opinión

La visita de Barack

La visita de Barack

 El presidente de Estados Unidos visitó nuestro país. La noticia dio origen a las más diversas reacciones, desde indiferencia, pasando por agrado hasta la más férrea oposición, en particular desde los sectores de izquierda y de la combativa Bonafini. 

La Argentina ha pasado históricamente en cuanto a relaciones exteriores por la más variada gama de posiciones: recordemos en la década del treinta, el vergonzoso “Pacto Roca-Runciman”, en el cual nuestro país quedaba reducido a la posición de una mera colonia británica, otorgando manifiestos privilegios a la Corona. Durante la Segunda Guerra Mundial, la Argentina sostuvo un respetado abstencionismo, para luego casi finalizada la contienda y por presión de Estados Unidos, declarar la guerra a los países del Eje, los que ya estaban acostados. Lo más curioso del caso es que en forma inmediata, nuestro país se llenó de cuanto criminal de guerra nazi andaba pululando en busca de amparo, ingresando de la mano del gobierno peronista, vía pasaportes falsos. 

La oscura etapa del proceso76/83 nos encontró con el temido “Plan Condor”, compartido con nuestros países vecinos, gobernados también por dictadores. Con la llegada de Carlos Saúl I al poder, propiciamos de la mano de su canciller Guido Di Tella, “relaciones carnales” con los Estados Unidos. Finalmente, en la época kirchnerista, todo fue mala onda con los yankees.

Ocupando Mauricio Macri el sillón de Rivadavia, parece revertirse la situación de aislamiento en la que se encontraba nuestro país. Al menos, eso se desprende de las visitas de este a Francia, España e Italia, países que lo recibieron con los brazos abiertos. 

Como reflexión final sobre el particular, entiendo que más allá de los vaivenes de la política, tanto nacional como del mundo en general, movimiento que va a ir haciendo trocar ideologías, es decir, tanto la Argentina como su entorno van a virar de la derecha a la izquierda, pasando por gobiernos más moderados, lo cierto es que nuestro país necesita de una política de estado en materia de relaciones exteriores, que le otorgue credibilidad y previsibilidad en el plano mundial. 

Hemos pasado del más cerrado aislamiento, prohibiendo importaciones, a abrir nuestras fronteras indiscriminadamente, sin ningún tipo de control y cumplimiento de normas internas, por parte de las empresas foráneas que se radicaban en la Argentina. Es deseable que nuestro país se convierta finalmente en un Estado serio, soberano y maduro. 

Ello implica, tener relaciones comerciales y de toda índole con la mayor cantidad de países, atrayendo inversiones, pero con un estricto control estatal, que haga respetar a las empresas extranjeras en forma estricta el ordenamiento jurídico interno, abonando los impuestos pertinentes, realizando inversiones. Solo así creceremos como Nación y nos ganaremos un lugar en el universo de naciones, como uno de los países más importantes de la región.

 

Opiniones (1)
16 de agosto de 2018 | 18:55
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16 de agosto de 2018 | 18:55
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  1. Coincido totalmente con el Dr. Levy. Abrazo "buciniano" de Rubén.
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