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Me casé con un boludo: el amor es una nube de pedo

La comedia romántica protagonizada por Adrián Suar y Valeria Bertuccelli, se presenta como una propuesta que oscila entre el relato sobrio y los gags pasados de rosca.

Me casé con un boludo: el amor es una nube de pedo

Cuando hace unos meses comenzó a circular la información de que el tándem creador de Un novio para mi mujer, integrado por el guionista Pablo Solarz, el director Juan Taratuto, y los protagonistas Adrián Suar y Valeria Bertuccelli; se habían reunido para filmar una nueva comedia juntos, muchos presagiaron un éxito comercial acompañado por calurosos elogios de la crítica. Ahora, ya estrenada la película, con un recibimiento tibiamente favorable por parte de la prensa, cabe la duda sobre los verdaderos logros de esta apuesta que seguramente será una de las protagonistas de la taquilla de este fin de semana.

Antes de ingresar a la sala, el film se cruza con el primer prejuicio en su contra: su título. Me casé con un boludo nos hace suponer de antemano, que estamos frente a una comedia romántica de intenciones poco sutiles. La historia que desarrolla tiene un punto de partida sencillo y eficaz. Fabián Brando (Adrián Suar), es el prototipo de astro de cine guiado por un caricaturizado exceso de ego. Florencia Córmik (Valeria Bertuccelli), es una actriz de dudoso talento que accede a protagonizar una película con Brando por ser la amante del director. En medio de la marea de exigencias y emociones del rodaje, la dupla se enamora y rápidamente se casa. Muy pronto, Florencia descubre que en realidad fue cautivada por el personaje que interpretó su pareja, y se siente decepcionada por un hombre al que considera "un pelotudo irrecuperable". Fabián escucha tras una pared la catarsis de su mujer, y apremiado por la situación pone un plan en marcha: contactar al guionista de la película que hicieron juntos y pedirle que le arme un personaje para reconquistar a su amor.

Me casé con un boludo nota 1

Me casé con un boludo es ante todo una propuesta oscilante. Con algunos momentos en que el relato cobra cierta sensibilidad, gracias a la química y confidencia entre los protagonistas; mezclados con otros repletos de gags que aparecen de un modo forzado en plan "hay que arrancarle un par de carcajadas a la platea". Para sorpresa de muchos, el primer tramo de la historia está dominado por un tono de sobriedad y contención. Allí es cuando los protagonistas se muestran más convincentes, y por ende los esporádicos giros de humor resultan más eficaces. Luego el asunto intenta cobrar un ritmo vertiginoso, y allí la trama cobra un rumbo automatizado. Los personajes secundarios, que tanto suelen aportarle a toda comedia, aquí aparecen sólo para adornar una que otra escena y jamás llegan a cobrar entidad propia. A su vez, la gran comediante Valeria Bertuccelli cae en una vorágine de acciones y gestos pasados de rosca. Algo no termina de encajar entre un bloque y otro. Pareciera que a mitad de camino, el guionista hubiera dado un brusco volantazo para salir de la ternura inicial, hacia un resolución que intenta combinar "gracia" y "mensaje".

Me casé con un boludo nota

En esa curva sobrecargada que ensaya Me casé con un boludo, hay espacio para una escena con múltiples cameos, en la que desfilan íconos de variada calaña como Gonzalo Heredia, Nicolás Vázquez, Luciano Castro, Lali Espósito, Mariana Fabbiani, Julieta Díaz, la "Bruja" Verón y Vicky Xipolitakis. En ese momento, la aparición de Vicentico y Griselda Siciliani, parejas verdaderas de Bertuccelli y Suar, termina por saturar todo intento de guiño sobre el mundo de la farándula.

A modo de reflexión, el film de Juan Taratuto pone de manera explícita en boca de algunos de sus personajes, que el amor es una suerte de puesta en escena en la que todos jugamos un personaje. Sabemos que toda relación perdurable depende de mucho más que un puñado de convenciones de comedia romántica. Pero en esa fase inicial de enamoramiento, de la que esta película no pretende despegarse, muchas veces decimos lo que el otro quiere escuchar y simplemente anhelamos alguien que nos contenga. Lo que postula Me casé con un boludo es que el amor es una nube de pedo. Estamos seguros de que no es así. Pero tampoco queremos pagar una entrada para que nos demuestren lo contrario.

Me casé con un boludo / Argentina / 2016 / 110 minutos / Apta para todo público / Dirección: Juan Taratuto / Con: Adrián Suar, Valeria Bertuccelli, Norman Briski, Gerardo Romano, María Alché, Alan Sabbagh y Analía Couceyro.

Opiniones (2)
21 de junio de 2018 | 15:59
3
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21 de junio de 2018 | 15:59
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  1. parece que alguien leyó la crítica de LA NACION
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  2. El título es muy creativo .
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