opinión

El circo de Trump

El politólogo español de Politikon.es analiza al candidato estadounidense.

El circo de Trump

 Hay días en que cuesta saber si Donald Trump está montando una campaña presidencial, el ejercicio de trolleo de larga duración sostenido más ambicioso de la historia o un elaborado ejemplo de performance art, pero hoy se ha superado.

El jueves Fox News iba a televisar el último debate de candidatos republicanos a la presidencia antes de los caucus de Iowa, con Megyn Kelly como uno de los moderadores. A Donald Trump no le cae bien Megyn Kelly, así que ha exigido a Fox News que la cambien por otro periodista mejor. La cadena se ha negado.

La reacción de Trump: anunciar que no participará en el debate.

Es difícil listar todas las reglas del manual de campañas presidenciales que esta maniobra rompe. Para empezar, un candidato republicano nunca debe ir a la guerra con Fox News. . Un candidato nunca debe ausentarse de un debate permitiendo que todo el mundo le ponga a caldo. Un candidato nunca debe renunciar a dos horas de televisión gratuita antes de los cruciales caucus de Iowa. Un candidato nunca debe parecer un niño malcriado quejándose constantemente sobre lo mal que lo tratan los periodistas.

Da igual, Trump está haciendo exactamente esto. El tipo lleva toda la campaña haciendo cosas que enviarían a cualquier estratega político americano a un hospital psiquiátrico si fueran mencionadas a un candidato convencional; lejos de hundirse, va mejor que nunca en las encuestas. Trump empezó la campaña llamando violadores y asesinos a los inmigrantes mejicanos, pasó a insultar a John McCain, héroe de guerra, siguió diciendo que Megyn Kelly se metía con él porque tenía la regla, pidió prohibir la entrada a musulmanes al país y ha dicho en voz alta que podría matar a un hombre en directo y no perdería apoyos. Sigue líder.

En condiciones normales diría que este número, la enésima astracanada de Trump para dominar el debate durante la campaña, es el principio del fin, le hará perder votos o algo parecido. En vista del largo historial de burradas sin ninguna consecuencia demoscópica para el candidato, casi que lo dejaré estar.

Lo mejor de todo el circo hoy, aparte de las miradas atónitas de todos los expertos y portavoces de campañas rivales al discutir la noticia, ha sido la delirante nota de prensa de Fox News, respondiendo a las acusaciones de sesgo anti-Trump del candidato y su encuesta en Twitter preguntado a sus seguidores sobre si debía ir al debate:

We learned from a secret back channel that the Ayatollah and Putin both intend to treat Donald Trump unfairly when they meet with him if he becomes president — a nefarious source tells us that Trump has his own secret plan to replace the Cabinet with his Twitter followers to see if he should even go to those meetings.

(Traducción libre: hemos descubierto a través de un canal no oficial secreto que el Ayatolah y Putin tienen intención de tratar a Donald Trump injustamente cuando se reunan con él cuando sea presidente – una fuente nefanda nos dice que Trump tiene su propio plan secreto para reemplazar su gabinete con sus seguidores de Twitter para ver si debe ir a esa reunión)

¿Qué sucederá ahora? A saber. Fox News, tras esta pequeña perla, ha parado de contestar a preguntas sobre si reemplazará a Megyn Kelly o no. Trump ha dicho quecontraprogramará el debate con un evento para recaudar fondos a veteranos de guerra. Suceda lo que suceda, vamos a estar toda la semana hablando sobre si Trump está chiflado, es un bromista o un genio. Que supongo que es lo que andaba buscando. Esta es, de lejos, la campaña electoral más extraña que recuerdo haber visto nunca.

Más allá de la anécdota, la ironía de toda la historia es que Trump es, en no poca medida, una creación de Fox News. Molly Ball, en el Atlantic, explicaba hace unos díascomo la extraña irrupción de Sarah Palin en el centro del debate (es un decir) republicano fue en cierto sentido una profecía sobre el advenimiento de Trump. Palin es telegénica, ruidosa y basa todo su discurso a apelar al resentimiento contra las élites, la corrección política y la sensación de una parte significativa del electorado que el país les está dejando atrás. Fox News le dio coba durante meses y meses. El problema de Palin es que pobrecilla es un poco tonta, así que a pesar de su innegable carisma, se quedó sin discurso pronto.

Esto no quiere decir, sin embargo, que sus instintos políticos fueran erróneos. Una parte importante del electorado está cargada de resentimiento contra las élites y la corrección política porque realmente se han quedado atrás. El dinamismo de Estados Unidos, en otra de sus infinitas reinvenciones, ha vuelto a las grandes ciudades, cada vez más diversas, multiculturales y abiertas. En zonas rurales y ciudades pequeñas, fuera de las regiones donde la extracción de recursos naturales sigue siendo viable el crecimiento económico se ha desvanecido, y los puestos de trabajo han emigrado a las zonas urbanas. La espantosa crisis de drogadicción en muchas regiones del país es un síntoma de esta crisis. Aunque la población que vive en estas regiones es relativamente pequeña, tienen toda la razón del mundo de sentirse ignorados y abandonados a su suerte. Palin, en el 2008, encontró una rica veta de descontento, pero sus limitaciones evitaron que pudiera explotarla. Trump, que a pesar de ser un cretino tiene un instinto político tremendo, tras años de preparación (la campaña es cualquier cosa menos improvisada) se lanzó a ocupar ese espacio.

La cuestión es que dentro de las élites a las que criticaba Palin y ahora critica Trump se encuentra el establishment conservador, y en el centro de este, el inmenso poder de Fox News sobre el partido. Ir a la guerra con ellos es parte del plan, de la batalla de Trump contra todo aquel que pueda hacerle sombra. Fox dio voz a Palin y al tea party. Ahora el movimiento político que lanzaron se enfrenta a ellos.

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19 de junio de 2018 | 02:33
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