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Carácter, temple y presidencia

Carácter, temple y presidencia

Lindsey Graham, senador republicano por Carolina del Sur y candidato presidencial fallido, ha anunciado hoy que no votará a Donald Trump en las generales.

La respuesta oficial de Trump, como aparece en su página en internet, es la siguiente:

“I fully understand why Lindsey Graham cannot support me. If I got beaten as badly as I beat him, and all the other candidates he endorsed, I would not be able to give my support either. Every time I see Lindsey Graham spew hate during interviews I ask why the media never questions how I single-handedly destroyed his hapless run for President. As a candidate who did not receive 1% in his own state – compared to my victory at nearly 40% with many others in the race – he has zero credibility. He was a poor representative and an embarrassment to the great people of South Carolina. Judging by the incompetent way he ran his campaign, it is easy to see why his military strategies have failed so badly — we can’t even beat ISIS!

While I will unify the party, Lindsey Graham has shown himself to be beyond rehabilitation. And like the voters who rejected him, so will I!”

Traducción, para confirmar que no, no la habéis entendido mal:

Entiendo perfectamente por qué Lindsey Graham no puede apoyarme. Si me hubieran derrotado con tanta fuerza como yo le derroté a él y a todos los candidatos a los que apoyó, yo tampoco daría mi apoyo. Siempre que veo a Graham soltando su odio durante entrevistas me pregunto por qué los medios nunca le preguntan como destruí en solitario su lastimosa carrera presidencial. Como candidato que ni siquiera recibió un 1% del voto en su propio estado (comparado con mi victoria con casi un 40% con muchos otros competidores en la carrera) su credibilidad es nula. Es un mal representante y una vergüenza para la gente de Carolina del Sur. Juzgando por su incompetente manera de llevar su campaña, es fácil ver por qué sus estrategias militares han fracasado tanto. ¡No podemos ni derrotar a ISIS!

Mientras yo unifico el partido, Lindsey Graham ha demostrado estar más allá de la rehabilitación. ¡Del mismo modo que los votantes le han rechazado, yo lo rechazaré también!

Este hombre quiere ser presidente de Estados Unidos.

Muchas voces del partido republicano esta semana han rechazado declarar su apoyo: los dos ex-presidentes Bush, Mitt Romney, candidato en el 2012, o Paul Ryan, Speakeren la Cámara de Representantes y la segunda persona más poderosa del país. Hay ecos de Barry Goldwater en la campaña de Trump, con las élites del partido dando la espalda al candidato.

Es francamente difícil cubrir todas las barbaridades, estupideces, muestras de egocentrismo desaforado, paridas megalómanas, muestras de ignorancia supina o comentarios vagamente racistas que Trump suelta en una semana. Si lo hiciera, Politikon tendría unos seis artículos sobre Donald Trump al día, todos con el mismo tono de exasperación. Estamos hablando de un tipo que ha sugerido en una entrevista en CNBC en directo que la forma de solucionar el problema de la deuda pública americana es declarando un impago parcial, una parida tal que ni Podemos se atreve ya a incluir en su programa electoral. No tiene ni los conocimientos, ni el temperamento, ni la inteligencia, ni la fortaleza de carácter no para ser presidente, sino ni siquiera para ser alcalde de pueblo.

Las encuestas señalan, de forma unánime, que Donald Trump va a perder las elecciones generales de noviembre. Esperemos que acierten.

- Roger Senserrich es politólogo español residente en EEUU. Coeditor de Politikon.es.

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25 de junio de 2018 | 13:53
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