opinión

Voto electrónico, un cambio necesario

Voto electrónico, un cambio necesario

 El sistema tradicional de votación, que está cumpliendo cien años en nuestro país desde que se aplicó por primera vez en una elección presidencial, tiene ciertos aspectos que, a juzgar por lo visto en los últimos comicios, requieren ser evaluados, en vistas a buscar una solución superadora de los mismos.

Es importante, en primer lugar, acelerar el proceso de recuento, lo que debe hacerse sin entregar a cambio precisión en los resultados obtenidos. Pero la situación vivida en la primera vuelta de la elección presidencial, en la que se empezaron a conocer resultados recién seis horas después de finalizada la elección, llevan a un replanteo en este tema, ya que la ciudadanía, en gran parte, desconfía cuando el oficialismo de turno retrasa la entrega de guarismos. Este retraso no implica necesariamente fraude, pero muchas veces esta “sensación” se traduce en respuesta concreta de la ciudadanía, como por ejemplo las manifestaciones desarrolladas durante varios días en Tucumán, lo que podría evitarse, intentando dar resultados certeros a la brevedad posible.

También parece una deuda pendiente el tema de las denominadas “boletas sábana”, en las que se votan “pegadas” unas a otras distintas categorías de una misma agrupación. Esta forma de selección permite que algunos candidatos desconocidos para la ciudadanía, “se cuelguen” de la imagen positiva de otro candidato del mismo partido. En este caso, es importante destacar que aunque el elector tiene la posibilidad de cortar boleta, el bajo porcentaje de corte que se observa como regla general, termina favoreciendo a candidatos que, de ir separados de los candidatos centrales, no habrían sido seleccionados.

Para enfrentar a estos inconvenientes, se presenta como una alternativa el denominado “voto electrónico”. Pero el conjunto de sistemas que involucra lo que se denomina como voto electrónico es tan amplio, que es necesario hacer algunas consideraciones al respecto.

En primer lugar, es necesario evitar sistemas que utilicen algún tipo de conexión a internet o redes de cualquier tipo, ya que las posibilidades de hackeo(esto es, que informáticamente y en forma no deseada se altere el sistema, para cambiar o conocer la opción expresada por el elector) siempre están presentes en estos softwares.

Otro de los problemas que se presenta con algunos sistemas de voto electrónico está relacionado con el hecho de que se guarda en las máquinas de votaciónla selección hecha por los electores, lo que podría posibilitar “trazar” el voto, esto es, saber qué elector voto a qué candidatos, si se conoce en qué orden entró tal o cual persona al sitio de votación. Los sistemas existentes que guardan datos se presentan como que mezclan los datos guardados, en cuyo caso la trazabilidad sería imposible, pero siempre existe la posibilidad de que se guarde un registro que contenga el orden inicial. El mismo problema podría presentarse con sistemas que imprimen en papel la opción pero poseen un chip electrónico en el que queda guardada la información: los chips son todos distintos, tienen seriales distintos, y quizá podría ser posible, con los conocimientos adecuados, recorrer el camino que relaciona al votante con su opción electoral.

Finalmente, es necesario poner a consideración el tema de la injerencia de personas o empresas ajenas a la autoridad electoral en el armado de los sitios de votación, o en la provisión de las costosas máquinas de votación. Hay quienes plantean que, los distintos momentos del armado de los sistemas de votación, deben estar exentos de la participación de terceros, ya que es la autoridad electoral la salvaguarda de la imparcialidad del acto eleccionario, fundamental para poder contar con una elección verdaderamente democrática.

¿Y cuál es entonces la solución a estos problemas? ¿Cómo puede avanzarse para superar las falencias del pasado, sin caer en las nuevas dificultades que plantean los sistemas digitales? La respuesta no es única, pero desde la Universidad Nacional de Cuyo, estamos llevando adelante un sistema que pretende avanzar en esta dirección.

El sistema “Vot-E UNCUYO”, desarrollado íntegramente en la Coordinación de Tecnologías de la Universidad Nacional de Cuyo,en un software de Boleta Única Electrónica que, una vez en manos de la autoridad electoral correspondiente, no requiere de la participación de terceros ni de especialistas informáticos.

Siguiendo simples pasos, “Vot-E UNCUYO” permite a cualquier persona que maneje habitualmente una computadora (en este caso la autoridad electoral a cargo de una elección, sin injerencias de terceros) cargar las distintas variables involucradas en el comicio, como lugares en los que se vota, categorías de candidatos que se eligen, cantidad de mesas de votación, imágenes de las boletas, etc. Con esta información ingresada al sistema, y sin soporte de especialistas en informática, se generan automáticamente las aplicaciones específicas que serán utilizadas en cada mesa de votación de cada escuela.

Estas aplicaciones específicas generadas automáticamente funcionan en computadoras comunes, sin importar que sean nuevas o tengan ya su uso, y corren tanto en sistemas de software libre como en sistemas cerrados como los que la mayoría de nosotros usamos a diario. Al momento de realizarse la elección el sistema muestra, como corresponde a la definición de “Boleta Única Electrónica”, todos los candidatos de cada categoría que se elige en una misma pantalla, de a una categoría por vez, eliminando así los problemas de la denominada boleta sábana.

La opción elegida por el votante, se imprime en papel en una impresora común, mostrando el papel impreso la opción seleccionada por el ciudadano y un código de barras, que es fundamental para acelerar el proceso de recuento. Este código de barras, para evitar la trazabilidad y asegurar el secreto del voto, expresa sólo la información escrita en la boleta; de este modo, distintas personas que hayan hecho la misma opción electoral, recibirán de la impresora votos idénticos, eliminando así la posibilidad de saber quién votó a qué candidatos. Una vez impresa la opción elegida por el ciudadano en el papel, la computadora borra de sus registros lo enviado a la impresora: no hay forma, con posterioridad a este momento, de encontrar en el sistema un registro electrónico que indique el orden en que se votó, ni a quien en cada caso.

Este papel impreso es depositado por el votante en una urna de la manera tradicional, y es con esos registros impresos que, al final del día de la elección, el presidente de mesa junto a los fiscales realizan el recuento, no ya con tiza y pizarrón, sino utilizando un lector de código de barras por lo que, superada la instancia de corroboración de que lo leído por el lector se corresponde con lo escrito en letras y números en la boleta, se carga digitalmente el dato en el acta de escrutinio digital. De este modo, con la simpleza que todos hemos visto alguna vez en una caja de supermercado, se puede realizar con seguridad y velocidad uno de los actos fundamentales de la vida en democracia.

Vot-E UNCUYO genera en esta instancia un acta de escrutinio digital que posee también un código de barras, que expresa los resultados obtenidos en la mesa; este documento en papel, una vez firmado por las autoridades de mesa y fiscales, posee el mismo valor que las actas actuales.

En esta instancia, enviando, tal como actualmente se hace, el acta de escrutinio por medios electrónicos a la Junta Electoral Central, se puede realizar el escrutinio centralizado a gran velocidad, estimándose que en menos de una hora pueden estar cargados los resultados arribados a la sede central de la gran mayoría de los centros de votación, pudiéndose de este modo brindar a la ciudadanía resultados certeros y a gran velocidad, lo que solo repercute en mayor transparencia.

El sistema realizado por nuestra Universidad, no pretende ser el único, ni espera ser insuperable. Pero creemos que, entre las obligaciones que la Universidad Pública tiene con la comunidad que la sostiene, está la de brindar soluciones a los problemas que ésta comunidad plantea, cumpliendo con los preceptos que ya se expresaban, hace casi cien años en la Reforma Universitaria de 1918, cuando a Ley Sáenz Peña de voto secreto y obligatorio daba sus primeros pasos exitosos.

Lic. Pablo R. Gómez

Autor del sistema “Vot-E UNCUYO”

Tw: @prgmez


Opiniones (0)
21 de junio de 2018 | 08:28
1
ERROR
21 de junio de 2018 | 08:28
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"