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El frustrado deseo de Occidente de "liberar" Oriente Medio

El frustrado deseo de Occidente de liberar Oriente Medio

 Cuando el General De Gaulle se dirigió a Oriente Medio en abril de 1941, escribió la célebre frase: "hacia el Oriente complicado, volé con ideas simples". Todos lo hicieron. Napoleón iba a "liberar" El Cairo, Bush y Blair fueron a "liberar" Irak; y Obama, en pocas palabras, va a "liberar" Siria.

Un magnífico libro escrito por el historiador de la Academia militar francesa de Saint Cyr Herni de Wailly, Invasion Syria 1941, acaba de ser publicado por primera vez en inglés - y en qué momento. A medida que aumentan actualmente las bajas tipo Stalingrado en la guerra civil de Siria, he aquí la historia de cómo los franceses - y los británicos - pensaron que podían crear un Líbano y una Siria “modernas” separándolas por una la frontera de lo que entonces era Palestina y haciéndose cargo del Levante, sustituyendo a 35.000 soldados desmoralizados del régimen de Vichy que habían sido forzados desde el verano de 1940 a servir al régimen colaboracionista pro-alemán del mariscal Pétain.

Resultó bastante diferente, pero algunas cosas nunca cambian a los ojos de los occidentales. Así escribía, por ejemplo, el general de Vichy, Tony Albord sobre los soldados locales alawitas y libaneses a su mando - los alawitas, por supuesto, son la misma secta chií a la que pertenece el actual presidente Bashar al-Assad de Siria: "El soldado alawí es capaz", escribió Albord ", el sirio es sencillo y disciplinado, pero anti-autoridad, se molesta fácilmente y sin cultura. Su espíritu marcial es limitado. Los libaneses son mercenarios concienzudos, civiles vestidos con uniforme militar. Las clases medias libanesas y sirias no tienen estima por el ejército; sus hijos deben ser abogados ".

Y así debe ser todavía. Pero en 1941, las cosas le fueron muy mal al pequeño ejército de la Francia Libre de De Gaulle. El "Ejército del Levante" – que oficialmente luchaba por la Francia de Vichy - no se rindió. Ansioso por evitar la vergüenza del colapso militar francesa antes de la Wehrmacht nazi en abril y mayo de 1940, luchó con gran valentía contra el desarrapado ejército De Gaulle y los australianos y británicos que les acompañaban.

Los soldados australianos y los de Vichy odiaban por igual a los hombres de De Gaulle, y los británicos también desconfiaban de la Francia Libre. Casi todas las fuerzas de Vichy - invitadas a unirse a las fuerzas de De Gaulle para salvar "el honor de Francia" - prefirieron ser repatriados a su país medio ocupado, muchos de ellos en un barco donde desplegaron una gran pancarta: "Vive Pétain".

Por primera vez, tenemos esta triste historia escrita no sólo desde el punto de vista de los británicos, sino a partir de archivos franceses de Vichy, y nos enteramos de que de los 37.000 hombres que luchaban por Vichy, 32.380 optaron por regresar a la Francia de Petain, y 5.848 se unieron a la Francia Libre - pero 66 por ciento de ellos eran soldados africanos que no tenían interés en la guerra europea. Y entre los franceses que se unieron a De Gaulle, "muchos estaban casados ​​con mujeres cristianas libanesas y habían creado familias locales que no podían abandonar". Sorprendentemente, más de un centenar de franceses libres abandonaron a De Gaulle y volvieron de contrabando a Francia – que estaba ocupada en buena parte por los nazis - junto con sus compañeros de Vichy.

Y ahora, una notable coincidencia. Mientras leía el libro de De Wailly, recibí una llamada del artista británico Tom Young - el mismo pintor cuyos esfuerzos para salvar la “Casa Rosa” otomana de Beirut fueron relatados en esta columna hace dos meses - que me dijo que ahora esta tratando de preservar la magnífica Casa Boustani de 1873 en el barrio cristiano de Beirut. Fue construido por un banquero libanés, Salim el-Boustan, cuya esposa Adele - propietaria de uno de los primeros pianos en el Líbano (que aún sobrevive) - tuvo seis hijos, uno de ellos una hermosa hija llamada Georgette.

De vuelta una vez más a la invasión aliada de 1941 del Líbano. Entre las fuerzas británicas estaba el sargento mayor Frank Armour, que luchaba casi con toda seguridad en un comando escocés cuando fue herido gravemente en las primeras etapas del ataque. Él y sus compañeros oficiales llegaron al "liberado" Beirut y fueron acomodados en los dos pisos superiores de la casa de Salim Boustani, y la semana pasada me pasee por sus habitaciones, con sus hermosas ventanas de dintel italiano y vistas sobre el Mediterráneo, un jardín de olivos espectacular y una plantación de plataneros al lado.

Pero al igual que los soldados franceses que se casaron con mujeres libanesas y decidieron quedarse en el Líbano, Frank Armour - cuyo padre era escocés y su madre rusa - se enamoró apasionadamente de la bellisima Georgette, se casó con ella, y siguió viviendo en la mansión otomana el resto de su vida. Detrás del jardín hay una tumba fenicia.

Frank murió poco después, mientras la guerra civil seguía haciendo estragos alrededor de la casa, y Georgette hace menos de una década.

La casa fue vendida a un kuwaití y luego a un sirio, Nader Kalai, CEO de la compañía de teléfonos móviles Syriatel, y un colega - lo adivinaron – de Bashar al-Assad.

Pero hay que tener cuidado en Oriente Medio. Bashar ha aceptado el apoyo militar ruso y puede sobrevivir. El general Dentz, el comandante de Vichy en el Líbano, se vio obligado a permitir que la Luftwaffe alemana se abasteciese de combustible en los aeropuertos franceses en el Líbano y Siria - en Aleppo, justo al lado del aeropuerto que los rebeldes del frente al-Nusrah bombardean cada día -, y a entregar las armas a pro-nazis en Irak; fue condenado a muerte por los tribunales de De Gaulle en 1944. Un oficial de Saint Cyr y convencido antinazi, trató de defender el "honor de Francia", pero como soldado obedeció al Mariscal Pétain y sólo De Gaulle lo salvó de la ejecución . El ejército de Dentz luchó tan eficazmente contra los aliados que sus hazañas han sido hasta ahora borradas en gran parte de las historias de aquel periodo de Francia, Gran Bretaña - y Australia.

Dentz no se enfrentó al pelotón de fusilamiento, pero murió una muerte lenta, provocada intencionadamente por una nación que lo encarceló en celdas húmedas, congeladas, chorreando agua. El 22 de noviembre de 1955, escribió en su diario: "Se han llevado mi abrigo y la bufanda ... Estoy escribiendo con la mente y el cuerpo absolutamente agarrotadas”. Y el 13 de diciembre: "Las paredes se están convirtiendo en pequeñas cascadas ... el mejor momento es cuando uno se va a la cama ... y, durante unas horas, lo olvida todo". Fueron sus últimas palabras.

Pétain compartió el destino de Dentz. De Gaulle se convirtió en presidente de Francia. Assad sigue siendo presidente de Siria. Es mejor ser un pequeño soldado, supongo, como Frank Armour. También él llegó al complicado Oriente. Seguramente no con ideas simples. Creo que se enamoró del lugar.

(*) Robert Fisk. Veterano corresponsal del diario británico The Independent en Oriente Medio y autor de varios libros sobre la región. Fuente: http://www.counterpunch.org/2016/03/07/the-wests-flawed-desire-to-liberate-the-middle-east. Traducción:Enrique García. Publicado por SinPermiso.info 

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19 de junio de 2018 | 17:36
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