opinión

Brasil (con addendas)

Brasil (con addendas)


¿Conspiración internacional?
Como dije antes, me parece tramposo decir que se trata de algo así como una conspiración internacional contra los Kirchner, Lula-Dilma, Maduro. Resulta tan inverosímil afirmar aquello como sostener que hubo una conspiración, en su momento, contra Menem, Fujimori y Collor de Mello. Si ellos tienen problemas, eso no se debe a sus virtudes, sino a sus excesivos defectos, básicamente ligados a la mega corrupción que prohijaron (tal vez sea un indicio adicional que la menor gravedad de los hechos, en presidencias como las de Bachelet o Evo, nos refieren a crisis también más limitadas en cuanto a su gravedad).

¿Se los critica por lo bueno o por lo malo que han hecho? Seguro que muchos quieren "aprovechar el río revuelto", para socavar a gobiernos que por otras razones no quieren. Es cierto que hay grupos corporativos/financieros que quieren "sancionar" cualquier atisbo de políticas progresistas, pero es cierto con demasiados matices. Primero, rechazaría la maniobra de querer poner juntos a gobiernos muy diferentes, de modo tal de salvar o hundir a justos con pecadores -pretendiendo que confundamos a unos con otros. Debemos separar los casos (no es lo mismo Bachelet que CFK), y los temas (no es lo mismo "paternidad" no declarada, que lavado de dinero). Segundo, en muchos casos de los citados o citables no es claro en absoluto que podamos hablar de gobiernos progresistas (ya discutí sobre el tema en mi texto "la izquierda que no es"). No es inhabitual que nos encontremos (como en el caso de Dilma-Lula hoy) con gobiernos que llevan adelante programas de ajuste en nombre de ideales de avanzada (lo mismo hizo el kirchnerismo acá). Tercero, me resulta inaceptable la idea (tan habitual en nuestro kirchnerismo bobo) según la cual la ciudadanía es tonta cuando abuchea a los líderes que uno quiere, pero súbitamente lúcida cuando los vota. Por el contrario, creo que la mayoría distingue perfectamente entre lo bueno que hicieron, por caso Lula-Dilma (reducir el nivel de pobreza) o los Kirchner (recuperación del empleo), de lo malo que pudieron hacer (mega-corrupción, planes de ajuste, lavado de dinero).

Fuentes de corrupción. La mega-corrupción en gobiernos como los de Argentina, México, Brasil o Venezuela tuvo que ver muy especialmente con los mega-conductos de dinero que aparecieron en esos países, en las últimas décadas. Las privatizaciones (en la Argentina de Menem, típicamente) fueron fuente de mega-corrupción, por el dinero que prometía el desguace de un Estado que había sido gigante; como luego lo sería el dinero narco (México, pero también Argentina o Venezuela); el petróleo (Venezuela), y el petróleo y las comunicaciones (México o Brasil).

No aceptar la extorsión. En todos los casos, no hay que aceptar la extorsión de tolerar o negar la corrupción "porque me interesa que se mantenga tal o cual política" (o, peor, "porque me interesó en el pasado tal o cual política"). Se trata de una mera trampa, que fue en la Argentina fuente de degradación moral de tantos colegas. Se explican este tipo de respuestas, muchas veces, por la propia corrupción (material) de muchos. Pero en otros casos, se trata simplemente de la corrosión moral, la extorsión que han aceptado y la degradación personal en la que consecuentemente han caído.

La corrupción de los funcionarios públicos debe sancionarse, aún con juicios políticos. Se trata de una las pocas herramientas de control (accountability) que nos quedan -casi ninguna!- como ciudadanos, para reaccionar frente a las fallas de la política, y está bien que la usemos. Pensemos en el impeachment a Ibarra en la Ciudad de Baires (y el riesgo de que se sancionara a un ex-fiscal anticorrupción, como él lo había sido, identificado además con la causa de los derechos humanos) o a Collor en Brasil. Hoy, creo, nos resulta claro a todos que los juicios merecieron hacerse, y que además dieron mensajes importantes a la clase política: no se puede hacer cualquier cosa, porque te pueden echar.

Sobre la intervención judicial en estos casos. Me resulta entre curioso y enojoso escuchar voces de gente, sobre todo vinculada al derecho, indignadísima por la intervención de los jueces en estos casos."Es inaceptable," gritan. Mi primera pregunta es: Se olvidan de lo que significa vivir en una democracia constitucional? Vivimos en ella hace dos siglos. Les guste o no, no se trata sólo del voto. En una democracia constitucional, se vota y hay controles judiciales. Què es lo raro? Segundo: dicen "es que los jueces intervienen en politica." Y sì, los juicios a los polìticos nos hablan de exactamente eso: jueces que intervienen en casos vinculados con la polìtica. Se trata de una institución que tiene màs de 200 años. "Es que intervienen con criterios polìticos" -responden (bueno, esta objeciòn es tan boba que no la contesto). "Es que los jueces son conservadores" -agregan. Bueno, se dieron cuenta tarde de un problema que muchos venimos denunciando hace dècadas: queremos una organizaciòn de controles diferente, con un papel màs restringido para el poder judicial, y más amplio para la discusión democrática. Pero es inaceptable que algunos se acuerden de este tema cuando les va mal con la justicia, y mientras tanto callan cuando les conviene, o exigen la intervención judicial cuando la política no les gusta. Y de esto hay demasiado, y cansa. Finalmente: en Brasil, como en Italia, los jueces de tribunales inferiores no llegan a sus cargos a partir de criterios y acuerdos fundamentalmente polìticos (porque surgen de acuerdos partidarios entre las ramas polìticas -tìpicamente, Ejecutivo y Senado). Allì, llegan a partir de concursos que duran años, y en donde la polìtica no aparece en ningùn momento. Esto genera jueces en un sentido no irrelevante "independientes" del poder polìtico (y no necesariamente dependientes del poder econòmico, como lo atestiguan los miles de jueces "progresistas" que existen en Brasil). En Italia, o en Brasil, encontramos luego lo que no encontramos en paìses como la Argentina, esto es, jueces capaces de desafiar sistemàticamente a los poderes polìticos y econòmicos. Tal vez -aùn para nosotros, crìticos històricos del control judicial- haya aquì algo que no sea tan malo. Habrìa que pensarlo màs, pero en todo caso esta conclusiòn provisoria va en contra del apuro con que algunos repudian a la justicia, cuando eventualmente confronta a una polìtica que les gusta, mientras exigen desgañitados su intervenciòn, cuando la polìtica del caso no les gusta. Basta de hipocresìa, por un rato al menos.

¿Genera esto un riesgo político, dado que la "derecha" tradicional está mejor preparada para ser el "reemplazo" en estos casos? Sí, es un riesgo. Pero me parece que es un riesgo que temen, sobre todo, los que desconfían de la ciudadanía; los arrogantes que creen que la ciudadanía sólo actúa siguiendo lo que le dice la televisión (que, como vimos, siempre nos refiere a "confusiones intermitentes, seguidas de raptos de lucidez cuando votan al que me gusta"). Yo confíaría en la capacidad de resistencia y movilización ciudadanas. La ciudadanía no está dispuesta a tolerar cualquier ajuste, aquí en la Argentina, o en Brasil, o en Chile o en Bolivia...Hay que estar firmes frente a los embates de la "derecha" tradicional, pero es un absurdo reduccionismo pensar que esos grupos pueden llegar simplemente al poder para hacer lo que se les ocurre, como si no hubiera sociedad movilizada, como si no hubiera protestas para todos, como si no hubiera pasado, como si no hubiera historia de la que aprender.

addenda 1: nota del NYT sobre el tema de Brasil, acá 
addenda 2: reportaje a HV sobre el tema, en Playboy, acá. El reportaje es interesante, pero incluye respuestas muy preocupantes en quien fue adalid de la lucha anticorrupción en el menemismo, como ésta:
Verbitsky: Mirá, yo creo que los niveles de corrupción de los gobiernos kirchneristas no han superado el promedio de lo que han sido los gobiernos argentinos que yo recuerde. En el caso del menemismo, que es cuando yo dediqué tiempo y esfuerzo para investigar esas cuestiones, a mí me interesaba ver cómo la corrupción era el precio que se pagaba a un movimiento popular de raigambre histórica por el abandono de las banderas tradicionales.

Opiniones (1)
24 de abril de 2018 | 08:49
2
ERROR
24 de abril de 2018 | 08:49
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. La respuesta de Verbitsky da verguenza ajena, y no difiere demasiado del coro de voces que escuchamos últimamente frente a la prueba irrefutable del video de La ruta del dinero K. Lo triste es para los que lo seguimos y creímos en él cuando en los 90 investigaba la corrupción junto a Lanata, ¿Quién cambió?
    1
En Imágenes
Aguas color Malbec
17 de Abril de 2018
Aguas color Malbec