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¿Por qué Cornejo "debe" ser el mejor aliado de Vale?

Tras la misión del Subsecretario de Minería en Canadá el gobierno anunció la intención de la empresa brasileña de reactivar. Mientras, no dejan de hablar de la quita de la concesión, pero según los especialistas es una muy mala idea y de avanzar con ella podrían sepultar definitivamente el proyecto de potasio en Malargüe.

¿Por qué Cornejo debe ser el mejor aliado de Vale?

 El subsecretario de Minería Emilio Guiñazú cumplió con la misión que le encomendó Alfredo Cornejo y viajó a Canadá para conversar con inversores que podrían acompañar a Vale en la posible reactivación de Potasio Río Colorado. Si bien inyectó optimismo, en la industria saben que se trata de una misión muy difícil, por lo que no son pocas las voces que hablan de la posible quita de la concesión en 2017. Sin embargo, especialistas señalan lo complicado que puede resultar ese proceso y aseguran que incluso podría sepultar cualquier opción de avanzar con el proyecto en Malargüe.

De acuerdo al artículo 225 del Código de Minería se puede quitar una concesión si después de cuatro años no se registra actividad en una faena minera, situación que de acuerdo a algunos funcionarios se cumpliría en 2017, porque la empresa brasileña Vale detuvo el avance del proyecto en 2013 por cuestiones financieras. A priori parece algo lógico y simple, por lo que varios funcionarios, entre ellos el mismo Guiñazú y el ministro Enrique Vaquié señalaron la posibilidad de estudiar la situación de la concesión en 2017. Sin embargo, quitar la concesión no será fácil.

Según el Código al registrarse cuatro años de inactividad el Gobierno provincial debería avanzar con un emplazamiento a la empresa para presentar un plan de reactivación en seis meses, que es la idea que tienen algunos funcionarios. Pero eso es en la teoría, porque a la hora de la realidad los expertos en este tipo de proceso señalan que antes de eso, el Ejecutivo debe probar que hubo cuatro años de inactividad, ya que en ese caso la empresa puede argumentar que mantuvo la actividad indicando obras, mantenimiento u otros movimientos.

Mina Potasio Río Colorado Vale Nota 4

Sin ir más lejos, en el caso de Vale, la empresa mantiene operarios en el proyecto, lo que ya podría ser -en un tribunal- una muestra de actividad. En ese caso, incluso (y ya judicializando el proceso) Vale podría argumentar jurisprudencia. Para los expertos jurídicos el caso de Electroquímica Mendocina contra el Estado de Mendoza en los '90 sienta un precedente. Era la misma situación, quita por inactividad de la concesión, y la empresa argumentó que durante el período cuestionado hicieron estudios de rocas, lo que la Suprema Corte consideró "trabajo razonable", motivo por el cual le mantuvo la propiedad. "Si la empresa demuestra que trabajó en la instalación de caños ya puede discutir la decisión", señaló un referente de la industria minera mendocina.

Ante las constantes declaraciones en ese sentido, a los encargados de Minería se les hizo saber que lo mejor que pueden hacer es ser aliados de la empresa y no ponerse en la vereda del frente con un discurso que los pueda oponer a Vale, esto porque al tema mencionado se suman otros factores que tienen que ver con lo jurídico y estratégico.

Procesos interminables

Si aún con la empresa argumentando actividad, el Gobierno decidiera avanzar con la quita de la concesión, se iniciaría la judicialización del caso, lo que sería un escenario nefasto para los intereses mendocinos. "Por estatuto este tipo de empresas obliga a los ejecutivos a avanzar por la vía judicial en defensa del patrimonio de la compañía. Vale tiene invertidos por lo menos dos mil millones de dólares en Malargüe y no los va a dejar", dijo un experto en legislación minera.

En ese contexto, la misma fuente indicó que "el Gobierno debe saber que se enfrentaría a una de las dos firmas más grandes a nivel mundial, además de que un proyecto judicializado no se lo podés vender a nadie. Un proceso de ese tipo puede demorar décadas y Potasio Río Colorado estaría paralizado".

Potasio Río Colorado

A ese complicado panorama hipotético se sumaria el lobby que podría hacer Vale, el cual sería claramente en contra de Mendoza en el mundo minero. Sólo con eso nadie se animaría a comprar un proyecto que pelea una firma tan grande, pero potenciado por la mala imagen de la provincia en la industria podría terminar de sepultar el único proyecto minero que tiene licencia social en una de las provincias más antimineras del mundo.

De ahí que los funcionarios estén moderando los discursos y apelando a la posibilidad de reactivar con un socio estratégico y una venta, ya que la sola consideración de avanzar con una quita de la concesión a una empresa que tiene tanto dinero invertido podría convertirse en un lío judicial sin fin. Más preocupante es la situación si se considera, tal como dijo Diario Vox, que la empresa está desligándose de algunos de los derechos que tiene.

Sin embargo, a pesar de esto, la posibilidad de quitar la concesión ya no es una opción tan simple. En el Gobierno provincial, en efecto, hay preocupación por lo que pueda ocurrir ya que, según los pronósticos de los expertos legales, no son muchas las alternativas para reactivar un proyecto que, de ser una bendición, se convirtió en un verdadero dolor de cabeza.

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22 de mayo de 2018 | 07:45
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