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Una carta del Vaticano que no es señal de nada

Un mensaje automático de la Santa Sede es ahora objeto de análisis, como si no ocurriera año tras año, gobierne quien gobierne.

Una carta del Vaticano que no es señal de nada

La carta que automáticamente envía la Secretaría de Estado Vaticano a cada mandatario en el mundo para la fecha patria de su país, no es señal de ningún mensaje especial de su comandante, el Papa, a esos presidentes. Es tan solo un mensaje de rutina, una formalidad que está establecida en esta pequeña Ciudad Estado que oficialmente se denomina como Santa Sede.

Hay un esfuerzo incomprensible en la Argentina por transformar ese texto en algo más. Lo hacen diversos sectores: desde los medios de comunicación, que ponen de relieve frases que hallaron en el papel membretado y que la Curia argentina deja en Mesa de Entradas de la Jefatura de Gabinete, cuando no en mano, cumpliendo un ritual que se repite año tras año. Pero también la política especula con ello: hasta la Presidencia le respondió la misiva, lo que fue difundido como "un gesto de reconciliación" entre Mauricio Macri y Jorge Mario Bergoglio.

La carta que emite la Secretaria de Estado Vaticano dijo: "En el día en que esta amada nación celebra su fiesta patria, me complace manifestar a vuestra excelencia mi cordial felicitación, que acompaño con mi oración al Señor para que conceda a todos los argentinos copiosos dones de su misericordia, que los ayuden a avanzar continuamente en la búsqueda del bien común, la reconciliación y la fraternidad". 

La Casa Rosada decidió responderle, más allá de lo acostumbrado: "Además de nuestro agradecimiento, le hacemos llegar nuestra firme decisión de avanzar en la concreción de los objetivos que usted menciona -reconciliación y fraternidad- para alcanzar la unión de todos los argentinos", firmó Macri.

Esta danza de la que participamos todos alrededor de la relación entre ambos jefes de Estado de origen argentino, uno además líder de la Iglesia Católica en el mundo, encontró esta vez una carta como música. Pero es la misma carta que le mandó tantas veces este Papa u otros a Cristina Kirchner, su marido Néstor, Carlos Menem, Eduardo Duhalde o Fernando de la Rúa. No hay nada detrás de ella.

La decisión argentina de darle más importancia de la que tiene puede asimilarse con responder al correo automático de los saldos bancarios por correo electrónico: inocuo.

Hace dos años hubo polémica con la "carta automática" de cada 25 de Mayo. Fue cuando un oficial de la Secretaría de Estado, que algunos hasta llegaron a identificar bajo el apellido Figueroa, argentino, afín al gobierno kirchnerista, hizo una tropelía: envió una misiva a Cristina Kirchner en la que el pontífice aparecía tuteándola. Estaba plagada de errores de ortografía y gramaticales que fue lo que hizo sospechar de que se trataba de una maniobra, tanto como el trato exageradamente personal y amistoso, inusual para este tipo de comunicaciones.

Generó un escándalo, porque la Curia porteña negó que se tratara de la carta oficial de cada 25 ya que no era la que les llega electrónicamente a ellos desde el Vaticano y que allí se imprime y, en sobre con su membrete, acostumbran a dejar en Balcarce 50.

Carta cristina

Mucha gente de la Iglesia y fundamentalmente de su estructura de gobierno se vio afectada. Algunos, inclusive, le ofrecieron al Papa en persona, su "cabeza" con tal de saldar el embrollo, ya que se venía de una relación tensa entre el kirchnerismo y Bergoglio y la carta era, evidentemente, una maniobra para cambiar ese eje.

"La carta es falsa" se dijo a viva voz desde el Vaticano, pero luego -gracias a la intervención del entonces embajador Juan Pablo Cafiero- se terminó por aceptar que la misiva existió. En ingentes reuniones en los palacios vaticanos, en donde por esa época Cristina Kirchner no caía tan bien como sucedió luego de la visita en la que se quebró ante Bergoglio, en Santa Marta, se decidió una solución que un alto oficial de la Santa Sede le confió a MDZ en estos términos: "Se decidió no hablar más del tema porque realmente fue un escándalo y estaban de por medio dos jefes de Estado y ninguno podía terminar mal parado". Y así fue.

Opiniones (5)
18 de agosto de 2018 | 23:08
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18 de agosto de 2018 | 23:08
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  1. santos isgro. Creo en Dios Padre Todo Poderoso, en Jesús, y la Santísima Virgen. Salvo algunas excepciones " No creo en los hombres y mujeres que insisten en hacernos creer, que cuando hablan, lo hacen inspirados por Ellos" En cuanto a nuestro Papa, " cada día me desorienta más "
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  2. Fe de erratas para ale cubilla: Donde dice: "viejo peroncho", léase: Señor de edad avanzada inclinado en demasía a la doctrina peronista, mostrado por actitudes impropias en relación a la investidura.- Su Santidad, como hombre imperfecto que es, puede cometer todos los errores; los que no puede cometer son los inherentes a su investidura.- www.visitarelvaticano.com/.../reservar-entrada-para-audiencia-con-el-papa-francisco/
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  3. Opiné ayer lo mismo .Estas cartas del Vaticano son como los resumenes de las tarjetas de credito que les mandan a la gente . Y quizás hasta se manden on Line al Correo .
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  4. "viejo peroncho"... Que lamentable comentador.
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  5. Mientras la relación con el Estado del Vaticano, pase por los vaivenes del costado de "viejo peroncho" de su jefe de estado, esta relación no será mas que una parroquial de Cancilleria.- Hay que dejar de dar tanta importancia a lo que haga o deje de hacer un jefe de otro Estado.- Lo lamentable es que se supone es el jefe espiritual y conductor de la fé cristiana y será su trabajo y misión estar a la altura, y si no lo está, porque le gana el "viejo peroncho" que lleva adentro, pues habrá que dejar que eso sea un problema de el él, exclusivamente.-
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