Con esta educación y esta economía, es casi imposible

Mendoza necesita unir educación y tecnología a su economía productiva. Es la única forma de que encontremos un nuevo camino de identidad.

Hace ocho años, desde MDZ  pusimos máximo interés en poner el foco y el debate en la educación y en el sistema económico productivo. La educación como instrumento esencial de formación intelectual acorde a los tiempos que vivimos y que posibilita inclusión precisa en el mundo laboral actual y desarrollo y dignidad social. El sistema económico productivo, en un mundo global que está presente -independientemente de si nos gusta o no- requiere una especial y profunda atención para posibilitar la inserción de la provincia en la economía regional y en el mundo.

Educación y economía están íntimamente vinculadas, ambas degradadas en Mendoza y que requieren de todos nosotros atención prioritaria, para que autoridades y los actores directos e interesados, comiencen el camino inevitable para modificar la grave y triste situación en que se encuentra nuestra provincia.

El mundo actual privilegia la sociedad del conocimiento, donde el valor agregado está asentado en la inteligencia. EEUU pudo afrontar la crisis económica y financiera del 2008, donde triunfó Wall Steet, con la invalorable ayuda de la Reserva Federal y las calificadoras de riesgo, entre otros y en detrimento de la mayoría del pueblo estadounidense, gracias al formidable impulso y avance tecnológico, proyectado desde Silicon Valley y Seattle primordialmente. 

Software, inteligencia creativa, innovativa. La mente aportando conocimiento del máximo nivel y agregando valor a los sistemas productivos tradicionales. Como ejemplo, podemos citar el avance tecnológico del agro argentino, ejemplo en muchos lugares del mundo.

La educación moderna debe estar en línea con esta revolución del conocimiento y también de la comunicación. La irrupción de Internet, los teléfonos inteligentes, Twitter, las tabletas, los mails, que hace poco años no existían requieren de un Estado innovador e impulsor de una educación moderna a tono con el nuevo mundo del conocimiento. Resulta obvio que el modelo industrial tradicional o que el modelo agrícola no pueden dejarse de lado. Pero, si observamos el reemplazo de la mano de obra humana por los robots inteligentes y el avance tecnológico de la producción agrícola, gracias al aporte del conocimiento innovativo, no debemos hesitar en poner énfasis en pautas educativas que brinden capacidades en el campo del conocimiento a nuestros niños y jóvenes.

Bien orientadas están las afirmaciones oficiales sobre el interés en poner especial atención en el estudio de las matemáticas, castellano y en la comprensión de textos en nuestras escuelas. 

Son la base para poder introducirse en la teoría del conocimiento.

Con jóvenes preparados en la innovación, la creación y el valor agregado intelectual vamos a insuflar una fuerza distinta y potenciadora a nuestro modelo productivo. Con mayor inteligencia creativa también serán más competitivas la vitivinicultura, la frutihorticultura , la ganadería de zonas áridas y el servicio turístico a clientes exigentes.

En el mundo global y también en nuestra provincia, el crecimiento económico y las mejores condiciones laborales, están ligadas al mundo del conocimiento y de la comunicación. Y hacia allá debe estar orientada la educación.

Caso contrario seguiremos profundizando nuestra decadencia, que tanto nos duele y preocupa. A ocuparse con convicción e inteligencia.

La educación es la pieza clave para el desarrollo. No perdamos más tiempo. Comencemos la revolución educativa por el conocimiento y aparte de ir en el camino correcto, mejoraremos nuestra disminuida autoestima mendocina.

Opiniones (2)
21 de junio de 2018 | 21:57
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21 de junio de 2018 | 21:57
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  1. Rose Mary, que gusto y que honor.. Solo que escribo para recordarte que la generación del 55 y sobre todo lo posterior, no nos dejó el mejor país, precisamente. Es más, no sé si no fue de lo peorcito, salvo vos y varios más. Lo digo con gran afecto pero con profunda crítica hacia los sectores que solo nos dieron retrocesos precisamente a partir de esos años. Y sin embargo se los pondera. Los resultados están a la vista, pero se los pondera porque desde afuera se lo hace y, como sabemos, los argentinos, con nuestra identidad invadida, nos valoramos desde los otros, no cualquier otro si no, los de "afuera". Vamos por buen camino, hay que dar arte (ese arte donde nace la creación, el cambio de paradigma y la innovación) seguir con el plan conectar con igualdad y esperar la cosecha. No nos van a dejar, los otros, los de "afuera" apoyados por los de adentro. Veremos. En esa lucha, cuenten conmigo. Conmigo y hasta con mi sangre. Slds
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  2. Fui alumna de la escuela primaria nacional Nº 2 ?Capital Federal? en General Alvear, Mendoza, desde el 55 al 63. Nos demandaba mucho tiempo. Éramos, sin saberlo, afortunados: teníamos la misma maestra todo el año. Después de almuerzo, en casa se hacían los deberes: Composiciones, ejercicios, poemas para memorizar, textos para analizar, tal vez un mapa. Nuestros padres controlaban los cuadernos. No faltábamos a clase. Si ocurría una enfermedad, la maestra nos visitaba y nos traía los deberes, ?para que no nos atrasáramos? Al retomar, llevábamos una nota de justificación de nuestros padres. Los padres se conocían, colaboraban con la escuela y eran amigos entre sí. Pertenecían a la Comisión Cooperadora o al Club de Madres. Este último administraba la ?copa de leche? del recreo largo (Usualmente cascarilla o café con leche y una roseta de pan) y las mamás se organizaban para atendernos. NO había kiosco y la merienda (innecesaria) se traía de casa: siempre era un alimento saludable. A la tarde, íbamos también a la escuela o trabajábamos en relación con ella: Cruz Roja (manteníamos botiquines en las aulas y curábamos heridas leves, etc), Niños periodistas (Se imprimía un semanario escolar), Coro (siempre había ensayos), Teatro (siempre había ensayos) Danza folklóricas, Niños jardineros, Caja Nacional de Ahorro Postal (había un encargado de vender las estampillas y cuidar las libretas), Ropero escolar (Se acopiaba y arreglaba ropa donada), Foot-ball y Voley-ball (Siempre entrenaban para competencias) Guitarra y bombo. Todos debíamos elegir, como mínimo, una actividad; había unas diez. Tal vez deberíamos fomentar la concurrencia a la escuela del barrio, como ocurre en muchos países: Si no le gusta su escuela, deberá mudarse de domicilio. Así, la escuela funciona como animadora social y tiene una fuerte raigambre barrial. Hay otras ventajas: los chicos y jóvenes no viajan ni se exponen a hechos violentos para asistir a clases. A su vez, es excelente la propuesta de Llach: equipar con excelencia y pagar mejores sueldos a las escuelas marginales. ?La peor escuela del Estado es mejor que la mejor privada? se oía decir por entonces. Yo lo repetí con convicción e hice que mis hijos se educaran así, desde el Jardín de Infantes hasta la Universidad. Hoy, la máxima ya no es válida.
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