Deportes
En foco

El Lobo mendocino repite sus errores

En Gimnasia y Esgrima se vuelve a instalar una crisis, no solo deportiva, sino también institucional. Demasiados errores previsibles.

Gimnasia y Esgrima de Mendoza está nuevamente inmerso en una seria crisis futbolística y que por comentarios en redes sociales y entre allegados e hinchas, extienden a lo institucional, puesto que se especula con el alejamiento de su presidente Fernando Porreta.

El breve paso del Lobo por el torneo de la Primera B Nacional con su descenso fue la consecuencia, aparte de lo difícil y complejo del certamen, de los recurrentes errores futbolísticos que comete y desde hace largo tiempo, la dirigencia Mensana. Desde su presidente, Porreta, arribado a la institución no hace mucho tiempo, hasta el resto de los miembros que se ocupan de guiar lo futbolístico, ninguno ha acertado en lo básico; la elección del director técnico y de los jugadores del plantel superior.

Incluso, cuando los resultados deportivos indican por sí solos lo precario de la situación, insisten en el camino elegido y demoran los cambios necesarios para revertir lo mal actuado. Vale como ejemplo lo sucedido en el descenso del año pasado. Eligieron por agradecimiento y por no valorar correctamente el nivel del torneo de la B Nacional, al entrenador que había obtenido dos ascensos de categoría en un año. Obvio que fueron muy importante la tarea y los logros obtenidos por Toti Arias. Pero ello no es condicionante ni mandatorio como para confiarle una responsabilidad mayor.

Algo similar sucedió con los jugadores confirmados y los traídos especialmente para afrontar el gran desafío del torneo de ascenso más importante de la Argentina.

Luego de un primer tramo esperanzador por los resultados obtenidos jugando como locales, pronto empezó un ciclo negativo de mayoría de derrotas y algunos empates, que fue prolongado innecesariamente manteniendo a Arias al frente del equipo. El mix de entrenador inexperto y jugadores sin el nivel suficiente para la categoría dejaron al equipo en precaria situación. Allí se recurre a la elección de Omar Labruna como entrenador, para que con poco tiempo y el plantel existente, consiguiera el milagro de la permanencia. Nuevo error en la elección y descenso conseguido.

Consumada la caída, se insiste con Labruna y se le confía la elección de los nuevos jugadores que serian los encargados, rápidamente, de volver al Lobo a la categoría perdida. Fracaso predecible y resultados negativos seguros, con la consiguiente crisis actual.

Asombra que durante este torneo, varios dirigentes, insistieran en la calidad de los jugadores elegidos y en las bondades de Labruna como entrenador.

La realidad se impuso . Mismo remedio a viejos problemas, iguales malos resultados.

Es justo afirmar que estos mismos dirigentes, entregan pasión, tiempo y recursos propios por el club que aman y que es parte esencial de sus vidas.

Pero no es lo mismo el conocimiento futbolístico, el juego y los resultados, que el amor por el club, la incondicional buena voluntad y la permanente disposición.

Gimnasia puede probar con la incorporación de un manager futbolístico capaz y confiable que cubra el vacío de conducción del fútbol de su propia dirigencia.

No hay muchas más opciones en esta instancia. Y tampoco sobra el tiempo.

El torneo Federal B no es una utopía.

Opiniones (1)
21 de junio de 2018 | 21:04
2
ERROR
21 de junio de 2018 | 21:04
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Estoy viejo y cansado, pero no estupido, y considero NECIO a aquel que teniendo la probable solucion a sus problemas , insiste con nombres, y no CON un ENTRENADOR.-LES HE SUGERIDO A RAMON BAÑOS, no por que sea lindo ,bonito y simpatico, sino porq
    1