opinión

El chavismo toma el agua

El modelo bolivariano bajo análisis.

El chavismo toma el agua

 ¿Después de las elecciones de diciembre qué continúa siendo el chavismo? ¿El "Socialismo del Siglo XXI" es un modelo caudillista que reposa, finalmente, en un sistema de renta petrolera, más o menos redistributivo? Entonces, cuando el país conoce una inflación y una penuria sin precedente, el investigador en ciencia política Fabrice Andreani y el periodista Marc Saint-Upéry, hacen para el mensuario francés CQFD (http://cqfd-journal.org/ un análisis sin complacencia sobre la “historia de una farsa de 500 mil millones dólares".


La derrota del chavismo en las elecciones legislativas del 6 de diciembre se inscribe en un contexto de crisis económica y social sin precedentes y de autoritarismo gubernamental creciente. A pesar de una tasa de participación del 75%, la abstención de los sectores populares le costaron al régimen la salida de cerca de 2 millones de votos Multiplicar por dos el score en las grandes ciudades, le permitió a la oposición obtener 112 de 167 escaños (55% de los votos) en la Asamblea Nacional. Este es el efecto-boomerang de un sistema ultra-mayoritario creado el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) pensado para ser eterno. Ahora la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), una coalición de la nueva mayoría, tendrá la oportunidad de reformar la Constitución o de convocar a un referendo para revocar el mandato del presidente Nicolás Maduro.

De acuerdo con los aduladores del régimen, este es víctima de una "guerra económica" operada por "la burguesía" y el "Imperio", con la complicidad de los medios de prensa: sería una nueva versión 2.0. del golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile en 1973. La analogía podría haber tenido sentido durante la crisis política de 2002-2004, cuando las movilizaciones masivas expresaron -sin por tanto agotarse- una confrontación de clase clara. El chavismo, a la vez movimiento popular y coalición inestable alrededor de un caudillo carismático -surgido de un fallido golpe de Estado en 1992 contra el presidente (Carlos Andrés Pérez) responsable de la masacre de miles de manifestantes por el ejército durante la sublevación del "Caracazo" 1992-, enfrentó el intento de golpe de Estado y el lock-out petrolero abiertamente orquestados por Washington. Pero el hundimiento fatal de una burocracia que ha multiplicado, desde 2007, las vejaciones contra los obreros, empleados, campesinos y la mayoría de los indígenas más indomables, no revela ninguna "conspiración".

El círculo vicioso de inflación y escasez que afecta a Venezuela desde hace varios años (1) resulta sobre todo de las prácticas económicas mercantiles -lo que comprende a la nomenklatura bolivariana- en un sistema productor de petróleo que importa todo fuera la energía exterior. Numerosas empresas del sector privado, para adaptarse a los controles de precios y de divisas, sobrefacturan la reventa de bienes importados gracias a los petrodólares otorgados por el Estado, o especulan directamente en los tipos de cambio (2). Algunas retienen sus stocks en previsión de futuros aumentos de precios, y alimentan el contrabando de combustible en el interior de país y en las fronteras dejando bajo el mostrador sus bienes. Cada una de estas operaciones moviliza a una parte de (altos) funcionarios bolivarianos corruptos. Este juego es un "mal menor" frente a los empresarios anti-chavistas, que se reparten los márgenes con las decenas de magnates neo-ricos a la sombra del poder.

En la Venezuela "socialista", el sistema fiscal se ha mantenido severamente regresivo y la tributación de las rentas altas es ridícula si se la compara con la vigente en países "neoliberales" como Colombia o Chile. Los programas sociales en materia de salud, educación, alimentación y vivienda, ahora muy disminuidos, se financiaron a cuenta de los consecutivos (y excepcionales) excedentes presupuestarios debido a los boom petroleros de 2003-2007 y 2009-2011, gestionados de manera completamente opaca. Bajo el golpe de una deuda exponencial desde 2012 -en especial en poder de China- y luego la caída de los precios del crudo desde el año 2014, el nivel de vida de las clases trabajadoras cayó notablemente, luego de una mejora efímera entre 2003 y efímero 2007.

Hoy, casi la mitad de la población activa, incluidos los millones de "chavistas de corazón", se dedica al comercio informal y el contrabando de mercancías y divisas, lo que se supone vendría a alimentar la pretendida "guerra económica". Pero esta estrategia de supervivencia es sólo una versión miserable de lo que ha sido, junto a la extorsión pura y simple, la forma real de la acumulación de capital para la gran mayoría de los dirigentes, sobre todo militares, de las administraciones públicas, y de las empresas nacionalizadas o “mixtas, donde se han violado impunemente los derechos de los trabajadores más o menos igual que en el sector privado. Según los “chavistas crítico” de Marea Socialista (que está afiliado al PSUV), un cuarto de la bagatela de un billón de petrodólares que ingresaron al país durante el período 2003-2013, se han "evaporado", incluso antes de ser contabilizado por el Estado, y otro cuarto "se perdió" en la asignación de divisas

Hasta el mismo Aram Aharonian, fundador de Telesur y partidario del régimen bolivariano, no tiene empacho en describir “una orgía de saqueo los recursos públicos", en donde los gobernantes se han vuelto contra “su” pueblo apelando al aparato coercitivo que, supuestamente, lo iba a proteger de una fantasmal invasión estadounidense. Ya lo habían utilizado en 2014 (sobre todo a la policía) en contra de decenas de miles de estudiantes -tildados de “golpistas”- que se rebelaron contra el autoritarismo político. Desde el verano pasado, bajo el pretexto de la lucha contra el contrabando, y después de la expulsión de miles de migrantes colombianos, las "operaciones de liberación y protección de las personas" (sic) consagraron la “institucionalización” de las redadas policiales-mafiosas a una escala masiva contra los barrios populares, como en las horas más sombrías de los regímenes "neoliberales". Con un ranking en la tasa de equivalente a la de Irak y una tasa de irresolución de más del 95% de los crímenes...

¿La debacle del chavismo abre la vía a una política de venganza ultraliberal de la derecha? Una buena parte del electorado venezolano votó más contra el chavismo que por el vago programa de la MUD, que tenía apenas siete páginas. Los dirigentes y cuadros de esta coalición de partidos pequeños -ninguno de los cuales sólo reúne más del 10% de los votos- tienden a presentare hoy como "socialdemócratas" y dicen que quieren preservar algunas de las "misiones" sociales de Chávez incluso aquellas que durante mucho tiempo han tratado de destruir.

El cóctel híbrido de liberalismo e impulsos socio-compasivos que aboga la MUD, coexiste con los vínculos probados con Álvaro Uribe en Colombia o el Partido Popular de José María Aznar.

Sin embargo, no es creíble gritar que el lobo quiere desmantelar las "adquisiciones" sociales, en gran parte devoradas por la inflación y las incoherencias de la gestión bolivariana, y cuando ahora mismo los "derechos" de los trabajadores han sido vaciados de su contenido. Por ahora, la prioridad de la nueva mayoría es la obtención de una amnistía para los presos políticos y la negociación de los términos de la convivencia. El ejército, por su parte, espera y mira hacia dónde sopla el viento. Su lealtad al PSUV reposa sobre todo en sus privilegios materiales y en los beneficios de las diversas formas de tráfico, estrechamente vigiladas, entre otras, por los servicios de inteligencia bajo control cubano.

Después de la revolución cubana, la izquierda venezolana se debatía entre el aventurerismo insurreccional de su intelectualidad y la cooptación de los sectores culturales y humanitarios del Estado-providencia petro-clientelista. Una parte de esta izquierda ha creído encontrar la solución en la dinámica "nacional-popular" y "participativa" de un proceso constitucional "pacífico, pero armado”, surgido en los años 2002-2004. Otra parte, vinculada principalmente a la izquierda sindical clasista, se ha demarcado en forma rápida, a costa de sufrir hostigamiento y represión.

En nombre de la unidad “antiimperialista”, el culto al jefe, la gestión de las políticas públicas a cargo del ejército, el desaliento del movimiento social en medio de una vertiginosa incompetencia y abismal corrupción, el chavismo ha desacreditado para Venezuela cualquier proyecto coherente llamado socialista, o incluso reformismo social. Las auténticas fuerzas populares surgidas de la matriz bolivariana, probablemente, mañana, harán viables recomposiciones progresistas, pero tendrán que ejercer el “derecho de inventario” sobre esa herencia chavista que ya ocasiona feroces y heridas narcisistas…

Notas de la Redacción de A l´encontre

1) Por primera vez en tres años, el BCV (Banco Central de Venezuela) publicó las cifras de la economía, que corroboraron que el país tiene la inflación más alta del mundo (más del 140% anual) y la peor caída del PIB en América (7,1%). Mientras tanto, la penuria concierne al 70% de los productos básicos en el sector privado (precios regulados) y 95% en el sector público (precios subvencionados.

2) Existen tres tasas de cambio oficiales según el grado de necesidad estimado de los productos importados.

Traducción de Ernesto Herrera – Correspondencia de Prensa

(*) Fabrice Andreani. Profesor e investigador de CERAPS/Universidad de Lille, estudioso de la realidad venezolana en el terreno y bolivariano internacionalista. Junto a Marc Saint-Upéry, periodista y traductor, residió en Quito, Ecuador, autor entre otros ensayos de “El sueño de Bolivar. El desafío de las izquierdas sudamericanas” (Paidós, Barcelona, 2008). Fuente: http://alencontre.org/

Opiniones (0)
22 de agosto de 2018 | 03:22
1
ERROR
22 de agosto de 2018 | 03:22
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"