Ramiro Sagasti, La Nación: "Crece la inquietud en el gobierno"

El periodista que sigue el tema de la fuga de los responsables de la banda de la efedrina del diario porteño y su balance a la fecha.

 El ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, dijo anteayer que ya habían localizado a los hermanos Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schillaci en un lugar poblado del sur del Gran Buenos Aires. También dijo que los prófugos iban a tener todas las garantías, cuando se entregaran, pero que no pensaba negociar con ellos. Sin embargo, después de herir a dos policías con un FAL y una escopeta 12/70, en Ranchos, los condenados por el triple crimen de General Rodríguez volvieron al conurbano y pudieron moverse por los mismos barrios que ya habían visitado no bien se fugaron, el domingo pasado; allí cambiaron nuevamente de vehículo y hasta el cierre de esta edición continuaban libres.

"Los estamos buscando puerta a puerta, sin descanso", dijeron desde la cartera de Seguridad. Y agregaron que el ministro resolvió fortalecer la búsqueda y sumó fuerzas federales a la investigación. "En las últimas horas de la investigación se realizó un seguimiento intensivo de los movimientos que efectuaron los delincuentes evadidos. Y si bien cada día la investigación avanza más, sería imprudente determinar plazos de tiempo sobre las capturas", informó el gobierno bonaerense mediante un comunicado.

Alguien ayudó a los prófugos, anteayer por la tarde: eran cerca de las 17 cuando una mujer se apeó de una camioneta Ford Ranger, en Bosques, partido de Florencio Varela. Luego, narró un testigo, unos hombres la pasaron a buscar en una camioneta utilitaria y se fueron, después de incendiar la Ranger, que era robada y tenía una patente de otro vehículo perteneciente a una mujer que vive en La Plata. Según fuentes judiciales, ésa es la camioneta en la que se movilizaban los delincuentes cuando le dispararon al suboficial Fernando Pengsawath, de 22 años, que tiene una herida de FAL en el abdomen y está grave, y a la agente ayudante Angelina Lucrecia Yudati, de 33, con lesiones en las piernas provocadas por los perdigones de la escopeta 12/70.

"La utilitaria es la Renault Kangoo de la ex suegra de Cristian Lanatta. Lo supimos después, cuando esta mujer fue a la brigada a denunciar que Lanatta la había amenazado y le había robado la camioneta. Lo raro es que vive muy cerca de la brigada (en Berazategui) y la denuncia la hizo dos horas después del robo", dijo un investigador a LA NACION. Desde entonces, no se supo más de los prófugos.

Fuga desesperada

Los hermanos Lanatta y Schillaci se escaparon de la Unidad Penal 30, de General Alvear, el domingo pasado a las 2.30, con la supuesta "complicidad de parte del Servicio Penitenciario", según la gobernadora María Eugenia Vidal. En sintonía, el ministro de Justicia, Carlos Mahiques, acusó ayer al jefe de seguridad de la cárcel (ver página 18).

Ese domingo, horas después del escape, el celular que usaba Martín Lanatta se activó en una quinta de Florencio Varela. El dueño de esa propiedad, Marcelo Melnick, alias "el Faraón", estaba inscripto en la lista de personas autorizadas para visitar a estos hombres vinculados con el tráfico internacional de efedrina que mataron, en agosto de 2008, a Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina. En esa quinta -sospechan los investigadores- los asesinos se proveyeron de armas, dinero y un vehículo. El martes, la policía allanó la quinta de Melnick, que fue demorado. Además, secuestró gran cantidad de dinero en efectivo y una camioneta Dodge Ram, que fue sometida a peritajes para averiguar si fue usada durante la fuga.

El operativo cerrojo, en el que participaban 700 policías de la bonaerense, de la federal y de la AFI (Agencia Federal de Inteligencia), empezó a dar resultados, ya que los prófugos no encontraban un lugar seguro para esconderse ni podían abandonar el país. Los volvieron a ver cerca de las 3.40 del jueves 31. Unos diez kilómetros antes de la entrada a Ranchos, en un camino de tierra que comunica la laguna con la ciudad, un policía vio una camioneta que circulaba muy rápido y envió una alerta.

La camioneta tomó la ruta 20, rumbo a Chascomús. En ese camino, los policías Pengsawath y Yudati les hicieron señas para que se detuvieran. Se detuvieron. Según los investigadores, Martín Lanatta se apeó con el FAL y efectuó un solo disparo, que dio en el abdomen de Pengsawath. El otro Lanatta bajó con la 12/70 y disparó seis veces: hirió a Yudati. "Martín Lanatta es capaz de darle a un ciervo a 300 metros, por la noche", le dijo al fiscal que investiga el ataque contra los policías Mariano Sibuet, un hombre que solía acompañar a los prófugos a cazar en un campo de Ranchos. Los maleantes tenían, además, una pistola Pietro Beretta calibre 22, una de las preferidas de los asesinos y los buenos tiradores, que se les cayó.

Los prófugos conocían muy bien la zona y sus caminos rurales. Informantes cercanos a los fiscales Sibuet y Cristian Citterio -que investiga la fuga del penal- sospechan que los evadidos pretendían llegar a General Lavalle, donde el Río de la Plata se une con el mar. También solían ir a cazar allí, al coto de la familia de un ex legislador bonaerense. Continuaron por la ruta 20. Luego tomaron la ruta 11 y fueron captados por las cámaras de un peaje, en dirección a la costa. "Creemos que no pudieron llegar a Lavalle y tuvieron que volver al conurbano, pero lo hicieron por caminos alternativos", dijo un investigador. Allí se concentra ahora la cacería.

Rumores sobre la visita a Ranchos

Ayer trascendió una versión que vincula el paso de los tres fugados por la localidad de Ranchos con una presunta visita a un médico que conocerían de Quilmes.

Según informó Clarín en su edición digital, testimonios vecinales del partido de General Paz, donde está ubicada Ranchos, indicaron que Martín y Cristian Lanatta, y Víctor Schillaci podrían haberse dirigido a esa localidad para contactarse con un doctor que sería cercano al intendente de General Paz, Juan Carlos Veramendi.

Otra versión indica que la llegada a Ranchos de los prófugos tendría que ver con las relaciones que entablaron durante su detención en la cárcel de Alvear. En el penal se habrían vinculado con un recluso oriundo de Ranchos, a quien podrían haber recurrido en busca de ayuda. Muy cerca de allí balearon a los policías Fernando Pengsawath y Angelina Lucrecia Yudati.

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