opinión

A 40 años del horror, la lucha continúa

A 40 años del horror, la lucha continúa

El Dante, en "la Divina comedia" cuenta que en las puertas del infierno estaba escrito "abandonad toda esperanza, aquellos que entréis". Esta histórica frase bien podría haber servido como encabezado del, tristemente célebre, comunicado número uno del 24 de marzo de 1976. Ese día se daba inicio formal al peor período conocido por nuestra república. Digo formal porque desde mucho antes comenzó a construirse y a poner en marcha la maquinaria del terror. Bandas paramilitares con el aval de un gobierno democrático, ya perpetraban sus crímenes al abrigo de la complicidad estatal. Bajo la excusa del estado de excepción se torturó, violó, asesinó a artistas, pensadores y opositores. En nuestra provincia, se llegó a destituir a un gobernador democrático como Martínez Baca con la complicidad de la mayoría de las fuerzas políticas de ese momento. Nadie, en ese momento, parecía ver que la espiral de violencia y terror llevaría a la pesadilla que se avecinaba. No fueron pocos los sectores políticos, sociales y económicos que no sólo desestimaban lo que sucedía si no que impulsaron, apoyaron y crearon las condiciones para que se produjera lo que inexorablemente pasó. El golpe de estado del 24 de marzo de 1976.

Digo esto, sin ánimo de revanchas de ningún tipo, al contrario, con la intención de que nos sirva de lección para quienes hemos elegido la política como forma de vida. Que no hay gobierno democrático, por malo y nefasto que nos parezca, al que no debamos defender ante las agresiones internas y externas que intenten desestabilizarlo.

Creo que esta es una lección que la hemos aprendido todos, a fuerza de mucho dolor y sufrimiento.

Pertenezco a una generación cuyos padres los llevó a festejar el mundial 78, cuando a pocas cuadras se torturaba, se mataba y se robaban niños, entregándolos como botín de guerra. Soy de la generación que también los acompañó ese 2 de abril del 82 a la plaza a festejar, que llevó chocolates y cartitas a la escuela, para que le enviaran a los soldados, nuestros reales mártires de la democracia. Pero también soy de la generación que pudo ver a sus padres, a sus vecinos y a los amigos de sus padres creer y renacer con Raúl Alfonsín. Fui testigo de como, los que hasta hacía días tenían el poder sobre la vida y la muerte, se sentaban en el banquillo de los acusados y eran condenados. También recuerdo la Plaza de Mayo, llena de gente, con banderas de todos los partidos y a don Antonio Cafiero en el balcón, al lado del presidente, defendiendo la democracia esa semana de mayo.

Por eso hoy, en el ámbito de la democracia por excelencia, no sólo es preciso recordar, sino que también celebrar que nuestros hijos y en muchos casos nietos también, han podido vivir toda su vida en este sistema. Para ellos es lo natural, lo normal. No existe otra posibilidad. Y eso, no es patrimonio de nadie en particular, sino de todo el pueblo argentino.

Es fundamental el ejercicio de la memoria, pero también la verdad y la justicia. Para que nuestros hijos sean mejores que nosotros, para que construyan un país mejor que el que les dejamos.

Y esta memoria no tiene que ser sólo una colección de fechas, ni mucho menos de cifras. Las polémicas por la cantidad de desaparecidos, en la que caen algunos, sólo deja ver las miserias y la pobreza de sus convicciones. Como si una diferencia en el número cambiara en algo los hechos. Cómo si se pudiera contabilizar el horror. Cómo si se pudiera cuantificar el dolor. Eso, señores, lo hacían genocidas como Adolf Eichman, y la genial Hanna Arendt lo catalogó como “la banalidad del mal”.

Hoy es preciso construir más y mejor democracia, y solamente se puede hacer sobre las bases de la memoria, la verdad y la justicia. Por eso celebro que cada vez más y más personas se suman a las marchas del 24. Porque recuerdo, hace un tiempo ya, cuando éramos un puñado acompañando a la gran Beba Becerra. Y en estas marchas debemos estar todos, recordando, pero también celebrando la vida. Reconociendo nuestros errores, sin ningún tipo de beneficio de inventario. Entendiendo que las leyes de Obediencia debida y punto final, fue una claudicación de la política, pero que esto no empaña el hecho de haber tenido a los máximos responsables tras las rejas. Así como el infame indulto, no quita el triunfo que implica ver desfilar por los tribunales a los responsables civiles y militares de las atrocidades que cometieron y de las que fueron cómplices.

Citaba una frase de Dante en el que invitaba a dejar afuera la esperanza. Pero está en la naturaleza de nuestro pueblo, forjado en la tozudez de los inmigrantes, en la fuerza de los desesperados, en la lucha de los oprimidos, la que transformó la tristeza, en ideas, la frustración, en lucha, el enfrentamiento en unión y la resignación en esperanza. Y es nuestra responsabilidad, mantener viva esa esperanza, hacerla crecer y multiplicarla. Más allá de las diferencias circunstanciales, nuestro norte debe estar claro. Más democracia, más derechos, más libertad. Porque a 40 años del horror, la lucha continúa.

Opiniones (6)
25 de junio de 2018 | 13:49
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25 de junio de 2018 | 13:49
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  1. Gustavo Villegas Dip. provincial UCR: SIC: "Creo que esta es una lección que la hemos aprendido todos, a fuerza de mucho dolor y sufrimiento". Esto me dice que usted no tiene idea. Primero porque los que estábamos en blanco, nunca sufrimos nada y los que estaban en la clandestinidad, les pasó lo que ellos mismos esperaban.- Usted... indudablemente repite sin saber lo que otros con intereses creados le dijeron que diga. Un imberbe más.-
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  2. Tiene razón Dante , "...hay que abandonar toda esperanza de aquellos entréis ",en el juego perverso de hablar sin conocer, razón tiene PINKERTON .Sr. Villegas no sea demagogo y dedíquese a otra cosa.
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  3. Sos muy pibe para conocer la verdad, vos te imaginas tener salir de un colegio secundario por alla por el 73, arrastrándonos por la acequia con barro en invierno, por que estos cobardes amenazaron con volar el colegio, simplemente por en 4° año cursaba el hijo de un coronel. Que carajo teníamos que ver nosotros, el resto de los estudiantes, pero estos cobardes actuaban asi, en la clandestinidad total.-
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  4. Villegas: yo vivi esa epoca, era muy muy joven y con toda certeza y mayor conocimiento que usted sobre la misma le puedo decir que USTED NO CARGA LA MAS MINIMA IDEA DE LO QUE FUERON AQUELLOS AÑOS, Su nota esta investida de una parcialidad repugnante que lo certifica, NO SIENTE UN POCO DE VERGUENZA POR SEMEJANTE HIPOCRESIA ?Habla de bandas paramilitares pero no de la terrible barbarie terrorista del comunismo internacional en respuesta de La cual surgen esas bandas paramilitares, esas bandas terroristas estimado, TENIAN EL OBJETO DE IMPONERNOS UNA DICTADURA COMUNISTA A FUERZA DE BALAZOS........ Y usted hipocritamente evita decirlo Tiene conocimiento de los cientos y cientos de muertos a manos de la guerrilla ?, de los asaltos a los bancos , las carceles del pueblo, los asesinatos, las bombas, los atentados de todo tipo que genero la reaccion de la que habla ? USTED ES EL CLASICO POLITICO ESTANDAR MI VIEJO, DEDIQUESE A ENRIQUECERSE A COSTA DEL ESTADO COMO HACEN TODOS LOS DE SU CASTA Y NO HABLES ESTUPIDECES.
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  5. "Mas derechos, mas democracia, mas libertad"...y las obligaciones, para cuando las obligaciones..aquellas de la declaración de las obligaciones y derechos del ciudadano, de la surgiera "después" la declaración de los derechos humanos.- Los que cuentan una parte de la historia (y muy bien contada, felicitaciones por la nota), omiten contar la otra parte de la misma historia, como si todos los que leemos, hubiéramos vivido en Amsterdam o tuviéramos todos 20 años.- Los que hoy ya andamos por los 60 años y vivimos siempre en Mendoza, algo sabemos y algo nos acordamos de la historia y como se vivía, y en rigor de verdad, la inseguridad era mucho menor en aquellos años.- Vivían inseguros y de muerte una pequeña parte de la población, hoy esa misma parte sigue viviendo insegura y debemos agregar a TODO el resto.- Por Dios no se interprete otra cosa que este mero dato, NADIE discute los horrores de aquella época, solo opino que , un poco mas de objetividad y rigor histórico, arrojaría la luz necesaria para hoy juzgar a TODOS los infames asesinos que hoy estan sueltos y sus cómplices, a TODOS los de aquella época y a TODOS los de esta época también.-
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  6. muy bueno.
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