opinión

Hacia un concepto teológico de la homosexualidad

Hacia un concepto teológico de la homosexualidad

El tema de la homosexualidad en Chile es nuevo. Tiene una década; a lo más, dos. Pero el fenómeno es antiguo, tal vez tanto, tal vez no, como su censura. La censura religiosa ha sido cruel a su propósito. Por esto la mera frase del Papa Francisco “quién soy yo para juzgar a los gay”, ha sido liberadora.

Por cierto, el levantamiento del tema en Chile ha sido incómodo para las generaciones mayores. También en otras partes del mundo hay inquietud. En algunas iglesias protestantes se ha aceptado que ministros del culto tengan una pareja homosexual. Pero en otras ha habido reacciones furiosas al respecto, y en contra de la posibilidad de legalización de uniones y matrimonios homosexuales.

En el campo católico se experimentan las mismas tensiones. Las iglesias de los países desarrollados esperaban que en el Sínodo sobre la Familia se diera algún tipo de reconocimiento a las parejas homosexuales. Pero las iglesias de África, según se dice, no quisieron oír hablar del tema. El texto final parece recoger esta posición. El Catecismo de la Iglesia Católica, por su parte, frena en seco esta posibilidad. No considera que la homosexualidad sea una perversión, pero la trata como una inclinación “objetivamente desordenada” (Catecismo, 2357). Las personas homosexuales deben vivir su condición con resignación religiosa.

Con todo, los católicos aperturistas creen ver en el documento del Sínodo algo como una fisura en el muro. El Sínodo pide respeto por la dignidad de las personas homosexuales. Pero, además, demanda “una atención específica al acompañamiento de las familias en las que viven personas con tendencia homosexual” (76). ¿Quiénes? ¿Hijos e hijas homosexuales? Pensamos que sí, obvio. No es obvio, en cambio, pero tampoco el texto lo excluye, que la indicación se aplique a posibles padres homosexuales. ¿Ha sido esta una redacción descuidada o deliberadamente ambigua?

Los moralistas de avanzada, además, hacen notar que el Sínodo no ha hecho una condena explícita de los “actos homosexuales”, como lo hace enérgicamente el Catecismo. En fin, el Papa tendrá que decir una palabra sobre este tema, el más importante para la Iglesia de EE.UU. y para muchos europeos. En el curso de 2016 debiera salir a la luz una exhortación apostólica con la cual Francisco dará una palabra orientadora final sobre estas materias de moral familiar, matrimonial y sexual.

Tenemos ante los ojos una situación poco frecuente. He aquí una cuestión que estaba cerrada a la discusión, que luego el Papa la ha abierto, pero que el mismo Francisco tendrá que cerrar dentro de poco. La Iglesia tiene por delante la obligación de pensar, iluminada por su fe, una realidad humana que, habiendo sido cruelmente soterrada por generaciones, ha emergido en nuestra época con una lucha por abrirse un espacio al interior de una cultura que le ha sido contraria; como un reclamo de amor y de justicia que merece ser conocido a fondo, y permitírsele abrirnos el corazón, modificar nuestras actitudes y perfeccionar los criterios para hacer de este reclamo un reclamo propio.

Me permito aquí una reflexión teológica, pues hemos de desmontar un maltrato antiguo e injusto que tiene un aspecto religioso. La teología, a propósito del tema de la homosexualidad, tiene que ofrecer argumentaciones que actualicen del modo más humanizador posible la revelación de Dios ocurrida en Cristo, el paradigma de humanidad de los cristianos (Gaudium et spes, 22). ¿Qué dice la teología de las personas homosexuales mismas, independientemente de sus actos? ¿Qué son? ¿Las pensó Dios así?

Se hace necesario, pues, relacionar las argumentaciones magisteriales sobre la revelación, que se han desarrollado durante dos mil años, con las argumentaciones científicas contemporáneas, pues en los dos tipos de argumentación hay razones y hay convicciones que, en tanto correctas, la Iglesia debe considerar que vienen de Dios mismo. La Iglesia, por creer en el Creador de la humanidad, está obligada a hacer suyas la ciencia y las convicciones éticas de la cultura en la que ella cumple su misión, cuando se puede comprobar que estos logros hacen más feliz la vida humana. Si Dios no quiere otra cosa que el triunfo de la humanidad sobre sí misma, sería absurdo que la Iglesia se opusiera a su voluntad.

Un amigo homosexual me dice: “¿Cómo Dios ha podido darles a las personas homosexuales la condición, pero negarles su ejercicio?”. La pregunta es difícil porque la misma Iglesia sabe y enseña que lo único que realmente arruina a las personas es el egoísmo y la indiferencia ante el sufrimiento del prójimo.

El caso es que las ciencias arrojan resultados importantes. Hoy se nos dice que la homosexualidad no es una perversión. Nadie elige ser homosexual. Se llega a serlo por razones biológicas (carga genética) y/o por razones biográficas (la historia personal). La homosexualidad es una realidad premoral. Se es libre en cuanto al modo de vivir la homosexualidad, pero no en cuanto a serlo o no. Otro resultado científico importante es que, según lo sostiene la Organización Mundial de la Salud (1990), no se trataría tampoco de una patología, sino de una variante de la sexualidad humana. Por de pronto, los esfuerzos médicos por sanarla han sido funestos.

Dicho en términos duros: si los homosexuales son inocentes de su condición, esta es un “pecado” de Dios. Dicho en términos blandos: Dios es el responsable de la sexualidad humana en todas sus versiones y, si nos cuesta entender cómo, debemos esforzarnos otra vez por entrar en el misterio del amor de Dios. La homosexualidad es obra de Dios. No es creación humana. Las personas homosexuales son criaturas de Dios, de su amor y, por tanto, lo único que pudiera frustrar su existencia es que no amen a su prójimo como Dios las ama a ellas. La persona homosexual es un “don” de Dios para ella misma, pero también un “don” para los demás, ya que es inherente al don donarse y no restarse egoístamente a los otros.

Desembocamos así en dos preguntas: ¿qué debe hacer una persona homosexual para amarse a sí misma como Dios la ama? Este es todo un programa de vida. Lo es también, y con igual importancia, para las personas heterosexuales. Segunda pregunta: ¿cómo una persona homosexual puede ser un don para los demás? Este es el punto teológicamente más difícil. Un amigo homosexual me dice: “¿Cómo Dios ha podido darles a las personas homosexuales la condición, pero negarles su ejercicio?”. La pregunta es difícil porque la misma Iglesia sabe y enseña que lo único que realmente arruina a las personas es el egoísmo y la indiferencia ante el sufrimiento del prójimo.

Fuente: El Mostrador

Opiniones (11)
23 de julio de 2018 | 13:00
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23 de julio de 2018 | 13:00
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  1. Respeto todas las opiniones, y más aún a los homosexuales, porque están haciendo uso de su libertad personal y de su cuerpo. De toda manera opino que no es algo normal, y mucho menos una intervención Divina. Dios mandó: creced y multiplicaos, eso no se consigue con el sexo anal. ¿ alguien ha visto o ha leído sobre animales homosexuales ? Muy distinto es cuando se trata de una pareja de distintos sexos. Pueden tener hijos de la única forma posible, y un placer extra con el sexo anal y oral
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  2. Tahote, la homosexualidad no es natural porque utiliza mal el cuerpo celular. El ano no es una vagina. Si es una opción. Si Dios es orden celular, cada célula cumple una función, por lo tanto no puede ser creada por Dios. El sexo no convencional es usar las células para lo que no son y eso estresa y el estrés enferma. Cualquiera puede decidir ser homosexual si su mente esa en disonancia con sus células.
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  3. Algunas preguntas básicas: ¿La homosexualidad es algo natural al ser humano? ¿La homosexualidad es una opción? ¿La homosexualidad fue creada por Dios? ¿El sexo no convencional (por llamarlo de alguna manera) es correcto desde lo biológico y desde la salud? ¿Si la homosexualidad no es una opción puede ser condenable? ¿Si es una opción entonces cualquiera puede de pronto decidir ser homosexual? Y podría seguir... Mientras no responsamos estas preguntas (y otras) básicas seguiremos hipócritamente discutiendo un tema que no nos animamos a resolver.
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  4. Elidaldo, su explicación no deja dudas de nada!!!Estoy totalmente de acuerdo con Ud... A tu pregunta celinita, es lo mismo que cuando en una familia llega un niño con síndrome de down, hay que educarlo, alimentarlo, vestirlo, quererlo y atenderlo...el homosexual, por más que tenga inclinaciones perversas no vas a aceptar los desvios... El gordito de la nota, con cara de muy querendon, quiere traer este tema ya vapuleado e introducirlo como algo natural, para justificarse o justificar sabe Dios a quien!!!
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  5. Celinita, no podés opinar tan livianamente, al menos desde mi punto de vista. Podes opinar, pero no sabés si los que aquí escriben tienen o no un familiar homosexual lo cual no cambiaría en nada la naturaleza de las cosas.
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  6. elidaldo excelente descripción medica universal la primera parte. Los homo se pasaron los libros de medicina por el cul..La primera pregunta es: pensas que el cul es una vagina? de ahi sigamos hablando o no.Esta todo dicho. Es una perversión. La otra característica es que son psicopatías y pedofilos. Lamentablemente los curas pedofilos son homosexuales infiltrados en la iglesia.Si el papa decide no juzgarlos allá el pero si es un juicio que el ano no es una vagina.El verdadero amor no te hace hacer mal uso del cuerpo. La homosexualidad pertenece al mundo de la alienacion de las mentes, el de las locas fantasias.
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  7. A todos los retrogrados que pululan...que pasaria si tuvieran un hijito/a homosexual? un sobrino/a? un hermano/a? Joder siglo 21 y discutiendo estas cosas...
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  8. Creer que porque Dios creó a los maracos su comportamiento está bien es no haber estudiado teología. Para su propio plan Dios creó a los santos y a los degenerados también. Proverbios 16:4 "Todas las cosas ha hecho el SEÑOR por sí mismo, y aun al impío para el día malo." Más claro echale agua.
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  9. Deseo realizar un comentario desde el punto de vista de la razon más que de la fe, ya que quién no tiene la fe católica lo que diga la Iglesia es como si le hablaran en un idioma desconocido. En mi opinión no es completamente cierto que no sea una perversion ya que la RAE en su 2º acepción para la palabra pervertir dice: 2. tr. Perturbar el orden o estado de las cosas. Entiendo que con el acro carnal homosexual está perturbando el orden natural del cuerpo humano ya que el ano está preparado o diseñado o viene así de "fabrica" para expeler los desechos organicos de las personas y animales y no para que le sean introducidos objetos, y sí está medicamente comprobado que el introducir el pene en el ano produce micro desgarraduras que demoran en cerrar y más aun con el uso cotidiano. Este acto es puerta de entrada de otras enfermedades ya que aunque en el acto se utilice profilactico al ser una zona "sucia" por su misma función natural estan permanentemente expuesta esos microdesgarros a que ingresen por allí germenes y bacterias. Por otro lado también quisiera dar mi opinión desde el punto de vista religioso, a pesar de lo dicho anteriormente al respecto. La homosexualidad,en mi opinión, no es obra de Dios, en todo caso es permisión de Dios del mal uso de la libertad, que es un don que se nos ha dado pricipalmente para elegir el bién, no cualquir cosa. Cuando elijo el mal objetivo es porque en el fondo creo que eso para mi es un bien subjetivo o me va a traer un bien, por ej.: si elijo robar o matar creo que con eso voy a conseguir un bien para mi como puede ser en el caso del robo, dinero para comprar algo que anhelo, etc. Además en las Sagradas Escrituras, libro de fe para los cristianos de cualquier confesión y ,el antiguo testamento, tambien de fe para el pueblo judio; San Pablo, en lo que los cristianos consideramos palabra revelada por Dios, describe a algunos que no alcanzaran el reino de los cielos y entre ellos menciona a los que cambiaron el uso natural por el uso contrario de la carne. Es por ello que ni el Santo Padre Francisco ni ningún otro podrá decir que lo blanco es negro y que lo negro es blanco. Lo que sí han hecho es pedir comprensión por ese hermano como dice un antiguo adagio" odiar el pecado pero amar al pecador" que en definitiva es una de las cosas que me ha enseñado Jesús y la Santa Iglesia Católica. Cordiales saludos.
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  10. He visto escribir necedades, estupideces y falsedades (a veces con las mejores intenciones), pero don Costadoat ha sintetizado en pocas líneas tal cantidad que hasta me parece meritorio. Apliquemos sus principios a otros casos. Si yo experimento una fuerte tendencia a la venganza, Dios me hizo así, puedo lícitamente ejercerla y el Papa Francisco debe legalizarla, cambiando de un plumazo una supuesta serie de equivocaciones por parte de la revelación de Dios. Y ni pensar en aquellos homófobos que experimentan la irrefrenable necesidad de asesinar homosexuales... Insostenible.
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