intendentes del PJ se comprometen a trabajar en temas contenidos en la encíclica Laudato si del papa Francisco. Los puntos son: 1) combate del narcotráfico; 2) prevención de la drogodependencia; 3) lucha contra el hambre; 4) combate contra la violencia de género; 5) defensa de la familia y rechazo al aborto; 6) impulso de las energías renovables; 7) combate de la pobreza; 8) acceso universal a la salud, la educación y el agua potable; 9) erradicación del abuso infantil y la trata de personas; 10) creación de observatorios para tareas de cambios de paradigmas, de conductas individuales y colectivas.

b) Encuentro entre gobernadores del NOA con obispos católicos para elaborar una ‘agenda ecológica’, basada también en aquella encíclica.

c) Encuentro del papa con jueces penales argentinos en el Vaticano, para hablar de ‘síntomas que él define como la cultura del descarte’ (5).

d) Acto multipartidario en apoyo a Francisco, donde participaron el presidente provisional del Senado, el ministro de educación de la nación, intendentes del conurbano bonaerense, legisladores nacionales, operadores políticos del papa, un ex canciller, todos convocados por el ex embajador argentino ante la Santa Sede. El motivo: dialogar sobre la cultura del encuentro y el cuidado de la casa común, según la referida encíclica.

No hay que estar muy despiertos para darse cuenta que Bergoglio no sólo fomenta el clericalismo político manipulando sectores dirigenciales sino entrometiéndose en asuntos de un estado laico como el argentino que no son de su responsabilidad y respecto a los cuales la iglesia católica no tiene competencia. Y la dirigencia política acepta ser clericalizada y obedece sin chistar.

3. Líos eclesiásticos: el rebaño que bala fastidiado por Bonafini

El catolicismo es una religión hiperclericalizada. Uno de sus fundamentos se encuentra sintetizado en las palabras del papa Bonifacio VIII: ‘Los seglares siempre han sido enemigos del clero’. De ahí el sometimiento del laicado a la prepotencia de las sotanas, cuya única razón de existir es manipular las conciencias de aquellos y dominarlos. No tienen otra función.

Dentro de la institución religiosa tiene numerosas proyecciones como la díada iglesia docente – iglesia discente, es decir, clero que sabe y manda, laicos que ignoran y son sometidos.

Dice Tamayo: ‘Según esa división, hay una iglesia sabia y otra analfabeta. Y a esta hay que mantenerla en su ignorancia porque, es la mejor forma de tenerla sometida. El saber da poder, y la ignorancia, impotencia’ (6).

Aquella es la triste (e inmodificable) realidad de la institución religiosa. No obstante, en el caso del encuentro Bergoglio/Bonafini, vastos sectores que se declaran católicos, o que le tienen simpatía al papa progre pusieron el grito en el cielo porque el teócrata recibió a una de las referentes sociales más odiadas por aquel sector.

Los motivos de la líder se hicieron públicos; los del papa también. Ser misericordioso con una madre que perdió dos hijos y que no los pudo enterrar. En estricta lógica religiosa, Francisco quiso dar el ejemplo al rebaño, siendo compasivo y fomentar el encuentro con quien lo agredió, es decir, perdonar setenta veces siete (Mt 18,22) Punto para Bergoglio. Pero el rebaño y los católicos nominales opinan lo contrario; tienen sus propios fundamentos basados en hechos concretos. Punto para el rebaño.

El rol político de Francisco sigue jugándole una mala pasada. Su marcado perfil peronista eclipsó su costado religioso. Resultado: el propio papa amplió la división entre sus simpatizantes quienes, a su vez, no creen en el ethos cristiano, ni en misericordias, ni perdones.

4. Sociedad adulta con dirigencia infantil

‘… pienso que el núcleo de la tragedia argentina está en otra parte. Más que en ninguna otra parte, en el vínculo que se estableció entre política y religión. Y en el modo en que ese vínculo impregnó el mito nacional y la cultura política’ (7).

Si como sostiene el historiador italiano, la identidad católica es un mito; si la masa de bautizados son indiferentes y no practican su religión; si los que se declaran católicos se relacionan con sus divinidades y valquirias de modo individual, prescindiendo de la iglesia y su funcionariado clerical; si la sociedad, por la experiencia que da la historia, ha madurado en diversos aspectos de su propia vida, logrando hasta leyes de vanguardia, impensables años atrás; si la república y la democracia se legitiman por el pueblo y su Constitución, no por la religión, mucho menos por una institución antidemocrática como la iglesia, que viola de modo sistemático derechos humanos ¿qué sentido tiene el rol de marioneta del papa que asume la dirigencia política?

Los líos del papa jesuita tienen sus consecuencias políticas en un país como el nuestro que en pleno siglo XXI padece una crónica incapacidad de romper las cadenas de la dependencia respecto a una institución que se autoproclama rectora de la sociedad, pero que cada vez que pudo, pisoteo el orden constitucional sin empacho alguno y cuya ideología y moral muy pocos observan.

Los líos que proclama responden a su marca registrada – la ambigüedad - y jamás abandonan las prebendas para su institución.

Es prolongado el tiempo que la república espera que sus autoridades políticas tengan entre sus prioridades la proyección de un estado donde la laicidad sea un principio rector y donde los intereses de la iglesia católica, como criterio para juzgar cualquier comportamiento público (Flores D’Arcais), sea sólo una opción personal, libremente asumida, no impuesta desde el estado al conjunto de la sociedad.

Notas

(1) Tercera acepción del vocablo jesuita según el diccionario RAE: 3. adj. coloq. Hipócrita, taimado. Apl. a pers., u. t. c. s., en http://dle.rae.es/?w=diccionario

(2) “El Papa pone a Macri ante una memoria de largo plazo”, http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-294093-2016-03-09.html

(3) “El Papa alerta contra el clericalismo y dice que los laicos son el corazón de la Iglesia”, en https://www.aciprensa.com/noticias/el-papa-alerta-contra-el-clericalismo-y-dice-que-los-laicos-son-el-corazon-de-la-iglesia-94564/

(4) Bada, Joan, Clericalismo y anticlericalismo, Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), Madrid, 2002, p. 10.

(5) “El Papa se reunió con jueces penales argentinos: "Nos dijo que reza por nosotros", en http://www.infobae.com/2016/05/04/1808971-el-papa-se-reunio-jueces-penales-argentinos-nos-dijo-que-reza-nosotros

(6) Tamayo Acosta, Juan José, Las grandes líneas de reforma de la iglesia, en http://cajamarca.de/theol/Tamayo-Reforma.htm

(7) Zanatta, Loris, La larga agonía de la Nación católica, 1° ed., Buenos Aires, Sudamericana, 2015, p. 12.

Opiniones (6)
18 de junio de 2018 | 22:29
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18 de junio de 2018 | 22:29
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  1. Con todo respeto a los foristas anteriores no creo que para que la Iglesia pueda traer luz a una sociedad necesite el apoyo del Estado. La historia (incluída inquisición, guerras religiosas, persecuciones, etc.) demuestra lo contrario. Cristo es la luz, no la Iglesia, que solo llegará a ser luz cuando sus miembros vivamos a la altura de lo que creemos. En cuanto a que la gran mayoría de los habitantes del país sea católico, hay que aclarar que en cuestiones de conciencia la mayoría no tiene la razón, sino Jesús debió haber adorado a Jupíter y Moisés alos dioses egipcios. Creo en la democracia como forma de elección de los gobiernos y como el sistema de respeto a los derechos de los habitantes, pero en materia de conciencia no tenemos derecho de imponerle a nadie, ni a través de la Iglesia o del Estado, nuestras opiniones. Cada uno debe adorar a Dios o no hacerlo de acuerdo a sus íntimas convicciones. Lo contrario hecha por tierra toda idea y sistema de libertad.
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  2. eltata y justicieromendoza... no me agrada Lombardi, me parece un payaso y tiene toda la pinta del caprichoso que le pusieron aglunos puntos sobre las "íes", pero en ésta tiene razón: Bergoglio es un taimado. Las acciones ambiguas de Bergoglio están evidenciando la manera infantil que tienen los católicos de entender (y un muchos casos defender a ultranza) al papado. Cuando leo comentarios como los de eltata de una cierta fascinación o vanagloria al tirar la ampulosa cifra de 90% de mayoría católica en Argentina... qué quieren que les diga, es para temblar, reflexionar y avergonzarse, porque huelga preguntar entonces ¿por qué en país de de un 90% de católicos hay tanta corrupción, injusticia, asimetría, mediocridad, desidia, malaeducación e interminables etc? Ustedes discúlpenme, pero esas cifras son para la vergüenza, no para el orgullo...
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  3. eltata lo.dice.muy vlaro al igual que.arvb Lombardi.es.un enfermo de ofio hacia la.Iglesia Catolica a la.vual abandonó ( o fue echado?). Igualsus.estupidasmopinionea sirven para que micha.gente.como los antes.nombradosmexpomgan ideas.claras. De lo.que dice.este tipo lo único bueno que piede salir sonnlas opiniones en contra..... Siga no más atacando a la.Iglesia que.cada.vez.la fortalece más....
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  4. El art. 2 de la CN dice "sostiene", sin asumir ni oficializar la religion. Ovbiamente el Estado no es ateo, ya que el propio preambulo invoca la "proteccion de Dios". No creo q la influencia de la Iglesia sea x el art. 2, sino porque el 90% (?) de la poblacion profesa el catolicismo, y sus mandamientos influyen en las acciones al ser reglas morales conductuales y ser considerados como normas prescriptivas x los catolicos. No es muy distinto de otras religiones o adopciones ideologicas, ya que, por ej, en el kantismo, se prescriben los imperativos categoricos. Ademas el papa es jefe de Estado, y no solo espiritual. En definitiva la cuestion esta en si un jefe de otro estado y lider religioso, q es de nacionalidad argentina, ¿puede opinar de politica? Si vemos el derecho de libertad de opinion, si puede; si se considera el derecho a la libre determinacion de los pueblos, ya es discutible q pueda hacerlo al ser jefe de otro Estado. Si adoptamos el liberalismo politico puro, la libertad de expresion es casi absoluta.
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  5. Mal que les duela, toda cabeza loca necesita orden y luz y la Iglesia está para eso. Es imposible una sociedad ordenada estando política e iglesia dividida. Se vive en la oscuridad. Sus ideas oscuras desordenadas morirán pero la Iglesia luz, continuara iluminando hasta el fin de los siglos. El ser sin reconocer a Dios es desordenado. Todo depende de la frecuencia en que se vibre, por eso no entienden. Eso les duele. Pero no pierdan la esperanza. Tengan Fe y sean caritativos.Dejaran la escasez para vivir en la abundancia.
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  6. Coincido totalmente con el artículo. Recomiendo leer "Los orígenes de nuestra cultura autoritaria" de José Ignacio García Hamilton. Creo que los argentinos debemos darnos este debate, porque el primer derecho de los seres humanos es la "libertad de Conciencia" y no existe ésta en su plenitud si el Estado y la Iglesia no están completamente separados. Es el laicismo del Estado tal vez la principal garantía en ese sentido. Por lo tanto estimo debería reformarse la Constitución eliminando su artículo 2º. En este tema es muy clara la Constitución de nuestra Provincia, que cumple ahora 100 años y que muchos quieren modificar con el argumento de su vetustez, cuando en realidad el propósito encubierto es habilitar la reelección del gobernador, que el pueblo ya ha rechazado en numerosas oportunidades. Esta Constitución es una garantía de laicismo (arts. 6, 212) Soy cristiano y si uno revisa la historia se verá que ha sido el "maridaje" entre Estado e Iglesia ha corrompido fundamentalmente a esta última hasta hacerla casi inconciliable con aquella que nuestro Señor creara durante su vida. El cristianismo y ninguna religión necesita del apoyo del Estado para su crecimiento. En el caso del cristianismo es la persona de Cristo la que atrae (S. Juan 4, 8:12, 12:32, etc.). Por eso declaró para todos los tiempos, aquel profundo principio, muy declamado, pero escasamente aplicado: Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
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