opinión

La dimensión global del fenómeno Trump

Que Trump gane las primarias del Partido Republicano es posible y que triunfe en las presidenciales improbable pero no imposible.

La dimensión global del fenómeno Trump

 Sondeos difundidos la semana pasada muestran que si su adversario fuera Sanders -el candidato demócrata menos probable- Trump quedaría 12 puntos por debajo. Si en cambio tuviera que competir con Hillary -la candidata probable de su partido- esa diferencia se reduce a sólo 8. 

Faltan ocho meses para que se vote en noviembre y hasta entonces muchas cosas pueden suceder, ya sea a favor o en contra del potencial candidato republicano. 

Que Trump sea el próximo Presidente de los EE.UU. es improbable pero no imposible. 

El hecho que cuatro cada cinco votantes de las minorías afro e hispana lo rechacen, hacen difícil que gane. Sólo con un vuelco masivo a su favor de los votantes blancos con educación media y baja, puede compensar esta resistencia. 

En este segmento ya está ganando Trump, pero para llegar a la Presidencia necesitará que lo voten entre dos tercios y tres cuarto del mismo y ello no resulta fácil. 

El problema de Hillary es que resulta al mismo tiempo la candida de la sensatez y de lo conocido, en una sociedad que reclama renovación política y ello explica el fenómeno de Sanders. Pero en política exterior es claro que quienes votan por Trump, lo hacen por una línea agresiva, como la expresada por el empresario. Como está sucediendo en Europa, el populismo estadounidense toma un carácter nacionalista y contrario a la inmigración y esto parece representar el pre-candidato republicano.

Los simpatizantes de Trump en la política europea son Putin y Le Pen, viéndolo con temor las fuerzas políticas tradicionales de centro-derecha y centro-izquierda. 

Las fuerzas nacionalistas y anti-europeas, como es el UKIP en el Reino Unido, ven con simpatía al empresario, quien para su país presenta un ideario que tiene puntos de coincidencia con el del populismo europeo. 

La reciente cumbre de la UE que ha tenido lugar en Bruselas muestra que el pensamiento del nacionalismo xenófobo, contrario a la inmigración y la unidad europea, se va introduciendo en los moderados que están gobernando. 

El Ministro de Economía de Merkel (Gabriel) ha advertido sobre el riesgo que implica para la paz mundial la llegada de Trump a la Presidencia en los EE.UU. Pero lo hace cuando ella se encuentra en el piso de la popularidad desde que llegó al poder hace más de una década y cuando ha tenido que retroceder en la política de puertas abiertas con los refugiados, que intentó en el segundo semestre del año pasado. Trump ha citado elogiosamente a Mussolini y ha cruzado elogios tanto con Putin como con Marie Le Pen. 

El crecimiento al mismo tiempo del populismo nacionalista anti-inmigración en los EE.UU. y Europa, proyecta riesgos para la estabilidad global.

Pasando al Asia, el fenómeno Trump también es observado con preocupación y coincide con el resurgimiento del nacionalismo asiático. 

El rol de EE.UU. en la seguridad del continente sige siendo importante, como lo muestran las grandes maniobras militares que realiza esta semana con Corea del Sur, de las que participan 315.000 hombres de los dos países en un intento de respuesta a las crecientes amenazas de Corea del Norte en el campo nuclear y misilístico. 

Un EE.UU. más nacionalista en política exterior puede preocupar a China y al mismo tiempo también tranquilizar a los aliados estratégicos de Washington en la región. 

El surgimiento de Trump en EE.UU. se da cuanto los gobiernos de China, Japón, Corea del Sur y Taiwán, durante el segundo mandato de Obama, muestran una línea más nacionalista que sus predecesores y los conflictos por la soberanía sobre los espacios marítimos escalan en los mares del sur y el este de China.

Respecto a Medio Oriente, con Trump gobernando en los EE.UU. la caída en la dependencia del petróleo de la región no cambiará, pero la preocupación por la amenaza terrorista puede aumentar. 

Con Obama, pese a su discurso favorable a la protección del medio ambiente, se autorizó la explotación de petróleo en Alaska y la exploración de hidrocarburos en el Ártico. 

Como consecuencia de esta política, en un lustro EE.UU. pasó de ser el primer importador a exportador de petróleo. Esta política no cambia con Trump, sino que posiblemente se acentúa. Con él en la Casa Blanca, el interés estratégico por el petróleo de Medio Oriente seguirá cayendo. Pero la preocupación por el terrorismo fundamentalista islámico, representado por el EI y otras organizaciones, puede llevar a mayores intervenciones militares estadounidenses.

En África, con Trump en la Presidencia pueden no haber grandes cambios, pero sí lo habrá en la relación con América Latina. 

En los países del norte y el centro de Africa, donde la presencia terrorista es mayor, puede preverse que acciones como el bombardeo con dronnes realizado en la segunda semana de marzo por los EE.UU. en Somalia que dio muerte a 150 miembros de una milicia afiliada al Qaeda, van a intensificarse. 

Lo mismo sucederá con la posible intervención de la OTAN en Libia, que seguramente Trump impulsará, pero que posiblemente encuentre ya iniciada si llega a la Presidencia. 

Con América Latina, la relación empeorará mucho. El Presidente mexicano (Peña Nieto) y dos ex presidentes (Calderón y Fox), este mes han comparado a Trump con Hitler y Mussolini. Trump avanzará con una política anti-inmigratoria que va a generar fuertes tensiones en el tercio de América Latina que está al norte del canal de Panamá y el Caribe. En las últimas tres elecciones presidenciales de los EE.UU. que fueron medidas en encuestas globales, aproximadamente 20% ha votado por los republicanos y 80% por los demócratas. Si Trump fuera candidato ahora, la preferencia global por Hillary sería aún mayor que en las elecciones anteriores.

En conclusión: Trump expresa al populismo nacionalista anti-inmigración en los EE.UU., siendo hoy un candidato posible para ganar las primarias del Partido Republicano e improbable pero no imposible para llegar a la Presidencia; su ascenso coincide con el crecimiento del populismo xenófobo anti-ue que se da en Europa, evidenciando una tendencia ideológica común en el mundo occidental, acentuada por la amenaza terrorista; el fenómeno preocupa en Asia, donde hay un resurgimiento del nacionalismo territorial y EE.UU. tiene compromisos militares con Japón, Corea del Sur y Taiwán para neutralizar a China en el plano estratégico; en Medio Oriente, si Trump llegara al poder avanzaría en la política de independencia energética iniciada por Obama, pero podría involucrarse más en las acciones contra el terrorismo y otro tanto sucedería con el Africa, mientras que con América Latina las relaciones serian francamente malas, dada su política anti-inmigración, cuando dos cada tres inmigrantes en los EE.UU. provienen de dicha región. 

Opiniones (2)
25 de mayo de 2018 | 02:39
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25 de mayo de 2018 | 02:39
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  1. Que decepcion que Politicos como este Sr. Rosendo Fraga , que supongo debe ser viajado e instruido , no se anime a decir lo que sabe y observa. Estoy harto de estos chantas ,realmente . Que bien se vive en el exterior cuando uno se despega de estos personajes .
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  2. que pena que los culpables sean Hitler, Mussolini y Trump .No? . Ningun Politico de America Latina o Medios Masivos se animan a decir lo que realmente es América Latina ? . Y si se intentara poner el timón en la direccion correcta ? .
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