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La resurrección de Cristo: cómo crucificar una buena idea

El interesante planteo de un relato detectivesco guiado por un personaje agnóstico, se estrella contra el inevitable sermón, en un film que se conforma con hacerse un lugar en las matinés pascuales.

La resurrección de Cristo: cómo crucificar una buena idea

En un fin de semana destinado a que la taquilla explote con el aterrizaje de Batman vs. Superman, se asoma también a las pantallas La resurrección de Cristo, película de temática religiosa que, aprovechando el clima de recogimiento de Semana Santa, aspira a llevar unos cuantos fieles al cine; y de paso convertir a algún desprevenido agnóstico.

El punto de partida del film dirigido por Kevin Reynolds (Waterworld, Robin Hood) es más atractivo que el de decenas de títulos anclados en la imaginería bíblica. Clavius (Joseph Fiennes) es un valiente y astuto tribuno romano que recibe una enfática orden de Poncio Pilato: dirigirse a Jerusalén para comprobar la muerte de Jesús (aquí llamado Yeshua) en la cruz, y encargarse de que nadie sustraiga el cuerpo de su tumba. El trasfondo de esta preocupación es netamente político. La inminente llegada del emperador Tiberio podría resultar caótica si los fanáticos estallaran tras el cumplimiento de la anunciada resurrección de su líder.

La resurrección de cristo fiennes

Como era de esperarse, las cosas no salen bien para el oficial y el cuerpo del Mesías desaparece. A partir de aquí, la película adquiere un tono detectivesco, con Clavius interrogando a varios de los involucrados en el presunto robo del cadáver de Yeshua, incluyendo a María Magdalena (interpretada por la argentina María Botto). Como en todo relato de investigación, el tribuno cuenta con un ayudante, aunque en este caso sólo para cumplir con el cliché de la fórmula narrativa; ya que el rol de Lucius (Tom Felton), poco aporta a la médula del conflicto.

Hasta el momento, la arista más interesante de La resurrección de Cristo consiste en la mirada de su personaje central, un agnóstico que se enfrenta a la resolución de un delito de hurto. Lo que falla es que el film jamás logra transmitir con fuerza un postulado tan inquietante, como para hacer estallar la milenaria creencia en el renacimiento del Mesías. Hacia fines de los '80, con La última tentación de Cristo, Martin Scorsese logró internarnos en un espiral enrarecido, cuando al llegar la escena de la crucifixión, una extensa coda nos mostraba cómo hubiera sido la vida cotidiana de Jesús en caso de haber esquivado el abismo de la muerte. En esta creación de Kevin Reynolds en cambio, el tufillo a fábula aleccionadora se respira desde los primeros planos. Poco importa la esmerada investigación de Clavius, el espectador sólo espera la vuelta a la vida de Yeshua. Y obviamente, así sucede.

El volantazo que sigue en la hora restante del film pudo ser apasionante. La evidencia de la resurrección, frente a las narices de un hombre incrédulo, no es un trance menor. Pero aquí el asunto tampoco se atreve a cobrar vuelo. Los apóstoles son presentados como una pandilla de hippies alucinados, mientras que un desconcertado Joseph Fiennes intenta fallidamente despertar una artillería de emociones en su mirada. El obligado desfile de postales evangelizadoras busca encasillar esta propuesta por el camino del sermón, y así asegurar su lugar eterno en la matinés pascuales que ofrece la televisión. 

Risen / Estados Unidos / 2016 / 107 minutos / Apta para todo público / Dirección: Kevin Reynolds / Con: Joseph Fiennes, Tom Felton, Peter Firth, Cliff Curtis.

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21 de junio de 2018 | 21:57
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