opinión

El "círculo negro" de la dirigencia política

El círculo negro de la dirigencia política

La decisión de separar de su cargo al actual Director de Asuntos Judiciales de la Fiscalía de Estado, Pedro García Espetxe, es un claro ejemplo de los formidables obstáculos que se deben derribar para que en nuestro país se instaure una república verdadera. ¿Cuál es la razón de este arbitrario intento de apartar a García Espetxe de sus funciones? 

Su “pecado” consistió en señalar con valentía, en una carta al lector publicada en “Los Andes”el 8 de marzo pasado, uno de los más graves vicios que padece la forma republicana de gobierno en nuestra provincia. Puso el dedo en una llaga purulenta. 

Dijo que para castigar los hechos de corrupción se requiere evitar “la politización”del poder judicial y de los organismos de control pues se afectaba su independencia agregando que muchos que ocupan esos cargos han sido producto de una “cadena política de favores”. 

¿Quién puede negarlo? Pareciera que en la dirigencia política mendocino existe una especie de “círculo negro”cuyos integrantes -como dijo Garcìa Espetxe- hoy están en el Ejecutivo o en el Legislativo para mañana pasar a la Suprema Corte, al Tribunal de Cuentas o a la Fiscalía de Estado (como es el caso de Simón). 

El pueblo de Santa Rosa, por ejemplo, ¿estaría atravesando la enorme crisis que hoy lo sacude si el Tribunal de Cuentas si no hubiese permanecido ajeno a las presiones políticas y actuado como corresponde frente a la omisión del intendente de no presentar sus ejercicios contables y rendiciones de cuenta durante varios años? Que la causa de la separación es la nota al lector no hay dudas. 

Así se lo dijo Simón a García Espetxe y lo reconoció el Fiscal Simón cuando dice, en Los Andes de hoy, que esa carta y otras opiniones vertidas en privado minaron la confianza que se requiere para ocupar un cargo político. 

Triple error de Simón. 

Primer y craso error: la opinión de García Espetxe debe merecer el aplauso, el elogio y el respeto de todos los mendocinos en vez de un castigo y una sanción que solo puede provenir del círculo negro de políticos suelderos de Estado que hoy están en un poder y mañana en el otro decidiendo sobre los asuntos públicos dando prioridad a los intereses de su círculo y de su partido y no a los de la sociedad. 

Segundo error: en quien debe despertar confianza el Director de Asuntos Judiciales de la Fiscalía de Estado no es en el Dr. Simón, un hombre que venía de presidir el bloque de senadores justicialistas, sino en toda la sociedad. El caso es que el abogado Pedro García Espetxe, con una carrera y un desempeño administrativos inobjetables e intachables durante muchos años, genera respeto, consideración y confianza en todas las comunidades con las que se vincula, en la administración pública, en la de abogados, en la deportiva y social. 

Tercer error: si el Dr. Simón tuviese convicciones republicanas firmes democráticas debería coincidir que el carácter “político” del cargo de Director de Asuntos Judiciales es una rémora propia de las democracias primitivas, en las cuales cuando llegaba un partido político al poder arrasaba con todos los cargos del Estado. 

En una democracia consolidada, esta función, como tantas otras -pero mucho más en ésta-, debe ser parte de la carrera administrativa y tener estabilidad. 

El Director de Asuntos Judiciales de la Fiscalía de Estado tiene a su cargo la dirección y el control de todos los juicios en que se hace parte por mandato de la ley para defender los intereses de todos los mendocinos y velar por el cumplimiento de la Constitución. La gran mayoría de los abogados de nuestra provincia opina que la Fiscalía de Estado, en los cientos de procesos en que se hace parte, cumple acabadamente con sus deberes. El Dr. Pedro García ha dirigido regular y apropiadamente esta actividad durante veinte años luego de haber integrado la Fiscalía varios años. Sin seguridad jurídica no hay progreso ni crecimiento. 

Y este valor no se logra si el poder judicial y todos los órganos de control no son independientes del poder político e inmunes a todo tipo de presiones. El crecimiento en democracia no es posible sin un poder judicial y órganos de control independientes, su más sólidos sostenes.

Comunicado del Partido Demócrata de Mendoza.