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Necedad por dos

Necedad por dos

Mucho se ha hablado de la herencia recibida, con absoluta justicia. Sin lugar a dudas que el antecesor de Alfredo Cornejo dejó en llamas las arcas provinciales. Francisco "Paco" Pérez no se privó de nada antes de abandonar el Barrio Cívico, pero han pasado más de tres meses desde el inicio de la nueva gestión y más allá de las acciones legales que se consideren pertinentes, no queda otra alternativa que ponerse las botas, enterrarse en el barro primero y tratar de salir de él dĺespués de la manera más entera posible para llegar a tierra firme.

Es indispensable empezar a transitar el camino de la reconstrucción tratando de no cometer los mismos errores, cualquiera sea el ámbito de la gestión pública en que se actúe.

Tras la Vendimia, como sucede año tras año, se produce un punto de inflexión en el gobierno de turno respecto de la discusión salarial y en general, por el comienzo de clases, recae primero sobre el gremio docente que en este 2016 no empezó, precisamente, de la mejor manera . La paritaria se recalentó antes de empezar. Ambas partes, Ejecutivo y gremio, pusieron sobre la mesa un perverso juego de poder difícil de parar, en el que se mezclaron intereses reales y medición de fuerzas sectoriales. Nadie quiere ceder y todos apuestan a ganar la pulseada, cualquier sea el costo.

Mal ejemplo de una y otra parte para un mundo tan particular como es el de la educación de la que, por otra parte, nadie se ocupa seriamente cuando es lo que más necesitamos si pretendemos un mundo mejor. Insultos y agresiones (recordemos lo sucedido durante los festejos vendimiales) de un lado y una cintura política algo floja del otro. Seguramente estas palabras no sonarán a los oídos de las partes como una melodía. No es la intención. Sólo lo es la de trasmitir la necesidad de bajar los decibeles, barajar y dar de nuevo, para poder encontrar un punto medio para el acuerdo.

Gobernar por decreto no es lo más acertado de ninguna manera; tampoco lo es plantar bandera con un estado de movilización permanente. El derecho a reclamar es absolutamente legítimo y nadie lo discute en un marco democrático. Pero este calificativo implica diálogo, apertura y predisposición a modificar posiciones desde ambas partes para conseguir el objetivo. En este caso, buscar una solución con justicia y equidad.

Ni el sector sindical ni el gobierno se pueden dar el lujo de convertir una discusión paritaria, donde están en juego los salarios (bienestar) y también los recursos existentes, en un ring tratando ambas partes de dejar knock out al otro, cuando la sociedad en su mayoría reclama tiempos de racionalidad en las opiniones, en las discusiones y en las decisiones.

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24 de mayo de 2018 | 00:35
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24 de mayo de 2018 | 00:35
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