editorial

Contra los vampiros, hacen falta políticos con sangre

La Ley de Sangre de Mendoza está aprobada desde diciembre de 2013. Sin embargo, no ha sido reglamentada todavía.

La disponibilidad en el sistema sanitario de sangre es fundamental. El Estado y la sociedad, con todos sus componentes, tienen un compromiso con ello que es ineludible. La sangre que se necesita habitualmente frente a casos generalmente de emergencia debe ser, por otra parte, "limpia", apta, lo que equivale a señalar que tiene que estar garantizado que esté libre de contaminantes de cualquier tipo.

Pero eso ya debería ser un acuerdo básico en una sociedad como la nuestra, que la necesita o que la puede necesitar en algún momento.

Lo que resulta insólito y reprobable, es que la ley provincial, aprobada hace dos años, no haya sido reglamentada todavía.

Establece básicamente como principios fundamentales:

 a) Las actividades relacionadas con la sangre humana, sus componentes y derivados, que en el texto de esta Ley se determinan, se declaran de interés jurisdiccional y se regirán por sus disposiciones, siendo sus normas de orden público y de aplicación en todo el territorio de la Provincia; 

b) Se garantiza, sin mediar el lucro, la universalidad, igualdad y eficiencia de la sangre humana, sus componentes y derivados, el respeto de los derechos humanos y del derecho a la salud de receptores y de donantes de sangre, en los términos enunciados en el Art. 1º; 

c) Se adhiere al Plan Nacional de Sangre y a las regulaciones nacionales vigentes, para lograr y mantener la autosuficiencia en sangre, sus componentes y derivados, a través de la donación voluntaria, altruista y habitual; 

d) Los donantes de sangre tienen derecho a ser asistidos de acuerdo con los procedimientos, normas y controles establecidos por la autoridad de aplicación; 

e) Los pacientes receptores de transfusiones de sangre humana, sus componentes y derivados tienen derecho a ser transfundidos con productos que cumplan con las normas y controles establecidos por la autoridad de aplicación; 

f) La sangre, sus componentes y derivados que no hayan sido utilizados antes de su fecha de caducidad, no podrán ser descartados en el lugar donde se encuentren sino que deberán ser obligatoriamente entregados al establecimiento que se designe en la Reglamentación para que se disponga su tratamiento final; 

g) Se prohíbe la intermediación comercial en la obtención, clasificación, preparación, producción, fraccionamiento, conservación, almacenamiento, distribución, suministro, transporte, importación y exportación y toda forma de aprovechamiento de la sangre humana, sus componentes y derivados, con las excepciones que se contemplan en la presente ley y su reglamentación; 

h) En caso de movilización nacional como consecuencia de conflicto bélico, o una catástrofe de cualquier origen, el Poder Ejecutivo Provincial a través de su organismo de aplicación, adherirá al organismo nacional que ejercerá la Dirección Superior centralizada en la materia de esta ley en todo territorio de República Argentina. 

¿Qué se hace con la sangre?

La sangre donada permite obtener distintos componentes para que cada paciente reciba lo que su organismo necesita.

Los componentes de la sangre son cuatro y sus usos más frecuentes son:

- Glóbulos rojos: Cirugías, accidentes, hemorragias, trasplantes, anemias, etc.

- Plaquetas: Leucemia, quimioterapias, cáncer, y grandes hemorragias.

- Plasma: Hemoderivados.

- Crioprecipitados: Coagulopatías -como la hemofilia-.

La sangre es un recurso escaso, que solo se obtiene de un ser humano y que se utiliza para salvar vidas, de hecho las estadísticas indican que 9 de cada 10 personas van a necesitar sangre alguna vez en su vida.

No se reglamentó todavía

Puede entenderse, en todo caso y con esfuerzo -atentos a la calidad del tema- que el gobierno de Francisco Pérez se haya burlado de la situación, atento a que lo hizo con casi todas las cuestiones cruciales para Mendoza y así será recordado.

El trajín de los expedientes no tiene límites en la burocracia provincial:

ley sangre burocracia


Pero no hay explicación de que el "cambio" de orientación política en la provincia no avance al respecto con la fuerza y responsabilidad que se requiere.

Si la ley es reglamentada por el Poder Ejecutivo, terminaremos, todos, de andar rogando que aparezcan donantes frente a casos desesperantes, ya que los hospitales serían abastecidos siempre de sangre en sus bancos y, además, de sangre segura.

A diario somos transmisores de pedidos de donaciones para conocidos o desconocidos cuya situación nos conmueve. Hoy, lo que le pedimos a los políticos "sin sangre" -¿y deberíamos con esto hacer una cadena de llamado solidario también?- es que se activen en defensa de un interés social que, además, le pone freno a intereses oscuros de sectores interesados en lucrar nada menos que con la sangre humana.

Contra los "vampiros"

Si hay algo que queda claro en el texto de la ley aprobada pero no reglamentada aún en Mendoza es que quedan fuera los "vampiros" que puedan pretender lucrar con la extracción y venta de sangre humana. A esos límites puede llegar la desesperación de un familiar cuando requiere ese elemento vital y, también, sectores lucrativos que esperan poder hacer negocios con la desesperación humana.

La ley, que crea un Instituto Transfusional, deja en claro en su capítulo IV que "la donación de sangre o sus componentes es un acto de disposición voluntaria, solidaria y altruista, mediante el cual una persona acepta su extracción para fines exclusivamente médicos, no estando sujeta a remuneración ni cobro alguno, previo cumplimiento de los requisitos exigidos por las normas técnicas que se determinen en la reglamentación de la presente ley".

Para ello, también determina -entre muchas otras cuestiones que representan un claro norte para el sistema sanitario mendocino- que "queda expresamente establecido que la extracción de sangre humana solo podrá efectuarse en Instituciones relacionadas con la Medicina Transfusional legalmente autorizadas y habilitadas por la autoridad de aplicación y/o en colectas móviles definidas en la Reglamentación de la presente ley".

Establece funciones claras para los médicos y profesionales de la salud y cómo debe funcionar el sistema transfusional en detalle. Determina un régimen de funcionamiento y sanciones.

La necesidad de avanzar

Todos los años se necesitan en Mendoza entre 25 y 30 mil donantes de sangre. La aplicación de esta ley, que adhiere a la nacional 22.990, era esperada para mayo de 2014. En marco de 2016 estamos en una situación insólita: con ley y sin reglamentación que permita hacerla cumplir.

Un gran equipo trabajó en la elaboración de la ley. Esto le otorga una legitimidad que pocas veces una norma consigue, viciados por el trabajo de laboratorio político. 

Lo que queda después, es un cambio cultural para que los mendocinos estemos dispuestos a donar sangre. Pero, ¿puede una sociedad plantear un cambio si sus dirigentes no lo están?

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25 de abril de 2018 | 18:26
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