opinión

Las peores mañas: ¿a quién le importa que echen gente?

El gremialismo argentino jamás encendió la alerta cuando nombraban sin ton ni son a ñoquis en el Estado. Recibieron sus aportes gustosos.

Las peores mañas: ¿a quién le importa que echen gente?

Cuando sindicalistas, políticos oficialistas y opositores y gobernantes hablan de "lo que quiere y preocupa al pueblo argentino", ¿a qué porción de ese pueblo hacen referencia? ¿No reconocen que haya otro con una opinión o mirada diferente? Las preguntas vienen al caso luego de presenciar como espectadores del pasamanos de declaraciones en torno a una ley antidespidos que se enfrenta a la opinión del gobierno nacional que cree que eso podría transformarse en una zancadilla a su plan de radicación de nuevas inversiones, y luego, a la decisión de la Casa Rosada de convocar a gremios y empresarios a acordar -sin necesidad de generar una norma de difícil sustitución posterior- de un pacto para no despedir gente.

El gobierno -que ganó recientemente las elecciones y espera poder desplegar su plan de gestión, todavía- cree que interpreta a ese voto popular al llevar adelante sus políticas. Mauricio Macri cree que lo asiste la razón y el derecho en hacer lo que prometió en la campaña y, con ello, desplazar programas, acciones o costumbres que se instalaron en la última década por la propuesta que, sometida al sufragio, perdió.

Del otro lado, un peronismo dividido se une en la posibilidad de "hacer hocicar" al presidente ante el poder unificado de sus múltiples facetas: las muchas centrales gremiales, los muchos bloques legislativos y hasta "su" pata opositora, el massismo.

El empresariado juega el juego que más le gusta: tensar la cuerda para que tengan que forzarlos a participar.

Los gremios que no fueron afines al kirchnerismo, en tanto, tampoco quieren cambiar su costumbre. Mientras Macri ni siquiera se atreve a hablar de "vuelta de página", alentando la idea de que estamos en "una transición", hasta el antikirchnerismo gremial, encarnado por una de las CTA -la liderada por Pablo Micheli- quiere las mismas reglas de juego que tuvo en los últimos diez o doce años. En diálogo con el programa "Uno nunca sabe" por MDZ Radio, este martes, Micheli reiteró que "el pueblo trabajador pide...". ¿Cuál es "su" pueblo trabajador? ¿Todos están hablando de pueblos diferentes? ¿Cuál es el método de medida de la decisión del pueblo? ¿Las elecciones o los paros y movilizaciones?

En medio de la discusión, cabría preguntarse si al sindicalismo le importa que despidan trabajadores o perder beneficios sindicales; si les importa el empleo privado o lo que quieren es negociar que no saquen a ni uno de los cientos de miles que metieron por la ventana al Estado. Justo en ese momento, los gremios argentinos estaban distraídos, fueron incapaces de advertirle a los gobiernos que estaban abusando de su poder, de los recursos; que estaban generando un descontrol absurdo y costoso para el resto de la población.

Por ello, la idea de avanzar con un pacto social es lo más serio que podría plantearse. A Macri, es verdad, le fallan hasta "sus" empresarios que, en definitiva, no parecen ser tan patriotas como esperaba ni afines, como piensa, sino que están muy concentrados en sus propios intereses personales o de sector. Igual que los gremios y gremialistas. Igual que los políticos y sus diferentes grupos partidarios.

Un pacto social requiere humildad de las partes para poder sentarse a una misma mesa, pero ante todo, grandeza. Necesita reconocer, básicamente, que quien los convoca tiene legitimidad. Pero claro, en la Argentina, la anterior presidenta ni siquiera quiso entregarle los atributos presidenciales a quien ganó legítimamente la responsabilidad de marcar el ritmo de la conducción del país.

Si esto es así, si realmente las corporaciones (todas, sin excepción) desconocen la legitimidad del poder constituido democráticamente, estamos en un problema bastante más grande que los despidos, la inflación o la inseguridad: no tenemos sistema político, sino una simulación de tal, en donde nadie resigna su cuota de poder en función del bien común, sino en donde todos se desesperan por manotear su tajada de una torta que no alcanza para todos. Una democracia de bajísimo octanaje con la que no llegaremos muy lejos; una política que no avanza, sino que recicla sus peores mañas.

Opiniones (19)
20 de junio de 2018 | 13:08
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20 de junio de 2018 | 13:08
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  1. El que no sabe lo que es quedarse sin trabajo ya sea estando soltero o con familia a cargo va a opinar boludeces para ser más exacto, en cuanto a las promesas de macri hasta ahora no cumplió ninguna, recuerden lo que dijo en campaña y en el debate con Scioli, se esta garcando en todos, es hora de dejar de hechar las culpas al gobierno anterior y que se ponga a gobernar SI A GOBERNAR PARA EL PUEBLO TRABAJADOR no dando tantos beneficios a sus amigos empresarios, otra cosa importante SERIA BUENO SE ACLAREN LAS SOCIEDADES DE LOS PAPELES DE PANAMÁ que tanto resguardo le dan todooosss los medios de prensa del país, puede ser que haya alguna cometa quizás!!!
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  2. Excelente visión de Conte, está claro que el sindicalismo argentino es un ghetto nefasto que en nombre de los derechos del trabajador constituye el mayor factor de extorsión hacia los gobiernos no peronistas. Lamentablemente la única forma de cumplir un mandato (hasta ahora) ha sido transar con ellos. Si los gremios tienen que apretar a una empresa hasta hacerla quebrar lo hacen y les importa nada la pérdida de esos puestos de trabajo.
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  3. No es que no lo dejen, no puede, no sabe, hace 5 meses que habla de la herencia recibida en vez de hacer algo por la gente que dice que antes estaba mal
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  4. Obsecuencia ciega a un gobierno cuyo objetivo y visión de Argentina es la nada misma ...
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  5. Excelente la visión de Conte. Dejen gobernar. Los KK estuvieron de acuerdo con las privatizaciones y la destrucción de todo lo que habíamos construido. ¿O es que Menem no ganó las elecciones con las banderas del peronismo? Entonces los gremialistas se aliaron a los que se adueñaron de nuestro patrimonio y se llevaron su tajada. ¿Cuándo salieron a defender los puestos de trabajo que se perdieron? Piensen en el país. Ayuden a reconstruir lo perdido. Piensen en el futuro de sus hijos y no en la cuota sindical de la que viven miles de ñoKis de sus compañeros en el gremio.
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  6. Si esto es así, si realmente las corporaciones (todas, sin excepción) desconocen la legitimidad del poder constituido democráticamente, estamos en un problema bastante más grande que los despidos, la inflación o la inseguridad: no tenemos sistema político, sino una simulación de tal, en donde nadie resigna su cuota de poder en función del bien común, sino en donde todos se desesperan por manotear su tajada de una torta que no alcanza para todos. Una democracia de bajísimo octanaje con la que no llegaremos muy lejos; una política que no avanza, sino que recicla sus peores mañas.
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  7. gardo, no te vayas a los 90s... andá al 2014... más de 450.000 despedidos en empresas privadas y ninguno dijo nada!!!! Los panqueques son perecederos...
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  8. y lo más patético... miran a los despedidos y no a los que incorporados menos los despedidos... Si una empresa despide a 5 por x motivos y toma a 6, para los que quieren sacar rédito político de los despedidos, dicen: SE DESPIDIERON A 5!!! cuando en realidad hay un empleado más! Lo bueno es que se les cae las máscaras a los políticos que quieren sacar ventajas con esta demagocia extremista!
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  9. No se olviden de que cada 10.000 pesos que llega al bolsillo del trabajador, de la empresa salen 16.000 pesos, o sea, gobierno y sindicatos se llevan el 60%!!! O sea, 10 para el empleado, 6 para gobierno y sindicatos, el empleador paga 16... Esto, mas las leyes como la antidespido, hacen que crezca el empleo informal o negro. Una cosa es tirar la correa al perro para educarlo, otra es ahorcar al perro...
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  10. la idiotez de la campaña política se llema ley antidespido... la verdad que es bastante estúpido cobrar doble indemnización para echar personas por 180 dias, porque la solución es echar antes o cuando termine esta ley. Esto es solo una pulseada por poder y poco le importa los laburantes. Demagogia tal como la de moyano haciendo esa movilización sólo para pulsear con Macri por quedarse con la AFA, o sea, les importa un carajo lo laburantes. Ninguna empresa echa gente por echar, porque sabe lo que cuesta capacitar a alguien, pero esta ley puede causar un perjuicio muy grande a las PyME ya que al tener que pagar doble indemnización puede hacer que tenga que cerrar. El caso es muy simple, un dueño de un maxiquiosco que llega a la noche y su único empleado, que hace 10 años que lo tiene trabajando, lo encuentra cambiando cervezas del maxiquiosco por porros... Eso no es motivo de despido, o sea, tiene que pagar indemnización para que este tipo no siga haciendo esas tranasas que ponen en peligro el negocio, ya que el dueño es responsable y puede ir en cana por la actitud del tipo. Pagar doble indemnización es pagarle 20 sueldos más el doble de vacaciones no gozadas, mas el doble de aguinaldo, etc... qué tiene que hacer el del maxiquiosco??? Cerrar, porque es imposible bancarse esa carga que le imponen estos políticos de cuarta que solo quieren tener una ventaja política!!!
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