opinión

Macri y los fantasmas de la imaginación

Macri y los fantasmas de la imaginación

 Hace algún tiempo en la universidad de Maastricht un grupo de científicos llevó a cabo un curioso experimento que consistía en lo siguiente: reunieron a un grupo de voluntarios diversos, a todos se les informo que el experimento consistía en que recibirían veinte descargas eléctricas. Luego dividieron el grupo en dos, al primer grupo se le informó que recibiría veinte descargas intensas, a las personas del segundo grupo se les informó que recibirían 17 descargas moderadas y 3 intensas, pero no se les informó en que orden recibirían dichas descargas.

La investigación demostró que los participantes que recibieron las veinte descargas eléctricas más intensas, y por lo tanto conocían de antemano el 100% de lo que iba a sucederles, tenían menos estrés y miedo (sudaron menos, tuvieron menos pulsaciones por minuto, etc.) antes y durante el experimento que el grupo que solo recibiría 3 descargas intensas y 17 suaves pero desconocía el orden en el que recibiría las descargas suaves o intensas. Este último grupo, que en los hechos no había llevado la peor parte, objetivamente fue el que peor la pasó, el cerebro de cada participante se encargó de que fuera así.

La conclusión a la que llegaron los investigadores es que los humanos somos capaces de adaptarnos a una mala noticia cuando hemos eliminado la incertidumbre que plantea esa mala noticia. Dicho de otro modo: estamos más capacitados para soportar una mala noticia si tenemos la mayor cantidad de certezas respecto de ella que una noticia menos grave pero de las cuales desconocemos datos como el momento en que se va a producir, el alcance y las posibles consecuencias.

Otro experimento es el que fue llevado a cabo por la Universidad de British Columbia en el que los investigadores examinaron, mediante análisis genéticos, a personas para determinar el riesgo que tenían de padecer un desorden neurodegenerativo conocido como síndrome de Huntington . Pasado un año los que supieron que tenían un alto riesgo de padecer dicho síndrome se mostraron más felices que los que no lo sabían. Una vez más la incertidumbre como factor de infelicidad.
Daniel Gilbert -psicólogo, profesor de Harvard y autor del libro “Stumbling on Happiness” o “Tropezando con la felicidad” en español- sostiene que muchos animales pueden anticiparse al futuro, hacer “predicciones”. Por ej: un ratón o una paloma pueden evitar un comportamiento que lleve a sufrir una descarga eléctrica por parte de un experimentador, supongamos en un experimento en el que el animal oprimiendo el botón A recibe una descarga y oprimiendo el botón B un premio en comida, pronto aprenderá a apretar el botón B si tiene hambre y evitar el A en todo momento. El animal pronto aprende a “predecir” su futuro y adoptar conductas para cambiarlo.
Los seres humanos tenemos una gran ventaja, además de la capacidad de recordar eventos pasados que nos sirven para anticiparnos a eventos futuros y cambiarlos de acuerdo a nuestros deseos, también tenemos la imaginación que nos ayuda a “predecir” o anticipar un posible hecho futuro, Gilbert pone un ejemplo muy claro: no necesitamos preparar un helado de hígado y cebollas para saber que no va a ser igual de agradable que un helado de chocolate, de hecho y muy probablemente va a resultar una experiencia bastante desagradable.

Es aquí donde la imaginación juega a favor nuestro, nos ayuda a recrear un evento futuro sin necesidad de tener que experimentarlo para “predecir” el resultado. Lo malo de la imaginación es que (a falta de certezas) también puede recrear un futuro negativo, mucho peor que el escenario real. Pasa todo el tiempo: sucede en el humor de los mercados bursátiles, en las posibles enfermedades propias o seres queridos, en sociedades convulsionadas por las “sensaciones” de que algo malo puede llegar a ocurrirnos. Es cuando los fantasmas generados por la imaginación son peores que los monstruos reales. La incertidumbre contribuye a nuestro mal humor, a nuestro estrés y por último a nuestra infelicidad.

La ciencia nos indica claramente que frente a noticias poco agradables o directamente malas, es mucho mejor conocerlas que no hacerlo, esto es así porque nuestros cerebros prefieren saber de que se trata la mala noticia para luego aceptarlas, hacerles frente, superarlas y seguir adelante.

Ajustados estos argumentos a nuestro plano social local, es la incertidumbre una vieja compañera de nuestro humor argento. Lo malo es que nos hemos acostumbrado a la incertidumbre como a las tormentas, en nuestras mentes es muy poco lo que podemos hacer al respecto.
Sin embargo la padecemos y sufrimos por ella. Entonces esos fantasmas más o menos posibles, conspiran en nuestra contra: la inflación futura alimenta el aumento “por las dudas”, la sensación de inseguridad lleva a gente a comprar un arma “por las dudas que me roben”-con todas las tragedias que esa conducta trae-, el miedo a perder el trabajo genera estrés, el aumento en el precio de los alquileres, la posibilidad de no dar a los hijos lo que necesitan más estrés, etc, etc.. Todas estas incertidumbres contribuyen al mal humor social, y a nuestra imposibilidad de ser un poco más felices.
Si como sociedad si queremos disminuir nuestro descontento, inevitablemente el camino es tener mayor grado de certeza acerca de lo que nos sucede y que es lo que podemos esperar en el futuro. Bajo esta consigna sería positivo y esperable, por ejemplo, que el actual gobierno de Mauricio Macri diera más precisiones acerca de dónde conduce nuestro país, en que lugar estamos parados, y como va a llevar a cabo los objetivos que se propone su administración.
Hoy no hay cifras ni del tamaño de la pobreza, ni de índice de precios, ni del alcance de las subas tarifarias, ni de cómo van a combatir la inflación, ni de cuanto es el índice de desempleos etc. No hay datos, no hay precisiones, solo hay imaginación, solo hay incertidumbre:
matriz de fantasmas peligrosos.
Desde el derecho constitucional el gobierno tiene el deber de informar, el pueblo tiene el derecho de saber de que se trata, sea lo terrible que sea.

Desde lo humano, saber el real estado de situación contribuye a ahuyentar los fantasmas imaginarios y enfrentarnos a nuestros monstruos reales que, por malos que sean, jamás serán tan terribles como los demonios que la imaginación convoca.

Opiniones (4)
23 de mayo de 2018 | 07:02
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23 de mayo de 2018 | 07:02
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  1. che pescarmona a mi me gustaría ser columnista como vos y que me paguen por escribir semejante pelotudteoría, y para colmo que me pagaran. Yo pondría que en el cerro arco se hizo un experimento con un columnista (vos por supuesto) y se colocamos una gran cañita voladora multicolor en el tujes, que la encendimos y el tipo se elevó 50 metros la cañita explotó pero no largo luces, y después el tipo se estampó contra el suelo. Moraleja QUE TIPO CON POCAS LUCES!!!
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  2. P.D. Tal vez ignores Gastón que de las universidades argentinas , han egresado muchos profesionales en distintas especialidades, que han sido reconocidos mundialmente, Premio Nobel incluido. ¿ que tal si consultás con algunos de ellos ?
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  3. Gastón, hace el favor de escribir nuevamente, de un modo que todos podamos entender lo querés decir. ¿ porque relacionas a varias universidades estadounidenses y a un montón de científicos con la situación de nuestro País ? La policía argentina, si bien no es ejemplar en algunos casos, no patea hasta matarlos a chicos/as negros, por haber estornudado dos veces seguidas. Los negros están en EEUU, porque los sacaron de su lugar de origen, para explotarlos y violarlos, a cambio de nada. La Argentina nunca fue a otro País para imponer la Paz y quedarse con el petróleo, o con los diamantes y oro de Africa junto a los ingleses. Tampoco hemos dejado caer dos bombas atómicas. Tus universidades y tus científicos, no te informaron que los EEUU sabían de antemano del ataque japonés a Hawai y a las torres gemelas. Te sugiero que te vayas a vivir al lado de la universidad de Harward. Si no escribí bien los nombres foráneos , es porque antes que nada me interesa escribir bien el castellano. No lo voté a Macri, pero lo mismo los desubicados como vos me dan en el centro de las pe-----tas. ¿ O K ?
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  4. Muy bueno Gastón!
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