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El gran charco

El gran charco

 El gran charco (fábula).

Elia Ana Bianchi Zizzias (zizziaseducar@gmail.com)

Había una vez, un charco enorme, con aguas claras y variedad de plantas acuáticas . En el fondo, se podían ver piedras de todos colores que brillaban más a la luz de la luna. Pues bien, ese charco era gobernado por un gran Rey Sapo, que vivía adornándose con las más maravillosas algas verdes y transparentes. En su residencia, mitad acuática y mitad terrestre, guardaba una gran cantidad de peces de oro, que eran celosamente guardados por obsecuentes y fieles sapos y ranas. De vez en cuando, el Rey Sapo, vestido con sus mejores galas, reunía a los habitantes del lugar: sapitos, ranas, peces, gusanos, moscas y mosquitos y les repartía pececitos de oro. Todos lo alababan, porque de ese modo podían vivir cómodamente sin trabajar. ¡Era una gran fiesta, que se repetía muy a menudo! El Rey Sapo disfrutaba de esa muchedumbre variopinta que lo alababa sin cesar, Desde lo alto de su cueva , se hinchaba de orgullo a más no poder.

Pero sucedió, que como venían sapos y otros animales de otros charcos vecinos, pronto el gran charco comenzó a secarse, sus aguas claras despedían un olor nauseabundo. Los pececitos de oro también se estaban acabando, entonces el Rey Sapo, llamó a sus súbditos y les ordenó que guardaran todas las cosas valiosas, porque emigrarían a otro Charco.

Advirtiendo que ya no tenían gobierno y que la situación era espantosa, después de largas discusiones, eligieron al Sapo, más práctico, que les prometió un cambio.

Sin embargo, no era tan fácil, había que limpiar el charco, sacar todo el barro y la podredumbre, pedir ayuda para traer más agua, no habrían más pececitos de oro, pero con paciencia, poco a poco, pondrían el charco en condiciones.

Los habitantes se miraron perplejos, algunos enojados. Los escuerzos gordos que eran los que vivían mejor se reunieron, eligieron un representante para hablar con el nuevo Sapo Rey. Su mandato era claro, no querían trabajar, que lo hicieran los otros. Los Gusanos tampoco querían perder su sitio, llegar arrastrándose había resultado fácil. Todos revueltos se salpicaban unos a otros. Ninguno quería admitir la realidad del charco.

Luego de advertir la poca predisposición de todos, el Sapo Rey, les dijo: “Sino cooperamos dejaremos de existir. Han destruido en forma muy egoísta, un charco privilegiado, ahora es el tiempo de trabajar. Este enorme charco no se arregla de un día para otro, nos llevará tiempo, pero valdrá la pena. No más protestas, no más privilegios, yo mismo destruiré la cueva en la que habito el Rey Sapo que se fue y daré el ejemplo trabajando con ustedes”.

Avergonzados los sapos, las ranas, los gusanos, en fin. todos , se miraron unos a otros y se pusieron a trabajar.(No todos, porque algunos prefirieron seguir viviendo en el barro).

Moraleja: Luego de un largo tiempo, el agua clara volvió al charco y…..bueno, la moraleja la completa Ud.

Opiniones (4)
26 de abril de 2018 | 19:14
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26 de abril de 2018 | 19:14
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  1. El charco siempre lo limpiamos los mismos , ni los de arriba ( políticos y poderosos ) ni los de abajo ( planes sociales y gente que vive sin trabajar ) siempre lo limpian los trabajadores
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  2. El charco siempre lo limpiamos los mismos , ni los de arriba ( políticos , gente poderosa y) ni los de abajo
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  3. Hay que ver que quiere limpiar el nuevo rey sapo. A veces los nuevos sapos prometen y no cumplen. Se dedican a decir en un principio todo lo que quieren escuchar los sapos, gusanos, etc. (cuando hay campaña de sapos) y luego de los primeros meses, conscientes del poder que tienen, se transforman en sapos soberbios; pretenden que todo pase por ellos; no se rodean de otros sapos que puedan acompañar y asesorar, pues desconfían que le puedan quitar el poder que legítimamente lograron. Eso sí, empiezan a reformar la constitución de sapos para ser reelegidos (porque son los elegidos del Dios de los sapos ) o viajar a otros charcos (por las dudas que le vaya mal) e incluso muy lejos (el vaticano de sapos) por las dudas. Todos queremos que los charcos se mantengan habitables y predecibles ante las grandes tormentas; y que no dependa de un sapo o de un sapo de otro pozo, la vida en un lugar que es de todos. Sino, seguramente el sapo que promete y no cumple seguramente se transformará en otro sapo igual , pero esta vez adornado con dulce de leche.
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  4. Excelente.
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