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La lección de Brasil: robar no es de izquierda ni de derecha

Los números que dejó la suspensión de la presidenta Dilma Rousseff dan cuenta que va directamente hacia su destitución.

La lección de Brasil: robar no es de izquierda ni de derecha

El escenario político brasileño es dinámico, como podrá verse. Pero si las cifras obtenidas en el Senado esta madrugada se reiteran dentro del proceso de 180 en que se investigará a Dilma Rousseff por las acusaciones en su contra, todo indica que será, finalmente, destituida.

Hoy necesitaba 41 votos en contra para ser suspendida del cargo y sus opositores reunieron 55. Ese sólo número ya representa más de los dos tercios que se requerirán el día en que se someta a votación su destitución definitiva, o impeachment, como les gusta decir a los brasileños.

De tal modo, que el presidente interino y ex aliado, Michel Temer, gobernará hasta 2018 dando fin a una era de gobiernos de izquierda. Temer, un pragmático de derecha, propuso un plan liberal que hasta el privatizador Fernando Henrique Cardoso consideró de "demasiado liberal", según lo contó a MDZ el sociólogo brasileño Jean Tible en el programa "Queda mucho por decir".

Con ese plan convenció al establishment de que, a pesar de contar con la mitad de la aprobación pública que acredita Dilma Rousseff, es "el hombre" que el sector empresario "necesita" para estabilizar las relaciones comerciales de Brasil dentro y fuera de sus fronteras, que parece ser un objetivo superior al sostenimiento de los cánones democráticos hoy por hoy.

Ni los legisladores que suspendieron y que desalojarán a Rousseff del poder ni el empresariado brasileño, ni el sistema de partidos políticos, incluyendo a la propia desplazada mandataria y a su mentor, el otrora "intocable" Lula, se salvan de las denuncias de corrupción. Lava Jato, Petrolao o despilfarro fiscal, el sayo cae igual para todos, aunque más para unos que otros. Los legisladores comprometidos con la corrupción siguen en sus puestos y pueden opinar sobre la continuidad o no del Poder Ejecutivo y hasta "ponen" al nuevo presidente, que sale de su seno.

Los que quedan en la primera línea de las definiciones, tras el show político que conmociona por su decisión, son los jueces y contralores, los que tienen en sus manos, ahora, mucho más que el simple alquiler de una oficina pública por parte de un político. Son los jueces los que decidirán en torno a las libertades de los responsables principales, sean expresidentes, legisladores, partidarios o grandes empresarios.

Es la debilidad de una democracia construida como un castillo de naipes la gran culpable de la situación de hoy en Brasil. No lo es ni la izquierda ni la derecha. 

A la hora de robar o de despilfarrar la plata del Estado nadie dio un discurso de barricada, sino que simplemente contaron billetes, que -como se sabe- no tienen ideología.

Fue el contralor general de la Presidencia, Marcelo de Oliveira, quien le contó a MDZ hace unos días en el programa "Tormenta de ideas" que se gastó sin control, "se usó a los bancos nacionales como si fueran la tarjeta de crédito personal de Dilma Rousseff" y que se creyó que con el voto popular y las manifestaciones en la calle se podría sortear la exigencia de transparencia, que también debería ser inherente a la calidad democrática, tanto como la posibilidad de concurrir a las urnas.

Lo que pasa en Brasil no puede alegrar a nadie. Es inexacto pensar que hay un solo culpable. Pero sí representa una lección para toda la política y la Argentina bien podría mirarse en ese opaco espejo: como lo dijo el procurador brasileño, "lo que queremos que quede asentado es que quien las hace, las paga". Y el costo, cuando se trata de personajes que los pueblos han puesto al frente, es altísimo.

Opiniones (6)
25 de mayo de 2018 | 01:28
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25 de mayo de 2018 | 01:28
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  1. Coincido con el autor pero nos fascina a los latinoamericanos votar una y otra vez por corruptos que como la misma nota dice,no es de izquierda o de derecha.
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  2. Excelente, título y nota. Basta de chorros, que disfrazan su accionar con discurso progre para descerebrados (que por cierto, lo compran con moño y todo). Si con lo que hemos vivido no aprendimos que "robar no es de izquierda ni de derecha", estamos condenados en serio.
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  3. Título apropiado. Basta del "roban pero hacen". Si roban se van. En este caso parecería que deben irse unos cuantos mas aparte de Rouseff y Lula. Tenemos nuestra propia experiencia. A Menem, con ventas de armas a países en guerra, habiendo borrado una ciudad del mapa como Río Tercero, recibiendo prebendas, con serias sospechas en dos atentados de sus relaciones con los posibles autores, el caso Monser Al Kasar, y luego de dos años de Alianza, todavía lo votó el 25% en la primera vuelta de 2003. No aprendemos, es mas, nos dedicamos a criar estos engendros y vemos reconvertidos en magnates y censores de la actualidad a tipos nefastos como Manzano, Vila, incluyendo los falsos zurdos (algunos porque les falta el brazo derecho y otros porque usan la mano izquierda para llenarse) como Scioli, Bonafini, D`Elía, Moreno, todos (hasta los muertos) con apellido Kirchner, o Kicillof o De Vido, que pasan por la función pública y salen llenos o mucho mas llenos que cuando llegaron. Hasta la Biblia pegada al calefón con el pollerudo mayor recibiendo a la aplaudidora de asesinos y dejando de recibir a alguien que le da de comer a pobres sin pedir nada a cambio. Somos cambalache.
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  4. Titulo DESAFORTURNADO. Mezclar todo, meter todo en la misma bolsa, generalizar. En la mayoria de los casos sin pruebas concretas. Periodismo tendencioso. Periodismo berreta
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  5. este boludo de acuari-ana ¿ de donde salio ?
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  6. Título tendencioso, que sugiere que la presidenta de Brasil ha robado. Es justamente una de las pocas personas del Partido de los Trabajadores, al igual que el ex-presidente Lula, a la cual no se le ha encontrado absolutamente nada ilegal ni corrupto.
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