opinión

Llevando y trayendo, la ansiedad nuestra de cada día

Llevando y trayendo, la ansiedad nuestra de cada día

Se dice que dormimos 8 horas y trabajamos 8 horas por día. Es decir, pasamos dos tercios de nuestras vidas entre ambas actividades. Para ser más cruel aun con la descripción, de 60 años vividos, 20 los dormimos y 20 la pasamos en el trabajo (cuando menos). ¿Y qué hacemos durante los 20 años restantes?

Sin lugar a dudas muchas cosas… pero hoy repararemos en algo no muy considerado o para nada reflexionado con frecuencia. ¿Alguna vez pensaste cuanto tiempo pasas arriba del auto, micro u otro vehículo, llevando y trayendo a tus hijos, niños ajenos o “prestados”, vecinos, y cuanto compañero sea posible? Al colegio, futbol, danza, rugby, hockey, inglés, al profe de música, al cumple del compañerito, lo cual trae aparejado: la compra del regalo para el cumple del compañerito... ¿Y si a eso le sumamos nuestras actividades? el trabajo, las compras, el súper, la verdulería, el gym, el turno al médico, ir de shopping (obvio). Diosss…cansa de solo decirlo!!!!

Pareciera que todo es un ajuste apretado de cumplimientos. Como el atleta, para quien el valor de los segundos significan: el oro o el barro. Miramos el reloj de la muñeca, del celular, del auto, del cartel de la calle. Nuestro corazón se acelera…. “daleee….apurateee” le decimos en un diálogo interno al que va delante, casi como si pudiese leer nuestros pensamientos. Como si los demás no se dieran cuenta (manga de obtusos) que llego tarde, que me cierra el negocio, pierdo el turno al médico, o mi hijo llega con tardanza a clase. Nos ofuscamos, nos violentamos y sin dudas nos intoxicamos con los propios químicos de nuestro organismo.

Sabemos que es lo ineludible e inevitable de la vida. Pero ¿Así es la vida? Avancemos para llegar a responder ésta filosófica pregunta.

Algunos viajes son placenteros, otros con sueño, peleas, reproches, vamos entonando canciones, hablando trivialidades o en el más absoluto de los silencios. Viajamos con la mirada perdida en las calles de la ciudad, mientras nuestros pasajeros van con auriculares o con los ojos enterrados en la pantalla de sus celulares, como sumidos en una realidad paralela.

Realmente es "toda una vida" en ese habitáculo. Amores, odios, hartazgos, insultos, etc. Una pequeña vida de pocos asientos, donde sucede de todo (literalmente hablando).

El tema es que muchas veces, sino la mayoría, damos por sentado que de eso se trata: momentos tediosos, insoportables, hartantes y fastidiosos. Queremos llegar YA. Y aquí es donde radica el verdadero problema en cuestión. Esto no es otra cosa que el más cruel síntoma de nuestro siglo XXI: la ansiedad. Y la ansiedad es justamente eso, ya, ahora, en el instante. ¿hay que esperar? Definitivamente no queremos esperar! Por eso el fastidio y el malestar manifiesto. Por eso el enojo. Porque en la vida, muchas cosas se cocinan a fuego lento, se mastican, se procesan y luego, recién ahí, se concluyen.

Entonces volvamos a subirnos al vehículo, y ya que no podemos escapar del inexorable tránsito de "llevar y traer", de "ir y venir", sería mejor poder encontrar en ese habitáculo lleno de ventanas, un espacio de verdadero y genuino encuentro. Aprovecharlo para dialogar y no meramente hablar. Darnos cuenta cuánto podemos aprender de la vida de nuestros hijos en esos trayectos, sus intereses, sus gustos. Aprender a mirarlos y no sólo verlos (gran diferencia). Sus cuerpos hablan. "Nos hablan" y tenemos la responsabilidad de decodificar lo que expresan. Sus movimientos, sus respuestas, sus caras y hasta sus silencios nos gritan verdad.

Apurar el tiempo, querer aniquilarlo para llegar, iniciar la cuenta regresiva ni bien doy arranque, o encender el cronómetro al sentarnos al volante, nos pone a mirar la meta, cual maratonista visualizando la llegada, nos despoja de lo más rico, que es el camino, el compartir y disfrutar cada momento, en el más inverosímil de los lugares.

Por Carina Saracco y Mauricio Girolamo

Opiniones (1)
21 de julio de 2018 | 16:35
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21 de julio de 2018 | 16:35
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  1. Verdades de perogrullo... nada nuevo que no esté en cualquier manual de autoayuda... ahora mi gran duda es: cómo escriben los 2 juntos? todo de acuerdo, ni un sí ni un no? ....no me imagino a Borges y Bioy Casares escribiendo un libro como coautores....
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