opinión

Ni resistencia ni condescendencia

Una convocatoria al ejercicio de ciudadanía.

Ni resistencia ni condescendencia

Hace poco más de un mes asumió un nuevo presidente de la Nación elegido a través de las urnas, en estos 32 años de recuperación de la democracia, en que la periodicidad y la alternancia nos fortalecen como ciudadanos.

Con disenso, con aciertos y errores, con acuerdos y desacuerdos, con discusiones de alto voltaje, con distanciamientos con familiares y amigos por diferencia de miradas...pero lo cierto es que seguimos en el camino elegido definitivamente. Para los más jóvenes, algo normal; para los que pintamos canas, un trofeo. Sin embargo, ese levantar la copa de las urnas no ha significado todavía borrar la grieta existente en la sociedad argentina. Por el contrario, parece profundizarse. Triste pero real.

Esto me lleva a una reflexión que se traduce en interrogante. No otra que preguntarme y preguntarles si esa madurez que hemos "re-adquirido" de ir a votar periódicamente, la podremos ir trasladando paulatinamente a nuestra cotidianidad, actitud en la que me incluyo, para aplaudir o disentir democráticamente decisiones del oficialismo de turno. En igual línea, también me pregunto si no es saludable también reconocer errores y enmendarlos en su caso, sin que se califique desde adentro o desde afuera como debilidad sino, por el contrario, como fortaleza.

Hablo de reflexión porque creo que es lo que nos está haciendo falta a la mayoría de los argentinos, dejando de lado la necedad y la confrontación que tanto daño nos sigue haciendo, convirtiéndonos en una sociedad cada vez más virulenta. Necesitamos poner todos un grano de arena en esta tormenta que no cesa, que nos exaspera cada día más, pero por sobre todo que compromete actitudes de futuras generaciones: es lo que les estamos dejando.

Hay una necesidad imperiosa de poder decir libremente estoy o no de acuerdo con tal o cual decisión gubernamental, sin que eso signifique una catástrofe para unos y un beneficio para otros. Es que debemos acostumbrarnos a que no todo está bien o mal sino ver que hay distintas ópticas. Hay grises. Habrán medidas con las que en absoluto estamos de acuerdo y habrá que decirlo con convicción pero sin fanatismos. Simplemente, a modo de ejemplo, no estuve ni estoy de acuerdo con el uso discrecional de los DNU, aunque sé que es una herramienta constitucional. En especial me refiero a la designación (en calidad de lo que fuere) de miembros de la Corte. Otros, en cambio, justifican la medida con distintos argumentos. Esto no me convierte ni nos convierte en enemigos. Pienso que fue un error político y punto y otros analizan la decisión de forma diferente. Ni condescendencia ni resistencia.

Es difícil pero no imposible. Seamos racionales, Tratemos de recuperar la actitud crítica, desterremos conductas erráticas, salgamos del círculo vicioso y enfermizo que nos contamina como sociedad. Esto no significa perder la memoria histórica (algo que reitero como latiguillo); por el contrario, implica fortalecerla.


Opiniones (1)
25 de mayo de 2018 | 01:23
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25 de mayo de 2018 | 01:23
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  1. LA SEÑORA, DONDE MILITA ?
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