opinión

EEUU: Artes oscuras

EEUU: Artes oscuras

 Las primarias en Estados Unidos se acercan a su recta final. En el lado demócrata las cosas han cambiado poco, con Clinton continuando su marcha hacia la nominación y Sanders aún sin darse por aludido sobre su derrota. En el lado republicano, la batalla entre Donald Trump y Ted Cruz va camino de acabar donde todo el mundo (menos el partido republicano) quería: el espectáculo dantesco de una convención sin mayorías claras.

Echemos un vistazo a dónde están las cosas, y lo que está por venir.

Partido demócrata: todo sigue igual

Hace un mes escribía que Sanders iba a tener un par de semanas de victorias. Idaho, Utah, Alaska, Hawaii, Washington, Wisconsin y Wyoming eran estados demográficamente favorables para Bernie, e incluían varios caucus. También decía que la serie de victorias le servirían para cerrar el margen de delegados de Hillary de más de 250 a cerca de 200, como así ha sucedido.

El martes, sin embargo, se acaba la racha de estados que le van bien a Sanders, y con ello las primarias. El 19 de abril toca Nueva York; Bernie es de Brooklyn, pero Clinton fue senadora por ese estado y siendo como es un estado diverso racialmente y relativamente envejecido, Clinton tiene las de ganar (Está con +13 en las encuestas). El 26 votan cinco estados; los dos más grandes se la darán bien a Clinton (Maryland yPennsylvania), y Connecticut (que es pequeño, pero bastante poblado) lefavorece. Rhode Island y Delaware probablemente le irán mejor a Sanders, pero son minúsculos.

Después, simplemente no quedan suficiente estados para que Sanders llegue a ningún sitio. Indiana, Montana y Oregón se le darán bien, pero West Virginia, Kentucky, Nueva Jersey y Nuevo México son más grandes, y favorecen a Clinton. La única esperanza sería California, y el estado favorece a Clinton también. Hay cuatro grandes caladeros de votos pendientes (Nueva York, Pennsylvania, Nueva Jersey y California), y en los cuatro ganará Hillary. Las primarias acabaron el 15 de marzo.

Partido republicano: necromancia, obtenebración y artes oscuras

En el lado republicano tenemos una dinámica completamente distinta.

Primero, el favorito, Donald Trump, no tiene un camino fácil para alcanzar la mayoría de delegados en la convención. Puede llegar a hacerlo, pero necesitaría sacar mejores resultados de los que está sacando hasta ahora en los comicios restantes. Segundo, todo el establishment del partido republicano parece estar (al fin) en pie de guerra contra Trump, y gracias a una combinación de errores propios y ataques más efectivos, el bombardeo parece estar empezando a hacer mella. Tercero, el amateurismo del equipo de campaña de Trump ha abierto la puerta a que Ted Cruz subvierta el proceso de selección de delegados a la convención de forma descarada, dejando a Trump en una posición muy vulnerable.

Las votaciones pendientes

Empecemos por los resultados que Trump necesita sacar de aquí al 7 de junio, fecha de las últimas primarias republicanas. Nate Silver tiene un repaso excelente de los estados que quedan y sus normas de votación; es francamente complicado resumir todos los obstáculos. La idea básica es que ahora mismo está por debajo del “ritmo” necesario para alcanzar una mayoría, así que necesita empezar a ganar por márgenes mayores de lo que ha conseguido hasta ahora para conseguirlo. El problema es que sus resultados han empeorado en las últimas semanas, con los ex-votantes de Rubio (y Kasich, que nadie sabe por qué sigue ahí) prefiriendo irse con Ted Cruz.

Si miramos los estados restantes para el GOP, hay otro factor que perjudica a Trump: las reglas de selección de delegados en algunos de ellos son horrendamente complicadas. El caso más claro es Pennsylvania, que tiene un sistema de primarias demencial: sólo 17 de los 71 delegados son asignados al ganador de las elecciones. Los 54 restantes son unbound: los votantes escogen tres delegados en cada distrito del congreso, pero en la papeleta sólo salen sus nombres, no a qué candidato apoyan y no tienen ninguna obligación de votar al ganador en el estado en la convención. West Virginia es un modelo parecido, pero aún más caótico, con 220 candidatos a delegadoen la papeleta. Se dice que la campaña de Ted Cruz lleva meses plantando topos en el proceso de selección de candidatos, cosa que puede dar escenas divertidas. En general, como más rebuscado el sistema, mejor le va a la campaña más profesional y bien organizada, y Cruz tiene una ventaja gigante en este terreno.

Suceda lo que suceda, la nominación no estará cerrada antes del siete de junio, cuando vota California. Que unas primarias se decidan ahí sólo puede describirse como épico: es un estado de 39 millones de habitantes, con un sistema electoral que produce a la práctica decenas de mini-primarias. 13 delegados van al ganador del estado; los otros 159 se reparten por distrito del congreso, con el ganador de cada una de las 53 circunscripciones llevándose tres delegados. Siendo como es un estado gigante e increíblemente diverso (es básicamente un país, vamos), hacer predicciones es muy complicado, y montar una campaña competitiva aún más. Es un lugar que probablemente no favorece a Trump, con su 39% de hispanos, y donde el apoyo de las estructuras del partido para movilizar a votantes propios será crucial. De nuevo, una ventaja para Cruz.

Algo que debe quedar claro, sin embargo, es que ni Cruz y Kasich pueden ganar de aquí a junio. Su objetivo durante los dos próximos meses es negarle la mayoría a Trump, no sacar más delegados que él. La idea es evitar que gane la nominación en la primera ronda en Cleveland, y tener una batalla abierta en la convención.

El establishment contra Trump

Donald Trump lleva varios días quejándose amargamente que el partido republicano le odia y está intentando robarle la nominación. Es, casi seguro, la única cosa que ha dicho en estas primarias que resulta ser verdad. El GOP está haciéndole la cama descaradamente a Trump estos días, con toda la maquinaria del establishmenttrabajando de forma unificada para apoyar a Ted Cruz y romperle las piernas a Trump. Los notables del partido en todo el país están subvirtiendo el proceso de selección de delegados para favorecer a Cruz. Los donantes del partido están bombardeando a Trump con publicidad negativa. Por primera vez desde que empezaron las primarias el partido “oficialista” sale en tromba a criticarle cada vez que suelta una bobada; nadie le ríe las gracias. Las élites del GOP ahora insisten que Trump debe dar detalles sobre sus planes, cosa que obviamente es incapaz de hacer, y le están atizando con todo.

En ello tienen la complicidad del único hombre lo suficiente inteligente, previsor y desalmado para explotar la debilidad organizativa de Trump: Ted Cruz.

Ars Obscura

Según las cuentas de Ed O´Keefe en el Washington Post, Ted Cruz ha conseguido sabotear suficientes procesos de selección de delegados como para poder derrotar a Trump en una hipotética segunda vuelta en la convención.

El sistema para escoger candidato en el GOP es sencillo, en condiciones normales. Si un candidato tiene la mitad más uno de delegados en la primera votación en la convención, gana la nominación. En esta primera votación la mayoría de delegados están “atados”, y se supone que deben votar por el candidato que han salido escogidos. Si nadie saca mayoría, se vota otra vez, pero algunos delegados recuperan su libertad de voto. Las reglas sobre cuándo pueden empezar a cambiar sus lealtades varían de estado a estado (algunos sólo permiten hacerlo en tercera ronda, otros en cuarta), pero en general como más se vota, menos disciplina hay.

Lo que ha hecho Ted Cruz con entusiasmo estos meses es trabajar para que los delegados de Trump en muchos estados sean simpatizantes suyos, no soldados leales a Trump. La idea es que si Cruz consigue evitar una mayoría en primera ronda, podrá recibir un número considerable de deserciones en la segunda vuelta. Políticamente, sería la madre de todos los trolleos, ejecutado gracias a una campaña bien organizada, preparada y capaz de planificar una estrategia a largo plazo, aprovechando la nula implantación organizativa de Trump en muchos estados. Sólo un sociópata convencido de estar en posesión de la verdad como Ted Cruz podía haber llegado a pensar que esta clase de maniobras iban a ser necesarias.

Por desgracia para el GOP, es posible que Trump gane en primera vuelta incluso sinhaber llegado a alcanzar el número mágico de 1237 delegados. Como hemos visto, hay varios estados que generan una cantidad de representantes considerable que no están atados a un candidato de entrada; si Trump está cerca de 1237, es posible que losunbound de Pennsylvania, West Virginia o los delegados de candidatos caídos en acto de servicio prefieran evitar una guerra abierta y apoyen a Trump.

La ironía

Es posible que Ted Cruz sea un candidato aún peor que Donald Trump de cara a las generales. Es casi tan detestado como Trump en el electorado (Trump está en -35, Cruz -21 y bajando), mucho más conservador y francamente da un poco de grima.

Es por este motivo que muchos comentaristas insisten en sugerir que de la convención puede salir un candidato que no sea Trump o Cruz, alguien que baje de los cielos en un caballo blanco para salvar el partido. Un Marco Rubio, Paul Ryan, Mitt Romney, Condolezza Rice o zombie Ronald Reagan. La verdad, me gustaría que lo intentaran sólo por ver el caos en las calles de Cleveland, la candidatura independiente de Trump y unas generales plácidas de veras para Clinton. No creo que suceda; el partido republicano es torpe, pero no son tan suicidas.

Aunque claro, también dije que no iban a nominar a Trump.

* Politólogo español. Coeditor de Politikon.es.

Opiniones (0)
25 de abril de 2018 | 18:20
1
ERROR
25 de abril de 2018 | 18:20
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Aguas color Malbec
    17 de Abril de 2018
    Aguas color Malbec