opinión

El ‘show’ de Trump y la democracia americana

El ‘show’ de Trump y la democracia americana

 Pese a que las primarias de los partidos se han visto dominadas por el personalismo estrafalario de Trump y la reforma revolucionaria de Sanders, los americanos saben que esto no es aún la campaña.

Ya estamos inmersos en el abigarrado sistema electoral de las “primarias”, sorprendidos, a veces, por su curiosa complejidad y su prolongada ejecución, pero admirados por el magno ejercicio democrático que suponen. Unas son “abiertas”, es decir, que pueden votar cuantos quieran hacerlo en los caucus (asambleas vecinales) o en las elecciones de ambos partidos; otras, en cambio, son “cerradas”, en las que solo pueden votar los miembros registrados de los respectivos partidos. En las abiertas, un gran número de independientes pueden dar un resultado diferente a la de su auténtica composición electoral, como ha ocurrido en New Hampshire, el 9 de febrero, con la sensacional victoria de Bernie Sanders sobre Hillary Clinton, entre los demócratas, y la de Donald Trump entre los republicanos. No obstante, en Iowa el 1 de febrero, el virtual empate demócrata entre Clinton y Sanders, y el de Ted Cruz y Trump, entre los republicanos, ha sido significativo y ha propulsado a Sanders y Cruz a un inesperado nivel nacional.

Mientras el personalismo estrafalario de Trump sigue triunfando contra sus rivales republicanos sobre cualquier debate de cuestiones políticas, entre los demócratas sobresale el amplio programa de reformas “revolucionarias” que Sanders está proponiendo en un amplio espectro social y económico, entre las que destacan el seguro médico universal y nacional, la educación gratuita, un amplio programa de infraestructuras que ponga fin al paro, una radical reforma del sistema penal y el remedio fiscal de la desigualdad económica y del empobrecimiento de las clases medias. Clinton está haciendo un gran esfuerzo por poner en evidencia que su rival está tan enamorado de sus ideales que no se da cuenta de que son irrealizables; pese a lo cual Sanders goza de la ventaja de estar proponiendo metas concretas, mientras que Clinton solo representa una mera continuación, sin mensaje, de la presidencia de Barack Obama…

(*) Jaime de Ojeda.  Profesor de la Universidad del Shenandoah, Virginia, colabora regularmente en Política Exterior.

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27 de mayo de 2018 | 11:26
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